Bill Gates Advierte Sobre el Impacto Laboral de la IA y la Falta de Preparación Global

Internacionales
Bill Gates ha emitido una seria advertencia sobre la inminente amenaza de la inteligencia artificial (IA) para millones de empleos, señalando que la sociedad global carece de un plan adecuado para enfrentar esta transformación. El cofundador de Microsoft sugiere medidas como la tributación de la automatización y la limitación de ciertos usos de la tecnología para mitigar lo que podría ser uno de los períodos más convulsos de la historia reciente.

Bill Gates ha alertado sobre las repercusiones de la inteligencia artificial (IA) en el mercado de trabajo, afirmando que gobiernos, empresas y la sociedad en general carecen de una estrategia clara para manejar una metamorfosis que, en su opinión, podría constituir una de las épocas más turbulentas de la historia reciente. Como parte de una solución, propuso nuevamente aplicar impuestos a la automatización y establecer restricciones para usos específicos de esta tecnología. La advertencia se encuentra en un extenso ensayo publicado este miércoles en su portal personal, Gates Notes, titulado “Una era turbulenta de la IA y decisiones críticas por tomar”, donde el cofundador de Microsoft examina las implicaciones económicas y sociales que podría desatar la rápida expansión de los sistemas de inteligencia artificial.

“Incluso bajo las condiciones más favorables, la transición hacia esta nueva fase de la IA será uno de los momentos más agitados de la trayectoria humana”, escribió Gates. Agregó que, hasta el momento, no percibe suficientes indicios de preparación por parte de los líderes, expertos y comunidades. “No existe un plan para facilitar la entrada a la era de la IA”, enfatizó, pidiendo una mayor regulación y políticas públicas capaces de prever sus consecuencias.

El tono de Gates contrasta con el optimismo que había manifestado en 2023, cuando comparó el potencial revolucionario de la inteligencia artificial con la llegada de internet y las computadoras personales.

Puestos de oficina y labores manuales bajo presión

Gates afirmó que la inteligencia artificial podría afectar tanto las posiciones de oficina de nivel inicial e intermedio como una gran cantidad de trabajos manuales, y resaltó que esta transformación se producirá con una rapidez distinta a la de anteriores cambios económicos. Explicó que el paso de una economía agrícola a empleos industriales y de oficina tomó varias generaciones y, al mismo tiempo, generó nuevas ocupaciones que dependían del razonamiento humano. La IA, por el contrario, podría reemplazar directamente parte de ese proceso de pensamiento. Según Gates, sectores como el legal, la atención al cliente, la medicina, el desarrollo de software y la manufactura podrían experimentar modificaciones significativas durante la próxima década. “Cuando la inteligencia artificial ofrezca un desempeño casi impecable, podrá operar de manera autónoma, sin supervisión humana, y las compañías tendrán todos los incentivos económicos para permitirlo”, declaró.

El empresario cree que una sociedad con un número considerablemente mayor de individuos desplazados del mercado laboral requerirá una red de seguridad social más robusta y mejores mecanismos de formación y reconversión profesional. Para ilustrar el posible impacto, recordó el cierre de fábricas en comunidades estadounidenses y su vínculo con problemas económicos y sociales, incluyendo el incremento de las muertes por sobredosis de opioides. “Ahora imaginen presiones similares tanto en trabajadores de oficina como manuales a nivel nacional”, propuso. Gates también aludió como referencia a la Gran Depresión, cuando el desempleo en Estados Unidos alcanzó aproximadamente el 25% en 1933. Sin embargo, advirtió que una disrupción laboral causada por la inteligencia artificial podría ser diferente a una crisis económica tradicional, dado que la tecnología seguiría progresando incluso después de una recuperación económica.

“Human Reserved”, trabajos que seguirían siendo para personas

Entre las propuestas presentadas en el ensayo se encuentra el concepto “Human Reserved”, que podría interpretarse como “reservado para humanos”. Gates sugiere que ciertas actividades deberían mantenerse deliberadamente fuera del alcance de la automatización, incluso cuando exista la capacidad tecnológica para realizarlas mediante sistemas de IA o robots. Comparó la propuesta con las reservas naturales, donde podría permitirse la construcción, pero la sociedad elige preservar determinados espacios por su valor. Para explicar su planteamiento, recordó la experiencia de su padre, fallecido en 2020 tras padecer Alzheimer. Durante las últimas etapas de la enfermedad fue atendido permanentemente por cuidadores profesionales que podían entender sus necesidades incluso cuando tenía dificultades para comunicarse. “Había algo irreemplazablemente humano en el cuidado que le brindaron a mi papá. Ningún robot podría, ni debería, haberlo hecho”, escribió Gates.

