El tenista español Carlos Alcaraz ha expresado su deseo de establecer un horario límite para los partidos, preferiblemente a las 11 de la noche, con el fin de evitar finales en la madrugada. Esta propuesta surge a raíz de experiencias recientes en torneos importantes, donde los encuentros se han extendido hasta altas horas, afectando tanto a los jugadores como a la asistencia del público.
El tenista español Carlos Alcaraz, quien participa en la Laver Cup en Londres, manifestó su preferencia por implementar un horario tope para los encuentros, como las once de la noche, para evitar que concluyan a altas horas de la madrugada. El pasado Abierto de Estados Unidos, donde Alcaraz llegó a cuartos de final antes de ser superado por Ben Shelton, evidenció nuevamente fallos organizativos, con partidos que se prolongaron hasta bien entrada la noche. El enfrentamiento contra Shelton, de hecho, finalizó a las 3:33 de la madrugada, siendo el de mayor duración en la historia del certamen.
"Pienso que es demasiado terminar tan tarde", comentó el jugador murciano en la zona de prensa que la Laver Cup dispuso previo a la jornada inaugural del torneo este viernes. "Numerosas personas se quedaron a ver nuestro partido, pero si se hubiese disputado antes, la cancha habría estado repleta". "Me gustaría que esto se modificara un poco, con un tope a las once para finalizar o algo similar, considero que sería mejor".
A pesar de que la ATP ha adoptado medidas para prevenir estas situaciones, continúan ocurriendo en diversos torneos, impactando directamente en la audiencia, que no puede permanecer hasta tan tarde, y en los atletas, quienes tras la finalización del juego tienen una serie de responsabilidades, como la recuperación y la atención a los medios, y se acuestan en horas avanzadas de la madrugada, en ocasiones con compromisos deportivos al día siguiente.
En las últimas semanas, Alcaraz, quien ha estado ausente cuatro meses de competición este año debido a una lesión, ya ha manifestado su intención de no participar en todos los torneos, dado que el calendario se encuentra excesivamente cargado, especialmente desde la introducción de los Masters 1000 de dos semanas.
El único campeonato que posee un límite horario para los encuentros es Wimbledon, que cuenta con un toque de queda para no perturbar a los residentes, lo que impide jugar más allá de las once de la noche.