En conmemoración del que sería su 80º cumpleaños, rendimos homenaje a Héctor Lavoe, el legendario "Cantante de los Cantantes". Este artículo explora la vida y el legado de la icónica figura de la salsa, destacando diez de sus canciones más emblemáticas que lo consagraron en la historia musical, a pesar de las adversidades personales que marcaron su existencia.
Nacido en Ponce, Puerto Rico, hace 80 años un 30 de septiembre, Héctor Lavoe se erigió como una de las figuras más influyentes en la música en español. Su existencia, marcada por la adversidad, lo llevó a anhelar constantemente un golpe de suerte que nunca llegó. Sin embargo, al subir al escenario y cantar, todas sus pesares se disipaban, o quizás, se transformaban en la fuente de la profunda emoción que transmitía en cada interpretación.
A diferencia de la maestría compositiva de Rubén Blades o la excelencia musical y productiva de Willie Colón, o incluso la superioridad vocal de Celia Cruz, Héctor Lavoe perteneció a esa estirpe de artistas que no requieren de una técnica impecable para dejar una huella imborrable en la historia. Poseía un brillo inherente y una forma de interpretar con un "no sé qué" que lo elevó al sitial de uno de los cantantes más significativos de la música latina.
Artistas contemporáneos como Rauw Alejandro, Ryan Castro, e incluso Bad Bunny, lo consideran un ícono por su estilo único y elegante de vestir, su actitud auténtica e irreverente, y su manera de cantar, que en cada verso desprendía la pasión y la fuerza de la cultura latina. Para ser el "Cantante de los Cantantes" se requiere más que simple talento; se necesita carácter, honestidad y una irreverencia propia de las verdaderas estrellas, muy distintas de las figuras creadas por el marketing actual.
Pero detrás de esa imagen de personaje irreverente, extravagante y aparentemente invencible, se ocultaba un hombre afectado por las pérdidas, los excesos y una vida que parecía empeñada en ponerlo a prueba. Esta contradicción fue, quizás, una de las mayores singularidades de Héctor Lavoe: mientras su personaje crecía sobre los escenarios, la persona se consumía fuera de ellos. Y entre ambos extremos, resonó su voz, la voz que representa a todos los cantantes.
A continuación, se presenta una selección de diez canciones que marcaron su carrera:
10. ‘Todo tiene su final’ – Del álbum “Lo mato”
En el octavo disco que Héctor Lavoe grabó junto a Willie Colón, el artista puertorriqueño interpretó tres temas que rápidamente se convirtieron en los mayores éxitos del LP: ‘Calle Luna, Calle Sol’, ‘El día de mi suerte’ y ‘Todo tiene su final’, que encabeza esta lista. Compuesta por Willie Colón, y con Johnny Pacheco en los coros, la primera estrofa bastó para inmortalizar la canción, que en los últimos años ha ganado considerable popularidad en redes sociales: “Todo tiene su final, nada dura para siempre / Tenemos que recordar que no existe eternidad”. Un recordatorio universal que Héctor siempre nos trae a la memoria.
9. ‘El todopoderoso’ – Del álbum “La voz”
“La voz” fue el primer disco de Héctor Lavoe como solista, y ‘El todopoderoso’ es la canción que abre el álbum y esta nueva etapa. A pesar de la separación entre Héctor y Willie, Colón continuó siendo el productor del puertorriqueño en este trabajo, en el que Rubén Blades ya participaba en los coros. Escrita por Perucho Torcat, un venezolano que falleció a los 25 años sin escuchar su canción en la voz del “Cantante de los Cantantes”, es un tema dedicado a Dios que también figura en la película “Carlito’s Way”, protagonizada por Al Pacino.
8. ‘Aguanile’ – Del álbum “El juicio”
Una conexión entre Latinoamérica y África. “Agguanile” —como se pronuncia en los cantos yoruba, de un pueblo originario de África Occidental— era una palabra usada para referirse a la deidad del hierro y que, por separado, significa “aguan” (limpieza) e “ilé” (casa o lugar sagrado). Incluida en el disco “El juicio”, compuesta por Lavoe y Colón, se consolidó con los años como un clásico de la salsa. Ha sido versionada por Marc Anthony y utilizada en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LIV, donde Shakira y Jennifer López bailaron a su ritmo.
7. ‘Ché ché colé’ – Del álbum “Cosa nuestra”
Algo similar se esperaba en el disco de Rauw Alejandro, titulado de la misma forma que el álbum al que pertenece ‘Ché ché colé’, pero terminó interpretando ‘Tú con él’, de Frankie Ruiz, lo cual aún genera interrogantes. El cuarto álbum de Colón y Lavoe fue el primero en obtener un disco de oro gracias a su enorme éxito, siendo ‘Ché ché colé’ la canción más reconocida del LP. Tras la muerte de Héctor, Willie la eligió para interpretarla en sus shows como homenaje al gran vocalista. Hoy en día, se cree que vuelven a tocarla juntos en el más allá.