Según explicó, ciertos empleos podrían reservarse para personas por razones económicas, como proteger a trabajadores con dificultades para reconvertirse profesionalmente, pero también por motivos éticos y sociales. Como ejemplo, señaló que, aunque técnicamente un sistema automatizado podría comunicar a un paciente que padece una enfermedad incurable, la sociedad podría considerar que esa tarea debe seguir siendo realizada por una persona. Gates reconoció, sin embargo, que la propuesta plantea interrogantes complejos. “¿Quién decide qué se reserva para los humanos? ¿Qué criterios deberíamos emplear? ¿Cómo evitamos que las empresas hagan trampa y usen robots de todos modos?”, cuestionó.

Gates propone gravar la automatización

Otra de las principales sugerencias del empresario es establecer gravámenes sobre los robots y el empleo de inteligencia artificial, una idea que había defendido años atrás y que generó oposición en sectores tecnológicos y empresariales. “Sigo siendo un firme defensor de esta propuesta. Aunque no es la solución completa a la amenaza de la IA, es parte de una respuesta sensata”, sostuvo. Gates explicó que actualmente las empresas pagan cargas asociadas a la contratación de trabajadores, mientras que las inversiones en ciertas tecnologías de automatización pueden recibir ventajas fiscales. En su opinión, esa estructura puede terminar incentivando la sustitución de empleados por máquinas. Un impuesto sobre la automatización, sostuvo, podría reducir parcialmente esos incentivos y generar fondos para financiar programas de capacitación profesional y fortalecer las redes de protección social. No obstante, señaló que cualquier medida tendría que diseñarse cuidadosamente para evitar que termine frenando aplicaciones beneficiosas de la inteligencia artificial, especialmente aquellas capaces de reducir los costos de servicios como la salud y la educación.

Ciberataques, desinformación y riesgos para menores

El ensayo también aborda otros riesgos vinculados a la inteligencia artificial, incluyendo los ciberataques, el fraude, la desinformación, la vigilancia y el desarrollo de armas autónomas capaces de emplear fuerza letal sin intervención humana directa. Gates dedicó además parte de su análisis al creciente uso de los llamados “compañeros” de inteligencia artificial entre niños y adolescentes, sobre los que advirtió que podrían generar dependencia debido a que están diseñados para interactuar constantemente con el usuario y ofrecer respuestas personalizadas. Citó una investigación de las universidades Stanford y Carnegie Mellon realizada con más de 1,100 usuarios de sistemas de compañía basados en IA, según la cual las personas con redes sociales más reducidas mostraban una mayor tendencia a recurrir a chatbots en busca de compañía. El empresario también destacó las medidas adoptadas en varios países para regular la interacción de menores con estos sistemas y reclamó mayores mecanismos de protección.

Gates pide cooperación entre Estados Unidos y China

Gates instó a los gobiernos a construir un nuevo marco regulatorio para la inteligencia artificial tanto a nivel nacional como internacional y consideró indispensable la colaboración entre Estados Unidos y China. Comparó el desafío con otros acuerdos internacionales establecidos para controlar tecnologías o amenazas con capacidad de afectar a numerosos países, como los mecanismos de inspección nuclear, las normas internacionales de aviación y los acuerdos para proteger la capa de ozono. También destacó reflexiones provenientes de sectores religiosos y sociales sobre la necesidad de colocar la dignidad humana en el centro del desarrollo tecnológico. A pesar de sus advertencias, Gates insistió en que la inteligencia artificial también ofrece enormes oportunidades en áreas como la salud, la agricultura, la educación y los servicios públicos. Mencionó como ejemplo a Viz.ai, una tecnología utilizada en cerca de 2,000 hospitales estadounidenses para ayudar a detectar accidentes cerebrovasculares y otras emergencias médicas. El empresario adelantó que continuará abordando estos desafíos en futuros informes de la Fundación Gates, organización que pretende aprovechar la inteligencia artificial para acelerar investigaciones relacionadas con vacunas y tratamientos contra enfermedades como el VIH, la tuberculosis y la malaria, además de combatir la desnutrición. Para Gates, el problema no radica únicamente en el avance de la inteligencia artificial, sino en la velocidad con la que podría transformar la economía y la sociedad antes de que gobiernos y ciudadanos hayan establecido reglas para administrar sus consecuencias.