El director interino de la Policía Nacional de Haití, Vladimir Paraison, ha asegurado que la institución no cederá ante la reciente masacre que cobró la vida de al menos 47 personas, 22 de las cuales fueron asesinadas dentro de una iglesia. Este incidente subraya la grave crisis de seguridad en el país y ha provocado una condena internacional, con la ONU pidiendo una investigación exhaustiva y rendición de cuentas para los responsables.
El director general interino de la Policía Nacional de Haití, Vladimir Paraison, ha manifestado que la entidad no se rendirá frente a la reciente matanza que provocó la muerte de al menos 47 individuos. De este total, 22 fueron ejecutados dentro de un templo religioso donde supuestamente habían buscado refugio, según informes de las Naciones Unidas. “Nunca nos damos por vencidos”, afirmó el Sr. Paraison. Contamos con efectivos policiales y equipamiento. “Los puntos que vigilamos siempre están dotados de vehículos blindados y agentes de policía”, sostuvo, mientras se aguarda el anuncio y comienzo de una investigación para esclarecer los motivos del fallo en el sistema de seguridad de Kenscoff.
El director general interino se encuentra bajo escrutinio debido a la serie de asesinatos en Kenscoff, después de unos días complicados marcados por las críticas relacionadas con el incremento de los secuestros. Esta situación adquiere particular relevancia frente a las acusaciones de complicidad entre efectivos policiales y redes de secuestro, según informó El Nouvelliste.
Frente a la ola de violencia, la ONU transmitió la condena de su secretario general, António Guterres, para Puerto Príncipe. “Los ataques persistentes de bandas contra las comunidades y la pérdida de vidas evidencian la preocupante situación de seguridad en Haití y refuerzan la necesidad urgente de intensificar los esfuerzos de seguridad haitianos e internacionales para combatir a las pandillas”, destacó el comunicado. El secretario general, según la nota, también solicitó a las autoridades haitianas “que aseguren que los responsables de estos ataques respondan ante la justicia, incluso a través de las unidades judiciales especializadas, creadas recientemente con apoyo internacional para investigar crímenes masivos”.
La violencia generó protestas, cuando cientos de residentes se congregaron después de la masacre frente a la comisaría de Kenscoff para denunciar la situación de inseguridad y exigir una respuesta de las fuerzas del orden. Los manifestantes cuestionaron la gestión gubernamental y denunciaron la falta de acciones concretas para detener la violencia que afecta a la comuna desde hace más de veinte meses. Las bandas, que forman parte de la coalición armada Viv Ansanm, buscan consolidar su presencia en Kenscoff, una zona estratégica por su cercanía al departamento del Sudeste y a la ciudad de Jacmel, que hasta ahora se había mantenido relativamente al margen de la violencia que azota gran parte del área metropolitana de Puerto Príncipe.
Después de los ataques, los grupos armados suelen retirarse hacia barrios vecinos a Kenscoff, entre ellos Carrefour, zonas donde la presencia del Estado es muy limitada. De acuerdo con datos de la ONU actualizados este martes, la violencia en Haití causó en los primeros seis meses del año al menos 3.050 fallecidos y 1.401 heridos. A esto se añade que aproximadamente 5.8 millones de haitianos, cerca del 52% de la población, padecen de inseguridad alimentaria (en categoría 3 de 5), mientras que la cifra de personas desplazadas alcanzó el año pasado 1.4 millones, un nivel sin precedentes, según información de organismos internacionales.