Una investigación de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) ha revelado un sorprendente caso de fraude de identidad que involucra a un joven prospecto dominicano. Su entrenador habría falsificado documentos y simulado su fallecimiento con una lápida, todo para ocultar la verdadera edad del jugador y asegurar un contrato millonario con los Cleveland Guardians. Este esquema ha puesto en riesgo una prometedora carrera y expone la magnitud de los engaños en el béisbol.
Un joven beisbolista dominicano tenía un acuerdo de 2.8 millones de dólares virtualmente asegurado, pero su preparador orquestó una falsa muerte y colocó una tumba con su nombre en un cementerio de La Romana para encubrir su verdadera identidad. David Severino Damaso estaba a punto de convertirse en una de las grandes promesas del béisbol en la República Dominicana. Los Cleveland Guardians lo tenían comprometido para una futura contratación en 2029 por la mencionada suma. Sin embargo, una indagación de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) descubrió lo que se ha descrito como uno de los casos de engaño de identidad más asombrosos relacionados con el béisbol dominicano.
De acuerdo con la MLB, su nombre real era Daury David Severino Damaso y era dos años mayor de lo que indicaban sus documentos. Pero la supuesta artimaña habría ido mucho más allá. Para eliminar al verdadero Daury de los registros y construir una nueva identidad, su entrenador habría simulado su deceso, presentado un certificado de defunción falsificado e incluso instalado una lápida con su nombre en un lugar de descanso final. La presunta trama acabó poniendo en peligro un contrato de millones de dólares y revelando hasta dónde habría llegado el fraude para modificar la identidad y la edad del joven atleta.
Los Guardians creían que tenía entre 13 y 14 años y que el acuerdo se formalizaría en 2029, momento en el que Severino tendría 17 años y sería apto para firmar. En realidad, tiene 16 años, ya que nació el 2 de abril de 2010. Según informaron a ESPN fuentes cercanas a la investigación, el objetivo fue claro: borrar su nombre verdadero de los archivos y conseguir la firma millonaria.