Durante su segundo día de visita a Francia, el Papa León XIV visitó la Maison Bakhita, un centro de apoyo para migrantes en París. Allí, enfatizó la importancia de honrar la dignidad de cada persona y de liberar a aquellos oprimidos por las estructuras económicas y culturales actuales. Su mensaje resuena en un contexto de creciente sentimiento antiinmigrante en Europa.
París (EFE).- El Papa León XIV instó a “respetar la dignidad inmensa de cada individuo” y a “liberar a quienes la economía y la cultura contemporáneas subyugan a la esclavitud”, al visitar la Maison Bakhita, una institución dedicada al cuidado de personas migrantes en París, durante la segunda jornada de su viaje a Francia. Este centro, que lleva el nombre de la santa sudanesa y exesclava Josefina Bakhita, se enfoca en proporcionar recursos a migrantes y fue inaugurado en 2019 en el distrito XVIII de París, una de las zonas con mayor población extranjera de la capital.
En un momento de auge de los movimientos antiinmigración en Europa, León XIV decidió acudir a las instalaciones de este centro para reconocer su labor, además de participar en una oración en su capilla. El pontífice resaltó la visión humanista de la Iglesia.
Ante algunos de los beneficiarios y voluntarios de las asociaciones, el Papa expresó: «La historia de la Iglesia y de la humanidad, si la analizamos con atención, no es moldeada por quienes aparentan triunfar al imponerse y ocupar espacios, sino por quienes generan espacios, establecen caminos de paz, construyen confianza y promueven la vida».
Escuchó el testimonio de Meysam, de 35 años, quien llegó a Francia desde Afganistán en 2015. En su país natal trabajaba como sastre y conoció la Maison Bakhita gracias a otro compatriota afgano que le informó sobre los cursos de francés. «Lo que quiero dejar claro es que, en la vida, nunca hay que rendirse. Cada vez que he estado a punto de abandonar, siempre he encontrado a alguien que me ha ofrecido su ayuda y me ha permitido seguir adelante a pesar de todo. En farsi existe una frase que dice: ‘Todo pasa’ (…). Hace unos meses me concedieron el estatus de refugiado. He conseguido empleo. Ahora tengo esperanza en la vida y en mi futuro», compartió el refugiado afgano.