Lula desestima que la prohibición de apuestas deportivas impacte negativamente el fútbol brasileño

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró recientemente que la prohibición de las apuestas deportivas en línea no representará el fin del fútbol en el país. Sus comentarios surgen como respuesta a una carta abierta de destacados clubes nacionales que alertaban sobre las graves consecuencias de una eventual proscripción del mercado regulado, defendiendo la continuidad de su principal fuente de financiación.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró este viernes que impedir las apuestas deportivas por internet no significará la extinción del fútbol en Brasil. Esta aseveración se dio en respuesta a una misiva abierta donde varios de los clubes más importantes del país advertían sobre los serios efectos que tendría una posible prohibición del mercado regulado.

“Decir que terminar con las apuestas deportivas va a terminar con el fútbol es una tontería”, expresó el líder progresista durante un acto en la ciudad de Guarulhos. Esta declaración respondía a la advertencia hecha por los clubes el día anterior, quienes señalaban que la prohibición, al privarlos de su principal fuente de financiación, los dejaría en una situación vulnerable.

El mandatario sostuvo que, si la decisión dependiera únicamente de él, las plataformas de apuestas serían prohibidas, aunque reconoció que cualquier modificación requiere la aprobación del Congreso y un debate institucional.

Lula también puso en duda el argumento de los clubes, recordando que el fútbol brasileño ya había conseguido títulos internacionales antes de la aparición de las llamadas 'bets' en el país.

Estas afirmaciones se produjeron un día después de que equipos de São Paulo y Río de Janeiro, junto con diversas organizaciones futbolísticas y la principal asociación de emisoras de radio y televisión, publicaran un manifiesto en apoyo del mercado regulado de apuestas y de la publicidad de las empresas autorizadas por el Ministerio de Hacienda.

En la carta, los clubes reconocen que la expansión de las apuestas genera “desafíos” y que sus repercusiones sociales, especialmente en las poblaciones más vulnerables, demandan la atención del Estado, las empresas y los sectores involucrados. Sin embargo, argumentan que la solución debe ser el fortalecimiento de la regulación, la supervisión, la educación y las medidas preventivas.

Uno de los principales puntos del fútbol es la relevancia económica que han adquirido las apuestas autorizadas. Según el manifiesto, sus inversiones se han convertido en “una de las principales fuentes de ingresos del deporte” y benefician no solo a los grandes clubes, sino también a equipos de menor categoría, divisiones de ascenso y competiciones con menor visibilidad comercial.

Los clubes afirman además que estos recursos posibilitan el mantenimiento de estructuras administrativas, centros de entrenamiento, proyectos sociales y áreas como el fútbol femenino y la formación de jóvenes talentos, quienes serían especialmente afectados por una disminución drástica de los ingresos.

La carta también advierte que una prohibición del mercado regulado no necesariamente eliminaría las apuestas. Según los clubes, podría desplazar a los usuarios hacia plataformas ilegales, que no pagan impuestos y no están sujetas a los mismos mecanismos de protección, fiscalización y prevención.

“El aficionado no puede asumir esa carga”, concluye el manifiesto, resumiendo su postura con la frase “Si desaparece el mercado regulado, las apuestas no desaparecen. Lo que desaparece es el fútbol”.

El Gobierno analiza modificar el marco legal que rige las apuestas en Brasil debido a la preocupación por sus efectos en el endeudamiento de las familias, sobre todo las de menores ingresos.