Una antigua religiosa en Argentina ha sido sentenciada a dos décadas de prisión por múltiples casos de abuso sexual contra menores con discapacidad auditiva. La condena revoca una absolución previa y representa un desenlace importante tras años de proceso judicial, marcando un momento de justicia para las víctimas y sus familias.
Un juzgado en Argentina ha impuesto una pena de veinte años de reclusión a la antigua monja Kumiko Kosaka, debido a cinco incidentes de abuso sexual perpetrados contra niños con sordera en la institución Próvolo, ubicada en Luján de Cuyo, en la provincia de Mendoza. Kosaka, de 51 años, había sido exonerada en 2023 de los crímenes cometidos entre 2005 y 2016. No obstante, en agosto del año pasado, la Corte Suprema de Mendoza anuló esa absolución y dispuso que otra sala judicial emitiera un nuevo dictamen.
La exreligiosa, quien dejó la vida consagrada tras el inicio de las acusaciones, fue encontrada culpable por dos actos de abuso sexual en calidad de cómplice y otros tres como autora principal. Kosaka asistió a los tribunales vistiendo pantalón vaquero y una camiseta, acompañada únicamente por su defensor legal, tal como observó la agencia AFP. Después de conocer la resolución, ella permanecerá en libertad mientras se resuelven las apelaciones que fueron presentadas con anterioridad.
A pesar de ello, el tribunal dictaminó que no podrá salir de Argentina ni de la provincia de Mendoza, además de establecer que deberá fijar su residencia en esa jurisdicción. “Se está logrando una enmienda por un perjuicio muy considerable”, manifestó a los medios el fiscal Alejandro Iturbide, quien había solicitado una pena de 22 años de cárcel. Ariel Lizarraga, progenitor de una de las personas afectadas, expresó su complacencia con el veredicto y aseguró haber alcanzado el “punto culminante” después de una década de litigio.