Estados Unidos ha eliminado a Siria de su lista de naciones que apoyan el terrorismo, donde figuraba desde 1979, marcando un giro importante en las relaciones entre Washington y Damasco tras la caída del régimen de Bachar al Asad. Esta decisión busca impulsar la recuperación económica de Siria, facilitando el comercio y la inversión extranjera, y representa un cambio crucial en la política exterior estadounidense.
Washington.– Los Estados Unidos eliminaron este lunes a Siria de su registro de naciones que respaldan el terrorismo, donde había permanecido desde diciembre de mil novecientos setenta y nueve. Esta acción es una nueva señal del cambio en la dinámica entre Washington y Damasco, tras la caída del gobierno de Bachar al Asad.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, otorgó la aprobación formal para revocar dicha designación después de que concluyera el período obligatorio de cuarenta y cinco días de notificación al Congreso. Esta medida representa una modificación sustancial en la estrategia estadounidense hacia Siria y tiene como objetivo facilitar su recuperación económica, el comercio y la llegada de capitales foráneos, luego de años de conflicto armado y aislamiento global. El Departamento de Estado indicó que esta resolución elimina uno de los principales impedimentos para la inversión privada en el país. Washington también anunció la exclusión de Hayat Tahrir al-Sham (HTS) de su clasificación como organización terrorista internacional especialmente designada. El grupo fue dirigido previamente por Ahmed al-Sharaa, actual presidente de Siria.
Un giro en la relación entre Washington y Damasco
Esta determinación forma parte de un proceso de acercamiento que se intensificó después de la caída de Bachar al Asad en diciembre de dos mil veinticuatro, lo que posteriormente llevó al gobierno de Trump a relajar las sanciones contra Siria. En junio de dos mil veinticinicinco, Trump firmó una orden ejecutiva que agilizó el levantamiento de las restricciones estadounidenses sobre Siria. Un año después, el Gobierno de Washington comenzó formalmente el procedimiento para sacar al país del listado de Estados que patrocinan el terrorismo.
Rubio justificó la resolución basándose en las acciones emprendidas por la administración de Al-Sharaa para desvincularse de actividades terroristas a nivel global. Entre estas, Estados Unidos resaltó la incorporación oficial de Siria a la Coalición Global para Derrotar al Estado Islámico (ISIS) y las operaciones contra redes de ISIS, Al Qaeda, Hizbulá y otros colectivos asociados con Irán. El acercamiento entre ambos gobiernos tuvo uno de sus momentos más emblemáticos en noviembre de dos mil veinticinco, cuando Trump recibió a Al-Sharaa en la Casa Blanca. Esta visita marcó una transformación significativa tras décadas de tensiones y sanciones.
Siria busca recuperar su economía
La exclusión de la lista representa una oportunidad para que Siria progrese en su reincorporación al sistema financiero internacional y atraiga capital extranjero destinado a la reconstrucción de la nación. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que esta medida contribuirá a fomentar nuevas inversiones y a promover la estabilidad política y económica de Siria. La designación había impuesto importantes restricciones a Siria, dificultando las inversiones y ciertas transacciones comerciales con empresas estadounidenses. Su eliminación abre ahora un escenario distinto para el país, que precisa recursos para reconstruir su infraestructura después de casi catorce años de conflicto.
Solo tres países permanecen en la lista
Con la salida de Siria, el listado estadounidense de Estados que patrocinan el terrorismo se reduce a Irán, Cuba y Corea del Norte. La decisión estadounidense, sin embargo, no implica que Washington haya suprimido todas las limitaciones relacionadas con Siria. El Departamento de Estado mantiene, por ejemplo, una alerta de viaje de nivel 4 que aconseja no visitar el país debido a peligros asociados con el terrorismo, conflictos armados, secuestros, disturbios y delincuencia.
El levantamiento de esta designación representa, por lo tanto, una de las modificaciones más importantes en la política estadounidense hacia Siria en décadas, al tiempo que afianza el acercamiento entre Washington y el nuevo Gobierno de Damasco.