6. ‘Juanito Alimaña’ – Del álbum “Vigilante”
Esta fue la última gran producción de Héctor como parte de la agrupación de Colón. Un disco de cuatro canciones con una duración de 37 minutos, donde todos los temas fueron un éxito rotundo. ‘Triste y vacía’, ‘Vigilante’, ‘Juanito Alimaña’ y ‘Pasé la noche fumando’ conforman “Vigilante”, un álbum que acompañó a una película homónima lanzada por Fania Records en 1983. El disco fue un éxito rotundo; la película, no tanto. Como en los multiversos de las películas de superhéroes —en este caso, un multiverso de delincuentes—, ‘Juanito Alimaña’ y ‘Pedro Navaja’ se encuentran en esta canción: “Oye, ayer él iba muy triste y llorando así bajaba: vengo de un velorio brother, el de Pedrito Navaja”.
5. ‘Mi gente’ – Del álbum “La voz”
“La voz” abrió con ‘El todopoderoso’ y concluye con ‘Mi gente’, letra de Johnny Pacheco, uno de los fundadores de la Fania All Stars. Inicialmente, se grabó en vivo durante el concierto en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico, pero posteriormente se realizó la versión de estudio para cerrar el primer disco de Lavoe como solista. Esta canción forma parte del reconocido videojuego Grand Theft Auto: Vice City Stories y podría considerarse la contraparte o el complemento de ‘El cantante’.
4. ‘La murga’ – Del álbum “Asalto navideño”
Héctor Lavoe, Willie Colón y Yomo Toro protagonizaron el disco navideño más vendido en toda la historia de la música latina. Su éxito fue tal que, años más tarde, se lanzó un segundo volumen. ‘La murga’, también conocida como ‘La murga de Panamá’, es la canción más reconocida de la producción. Los trombones del inicio —los mismos con los que se despidió a Willie Colón en Nueva York tras su fallecimiento— son la introducción perfecta para la voz de Héctor Lavoe, acompañada por la maestría de Yomo Toro en el cuatro. ‘Pitorro de coco’ de Bad Bunny toma varios elementos de referencia de esta canción.
3. ‘Periódico de ayer’ – Del álbum “De ti depende”
Este sencillo pertenece al segundo disco de Lavoe como solista, también producido por Colón. Es una de las metáforas más ingeniosas para abordar el amor, el desamor y la fugacidad, que hoy en día se adapta perfectamente al cambiar el “periódico” por un “post”. Lanzada en 1976, es una de las canciones más recordadas en la historia de la salsa, donde la voz de Héctor se entrelaza a la perfección con instrumentos como los violines, que se incorporaron en esta pieza, añadiendo dramatismo a su interpretación. “¿Y para qué leer un periódico de ayer?”.
2. ‘El día de mi suerte’ – Del álbum “Lo mato”
La canción más íntima del repertorio de Lavoe, compuesta por él mismo junto a Willie Colón. “Cuando niño mi mamá se murió / Solito con el viejo me dejó / Me dijo: “solo nunca quedarás, porque él no esperaba una enfermedad / A los diez años papá se murió / Se fue con mamá para el más allá / Y la gente decían al verme llorar: “no llores, nene, que tu suerte cambiará, ¿y cuándo será?”, así comienza la canción. En realidad, la suerte nunca llamó a la puerta del nacido en Ponce. O quizás sí, pero la vida se encargó de arrebatársela una y otra vez. La muerte de su hijo por un accidente con un arma, sus problemas sentimentales y su adicción a las drogas fueron algunos de los golpes que terminaron por convertir aquella pregunta de la canción en una especie de sentencia: “¿y cuándo será?”. La respuesta nunca llegó. La suerte que tanto esperó Héctor Lavoe terminó siendo una de las cosas que nunca pudo encontrar.
1. ‘El cantante’ – Del álbum “Comedia”
Originalmente, esta canción iba a ser la carta de presentación de Rubén Blades, pero el destino la puso en el lugar que le correspondía, en la voz de Héctor Lavoe. La “tríada divina de la salsa” estuvo presente en este manifiesto sonoro: composición de Rubén Blades, producción de Willie Colón y voz de Héctor Lavoe. Lanzada en 1978 en su disco “Comedia” —cuya portada lo muestra disfrazado de Charles Chaplin—, durante los más de diez minutos que dura la canción, Héctor Lavoe se presenta como cantante y permite vislumbrar un fragmento de esa vida que, como ser humano, no se reflejaba sobre el escenario. Tras este enorme éxito, no solo con el público sino también con sus colegas artistas, fue apodado “El Cantante de los Cantantes” y esta canción se convirtió en su insignia, considerada por muchos como una de las mejores de toda la historia de la salsa. Llegó en un momento en que, por los avatares de la vida, el puertorriqueño más la necesitaba. Su popularidad se había visto notablemente afectada por su paso por la cárcel y por un consumo de drogas que ya comenzaba a repercutir en sus presentaciones. ‘El cantante’ sirvió como una vía para expresar ese dolor; se transformó en una catarsis consigo mismo, y eso se percibe en su voz: ese dolor que emerge y que podría ser, precisamente, aquel “yo no sé” que mencionábamos al principio. “Y nadie pregunta si sufro si lloro / Si tengo una pena, que hiere muy hondo/ Yo soy el cantante, porque lo mío es cantar/ Y el público paga, para poderme escuchar”. “Yo soy el cantante /Muy popular donde quiera /Pero cuando el show se acaba, soy otro humano cualquiera / Y sigo mi vida, con risas y penas / Con ratos amargos y con cosas buenas”. Este es Héctor Lavoe, “El Cantante de los Cantantes”.