China Advierte a EE. UU. con Represalias por Expansión de Sanciones Relacionadas con Irán

Internacionales
China ha emitido una enérgica advertencia a Estados Unidos, señalando que responderá con acciones si Washington amplía significativamente las sanciones dirigidas a empresas chinas por sus lazos comerciales con Irán. Esta declaración surge tras el anuncio de una nueva estrategia económica estadounidense para limitar las fuentes de ingresos de Teherán. Beijing insiste en que protegerá los intereses de sus compañías, rechazando la política de "máxima presión" de EE. UU. y abogando por el diálogo.

China comunicó este martes que tomará medidas de represalia si Estados Unidos incrementa notablemente las sanciones contra sus empresas debido a sus vínculos comerciales con Irán. Esta declaración surge luego de que Washington revelara una nueva ofensiva económica con el objetivo de reducir los ingresos de Teherán. Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, aseguró que Beijing implementará las acciones que considere esenciales para salvaguardar los derechos e intereses de sus compañías, y rechazó la política de sanciones y "máxima presión" de Estados Unidos. La advertencia se emite después de que las nuevas restricciones estadounidenses afectaran a entidades con sede en Hong Kong y China continental, aunque hasta el momento no incluyen a los bancos principales del país asiático.

China sostiene que su colaboración económica con Irán se enmarca dentro del derecho internacional y ha subrayado que la solución a la crisis debe pasar por la desescalada, el diálogo y la negociación, en vez de una mayor presión económica.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el lunes la denominada Operación Economic Outcast, una iniciativa que aumenta el riesgo de sanciones secundarias para personas y empresas que continúen realizando ciertos negocios con Irán. Washington también amplió la posibilidad de imponer restricciones en sectores como los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo. Como parte de esta ofensiva, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a aproximadamente 60 entidades, individuos y embarcaciones vinculados, según Washington, con redes iraníes relacionadas con el petróleo, la tecnología nuclear y de misiles, operaciones cibernéticas y evasión de sanciones. Entre los señalados se encuentran empresas e individuos con presencia en China y Hong Kong.

La posible extensión de estas medidas coloca a China, el principal comprador de crudo iraní, en el centro de la controversia. Estimaciones citadas por Financial Times y Reuters indican que el mercado chino absorbe cerca del 90% de las exportaciones petroleras de Irán, gran parte a través de pequeñas refinerías privadas conocidas como “teteras” o teapots. Aunque las grandes refinerías estatales chinas han mostrado mayor cautela ante las restricciones estadounidenses, varias plantas privadas han continuado adquiriendo petróleo iraní. Washington ya ha sancionado en ocasiones anteriores a refinerías y compañías chinas relacionadas con estas operaciones.

La tensión también pone de relieve la estrecha relación económica entre Beijing y Teherán. En marzo de 2021, ambos países firmaron un plan de cooperación integral de 25 años, cuya implementación comenzó formalmente en enero de 2022 y contempla colaboración en áreas como energía, infraestructura, tecnología, agricultura y salud. A diferencia de las versiones que en su momento atribuyeron al acuerdo inversiones chinas por unos 400.000 millones de dólares, el Gobierno chino aseguró oficialmente que el documento no establecía contratos, cantidades ni objetivos financieros específicos, sino un marco general de cooperación a largo plazo.

La posibilidad de nuevas sanciones contra compañías o instituciones financieras chinas podría incrementar aún más las tensiones entre Washington y Beijing, en un momento en que ambas potencias intentan mantener abiertos sus canales diplomáticos y comerciales. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha advertido que las entidades que ayuden a Irán a evadir sanciones corren el riesgo de quedar excluidas del sistema financiero estadounidense. El Tesoro señaló, además, que los países involucrados en actividades identificadas por Washington recibirán plazos para ponerles fin y advirtió que actuará contra quienes no lo hagan.

China, por su parte, ha fortalecido en los últimos años sus mecanismos legales para responder a sanciones extranjeras y ha reiterado que defenderá los intereses de sus compañías ante cualquier medida que considere unilateral. La disputa ocurre en medio de una creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán y de las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el suministro mundial de energía. Para Beijing, una prolongación de la crisis representa un riesgo adicional debido a su elevada dependencia de las importaciones de petróleo procedentes de Oriente Medio.

Mientras Washington incrementa la presión económica sobre Teherán, China busca evitar que las sanciones afecten directamente a sus principales empresas y al mismo tiempo mantiene su llamado a una salida negociada. Una escalada que alcance a grandes bancos o compañías chinas podría convertir la ofensiva estadounidense contra Irán en un nuevo foco de tensión entre las dos mayores economías del mundo.