Nepal ha elevado a 538 la cifra de fallecidos confirmados tras la devastadora inundación en la cuenca del Bhote Koshi, mientras las labores de rescate se intensifican en busca de 937 personas desaparecidas. China también reporta víctimas y desaparecidos en su territorio afectado. La tragedia ha dejado un rastro de destrucción, con infraestructuras colapsadas y cientos de cuerpos sin identificar, generando una crisis humanitaria que dificulta las operaciones de salvamento.
Las autoridades nepalíes confirmaron este viernes que la cifra de cuerpos recuperados tras la catastrófica inundación en la región del Bhote Koshi ha alcanzado los 538. Simultáneamente, los equipos de búsqueda están trabajando arduamente para localizar a 937 individuos cuyo paradero se desconoce en el país.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) comunicó este balance actualizado, señalando que el distrito de Chitwan, ubicado en la parte baja del río, sufrió la mayor cantidad de pérdidas humanas, con 221 víctimas mortales.
Paralelamente, las autoridades chinas informaron este viernes de cinco decesos en el condado tibetano de Gyirong, que también fue severamente afectado por el desastre natural. La cifra de personas desaparecidas en China se mantiene en 558.
Gran parte de los cuerpos fueron encontrados en áreas meridionales, como Nawalparasi Este (con 134 hallazgos), a unos 150 kilómetros del punto de origen de la riada. Esto se debe a que la potente corriente arrastró sedimento, restos y a las personas afectadas ladera abajo hasta que su fuerza disminuyó.
Conforme a los registros de la NDRRMA, al menos 393 de los cadáveres recuperados aún no han sido identificados en las morgues de la zona. Decenas de familias examinan con angustia las fotografías expuestas en lugares como el Instituto de Ciencias de la Salud de Pokhara, con la esperanza de reconocer a sus seres queridos.
Entre las más de 930 personas desaparecidas en Nepal, se cuentan 105 empleados públicos, 228 residentes locales y un grupo de 644 individuos de los que no se tiene rastro, incluyendo 517 extranjeros y 127 nepalíes que residían fuera del país.
La amenaza de nuevas crecidas repentinas, sumada a la interrupción de las comunicaciones, los deslizamientos de tierra y la destrucción de numerosos puentes y vías de acceso, obstaculiza el trabajo de los aproximadamente 15.000 miembros de seguridad y rescate desplegados a lo largo de más de 100 kilómetros del cauce devastado.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha expresado su preocupación por las extremas dificultades para llegar a las zonas más afectadas. Esto se debe a la destrucción de múltiples puentes, carreteras y rutas de acceso, el lodo acumulado y el colapso de las redes de comunicación.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) contabiliza hasta el momento 977 personas en paradero desconocido. Entre ellas se encuentran 517 ciudadanos extranjeros, 127 nepalíes residentes en el extranjero que estaban de visita, 85 efectivos de las fuerzas de seguridad y aduanas, y decenas de habitantes de Rasuwa, Makwanpur y Nuwakot.
Mientras tanto, las autoridades de China han reportado tres muertes y centenares de personas desaparecidas.
El total de víctimas reportadas por ambos países asciende a 480 fallecidos y más de 1.400 desaparecidos, sin que exista un equipo coordinador transfronterizo documentado.
China ha reiniciado las operaciones de rescate en el condado tibetano de Gyirong, las cuales habían sido suspendidas temporalmente horas antes. Esta decisión se tomó ante la disminución progresiva de los riesgos de una ruptura repentina de una presa natural que se formó tras la riada que azotó el miércoles una zona fronteriza entre Nepal y Tíbet (China).
La cadena de televisión estatal CCTV informó que el agua del lago fluye de forma natural y que su nivel ha descendido aproximadamente 10 metros.
Las entidades de emergencia de Nepal han instado a la población a mantenerse alejada de las orillas de los ríos y de las áreas de riesgo debido a la amenaza que representa la presa. “Hasta que se emita un nuevo aviso, se solicita a los habitantes de las zonas bajas del río Bhote Koshi, viajeros, personal de rescate y a todos los involucrados que tomen precauciones especiales y permanezcan en lugares seguros”, solicitaron.
La Autoridad Nacional de Desastres de Nepal (NDRRMA), basándose en información obtenida por el Gobierno de China a través de imágenes satelitales y análisis preliminares, indicó que en el lugar donde se originó la inundación, el río ha quedado bloqueado, formando una presa que está creciendo y presenta riesgo de rotura. No obstante, expertos nepalíes descartan por el momento un escenario catastrófico similar al ocurrido a mediados de semana.
El director de Predicción de Inundaciones del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos de Nepal, Binod Parajuli, explicó al medio local Onlinekhabar que la cantidad de agua acumulada en el embalse representa aproximadamente el 10 % del volumen que causó la riada del miércoles.
Las cifras de personas desaparecidas registradas por Nepal y China se mantienen, por ahora, sin cambios respecto al día anterior. La NDRRMA nepalí cuenta 977 personas en paradero desconocido, entre las que se incluyen 517 extranjeros, provenientes principalmente de India (178), EE.UU. (65), Ucrania (53), Australia (35) y Reino Unido (33), entre unas treinta nacionalidades.
China, por su parte, mantiene en su último informe 558 personas sin localizar en el condado de Gyirong, 260 de ellas extranjeras, sin especificar su nacionalidad.
Paralelamente, algunos países continúan actualizando las cifras de sus ciudadanos desaparecidos: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que aún están elaborando una lista del número de estadounidenses, que estima entre 50 y 60, lo que concuerda con la información de Nepal (65). Canadá, por su parte, cifró en 30 sus desaparecidos en Nepal o Tíbet (China).
El recuento es todavía preliminar: la suma de personas desaparecidas reportadas por ambos países es de alrededor de 1.500, sin que exista constancia de un equipo coordinador transfronterizo que confronte las cifras y las identidades. El punto de cruce es una de las zonas más afectadas por la tragedia.