Una reciente directriz del presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ha provocado inquietud entre la comunidad venezolana residente en el país. La orden busca iniciar operativos para deportar a migrantes irregulares, lo que afecta particularmente a miles de personas que aún no han logrado regularizar su estatus migratorio, generando una ola de preocupación y consultas legales.
La instrucción impartida por el jefe de Estado colombiano, Abelardo de la Espriella, para comenzar acciones contra individuos que han inmigrado y proceder a su expulsión, ha causado zozobra en la comunidad venezolana establecida en la nación. Esta situación afecta especialmente a los miles de individuos que aún no han formalizado su condición migratoria.
“Que se pongan en marcha las operaciones coordinadas con la fuerza policial de Barranquilla para localizar a los inmigrantes sin permiso: primero, aquellos que están involucrados en actividades delictivas; segundo, quienes no han puesto en regla su situación, y en un lapso breve (inmediatamente) deberán ser enviados de vuelta a su país de origen”, afirmó el gobernante de tendencia conservadora el domingo en la mencionada ciudad del norte del territorio.
César González, un jurista especializado en asuntos migratorios de origen venezolano y residente en Colombia, manifestó el lunes a The Associated Press que la “inquietud es sumamente grande” entre la población venezolana. “No hemos logrado ni siquiera estimar el número de personas que nos han contactado para averiguar cuáles son sus alternativas”, detalló.
Colombia se ha consolidado como el principal destino de la migración venezolana en la región, albergando a 2.8 millones de personas de esa nación, de acuerdo con datos gubernamentales. Esta cifra forma parte de los casi siete millones que han abandonado Venezuela en más de una década, en medio de una profunda crisis política y social.
Conforme a las estadísticas públicas de Migración Colombia, en el país residen más de 527,000 venezolanos que entraron o permanecen en el territorio sin cumplir con las regulaciones migratorias establecidas.