Buñol es el escenario de una masiva batalla de tomates en La Tomatina

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El municipio de Buñol, en España, se tiñó de rojo una vez más con la celebración de La Tomatina, una festividad que congrega a miles de personas de diversas nacionalidades. Los participantes se lanzaron toneladas de tomates maduros, transformando las calles en un vibrante campo de juego. Esta tradición, que tiene sus raíces en una pelea espontánea, se ha convertido en un evento globalmente reconocido.

Las calles de la ciudad española de Buñol se cubrieron de rojo nuevamente este miércoles, durante una nueva edición de La Tomatina. Esta multitudinaria contienda de tomates congregó a cerca de 22,000 asistentes de diversos países. Por un lapso de sesenta minutos, los participantes arrojaron aproximadamente 150,000 kilogramos de tomates maduros, que fueron transportados en siete camiones hasta el corazón de esta localidad en la provincia de Valencia.

Como parte de los preparativos, numerosas edificaciones fueron cubiertas previamente con lonas para minimizar los posibles daños y facilitar las tareas de limpieza. Esta celebración, considerada una de las festividades populares españolas de mayor proyección internacional, se originó en 1945, cuando una disputa imprevista entre jóvenes se transformó en una confrontación con tomates. La práctica comenzó a repetirse en los años subsiguientes hasta consolidarse como una costumbre. Durante el régimen de Francisco Franco, fue prohibida en la década de 1950, pero posteriormente fue reinstaurada.

La difusión televisiva durante la década de los 80 contribuyó a incrementar su reconocimiento dentro de España y, con el paso del tiempo, La Tomatina se convirtió en un atractivo fundamental para visitantes extranjeros. En los últimos años, también se ha observado un aumento en la afluencia de turistas provenientes de la India, un fenómeno vinculado a la popularidad de la película de Bollywood "Zindagi Na Milegi Dobara" (Solo se vive una vez), estrenada en 2011. La producción cinematográfica, que narra la travesía de tres amigos por España, incluyó una recreación de La Tomatina y contribuyó a popularizar la celebración entre el público indio.

Entre quienes viajaron a Buñol motivados por la película se encuentra Romail Khokhar, un empresario de indumentaria de 27 años de Mumbai, quien participó por tercera vez en la contienda. “La verdad es que me siento excelente. Es el mejor festival en el que he estado y lo disfruto muchísimo”, manifestó Khokhar. Los asistentes que no residen en Buñol deben adquirir un boleto para ingresar al área de la festividad. Una de las principales reglas de seguridad establece que los tomates deben ser aplastados antes de ser lanzados, con la finalidad de disminuir el riesgo de heridas.

A pesar de estas precauciones, muchos participantes utilizan gafas de natación y protectores auditivos para resguardarse durante la intensa batalla. Al concluir la hora de enfrentamiento, una señal marca el fin de La Tomatina y se inicia de inmediato el operativo de limpieza. Los participantes pueden hacer uso de las duchas habilitadas en los alrededores, mientras las calles son lavadas con grandes volúmenes de agua. Aunque el tomate deja manchas difíciles de quitar en la ropa, su acidez ayuda a limpiar el pavimento, por lo que las calles de Buñol suelen recuperar rápidamente su aspecto habitual después de la celebración.

El éxito global de La Tomatina ha inspirado eventos similares en otras partes del mundo, incluyendo Londres, Ámsterdam, Florida, Hyderabad, en India, y Sutamarchán, Colombia.