La Copa Libertadores 2026 ha revelado un claro panorama en sus fases finales, con una notable dominación de los clubes brasileños. Tres de los cuatro semifinalistas provienen de Brasil, destacando como los principales candidatos debido a sus robustos planteles y experiencia. Solo Estudiantes de La Plata mantiene la esperanza de romper esta hegemonía, prometiendo una semifinal emocionante y una final cargada de historia en Montevideo.
El 16 de septiembre, en el vibrante ambiente del Rodrigo Paz Delgado, los seguidores de Liga de Quito creían tener asegurada la serie, anticipando que la celebración continental continuaría en la capital ecuatoriana. El equipo local ganaba 3-2 al finalizar los noventa minutos, empujando a su afición hacia un anhelo que se había extendido por varias rondas, aunque la Copa Libertadores rara vez perdona a quien se confía prematuramente. Desde los once metros, apareció un Palmeiras con una serenidad impresionante, y se impuso en la tanda por 4-3, con Vitor Roque y Jhon Arias siendo figuras clave en una clasificación tan reñida como valiosa. En esta jornada, concluyeron unos cuartos de final que delinearon un mapa muy evidente en el escenario continental. De los cuatro equipos que siguen en la competición, tres son de habla portuguesa. Fluminense, Palmeiras y Flamengo representan el fútbol brasileño, y únicamente Estudiantes de La Plata defiende el prestigio del resto de Sudamérica. La conformación de los cuatro clasificados confirma una tendencia observable desde la fase de grupos, cuando los grandes clubes de Brasil comenzaron a establecer diferencias con presupuestos y plantillas inalcanzables para la mayoría. El hecho de que cada uno haya llegado a esta instancia por un recorrido distinto también narra una historia: el actual campeón avanzó sin mayores dificultades, ya que Flamengo superó a Independiente del Valle con un marcador de 3-1, donde Giorgian de Arrascaeta volvió a ser la guía del conjunto carioca. Estudiantes, por su parte, luchó en cada tramo del enfrentamiento, empató 1-1 en La Plata contra Corinthians y resolvió la eliminatoria con un 1-0 en territorio brasileño. Sin deslumbrar, pero con la experiencia de quien conoce la importancia de estas noches, Fluminense eliminó a Platense con un resultado global de 3-2.
La pregunta sobre quién es el favorito, con este escenario, tiene una respuesta que se ha repetido desde febrero. Los clubes brasileños eran los preferidos de las casas de apuestas deportivas para dominar la Libertadores. Específicamente, Flamengo y Palmeiras se encuentran muy por delante de los demás. La eliminación de Corinthians solo intensificó aún más este duelo brasileño. No se trata de una suposición, sino de una evaluación objetiva de dos planteles profundos, con experiencia reciente en fases decisivas y con estadísticas que sustentan su condición de aspirantes. Aunque los datos también lo corroboran, la influencia de Flamengo no es únicamente numérica. El equipo de Río de Janeiro conquistó la edición anterior al vencer 1-0 a Palmeiras en la final de Lima, en noviembre de 2025, y desde entonces ha mantenido su supremacía continental. Su calidad individual, con De Arrascaeta como cerebro, y su consistencia internacional lo posicionan como el principal candidato a repetir el título, algo que ningún equipo logra con facilidad en un torneo tan equilibrado y exigente como este. El competidor natural para este dominio es Palmeiras. El equipo de São Paulo presenta cifras defensivas notables y una regularidad que intimida a cualquiera, aunque la serie con Liga de Quito evidenció que no es invulnerable cuando se le presiona en altitud. El cuadro de semifinales de la Libertadores también configuró un enfrentamiento cargado de historia y expectación, ya que Fluminense y Palmeiras lucharán por uno de los dos cupos a la gran final, en un choque entre viejos conocidos del fútbol paulista y carioca. No todo el protagonismo recayó en los que continúan en competencia: el máximo goleador del torneo hasta esta etapa es el paraguayo Álex Arce, un mérito que no fue suficiente para llevar a su equipo entre los cuatro mejores. Este detalle resume bien la Libertadores, porque se puede contar con la figura más decisiva y aun así ser eliminado, ya que aquí prevalece el juego colectivo y la profundidad del banquillo más que el brillo de un solo jugador.
En el otro lado de la llave se encuentra la narrativa más inspiradora de esta edición. Estudiantes de La Plata, dirigido por Alexander Medina y presidido por Juan Sebastián Verón, es el único sobreviviente que no proviene de Brasil y llevará consigo la esperanza de todo el fútbol argentino cuando se enfrente al campeón defensor. El Pincha no figura como favorito en ninguna predicción del continente, pero su trayectoria en la copa y su solidez defensiva lo convierten en un adversario incómodo para cualquiera que se relaje un instante. Los partidos de ida de las semifinales se disputarán entre el 13 y el 14 de octubre, mientras que los encuentros de vuelta están programados entre el 20 y el 21 del mismo mes, en un calendario apretado que no ofrece tregua. Quien gane cada eliminatoria obtendrá el derecho de participar en la final del sábado 28 de noviembre en el Estadio Centenario de Montevideo, el escenario donde reside gran parte de la rica historia del fútbol sudamericano y que este año acoge nuevamente una final a partido único. Desde cualquier parte del continente, los números hablan por sí solos. Tres de los cuatro semifinalistas son brasileños, y el mercado organiza la fila con la misma lógica que el campo de juego, con planteles profundos, vasta experiencia y una hegemonía que ya suma varias ediciones consecutivas para el fútbol de Brasil. Por esa brecha podría colarse Estudiantes con una demostración de poder, esa hazaña que el aficionado aprende a valorar cuando observa a los gigantes tambalear. Enfrente espera Flamengo, un campeón que no desea abandonar su trono, y un Centenario que en 2021 ya vio a Palmeiras celebrar un título y que en noviembre volverá a abrir sus puertas para otra final legendaria.