El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha reconocido públicamente que las sanciones de Estados Unidos están afectando gravemente la economía de su nación, con una disminución significativa en las transacciones comerciales. Esta declaración marca un cambio en su postura previa, donde había minimizado la eficacia de dichas medidas. El gobierno iraní ahora describe la situación como un estado de guerra económica, instando a la población a prepararse para las repercusiones.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, admitió que las restricciones impuestas por Estados Unidos están afectando la economía de su país, apenas unos días después de haber afirmado que la campaña de presión de Washington no alcanzaría sus metas. “Algunos sostienen que las sanciones no surten ningún efecto; sinceramente, no sé qué decir a esas personas”, comentó Pezeshkian durante una entrevista transmitida por la televisión nacional iraní.
Pezeshkian señaló que las exportaciones e importaciones iraníes han disminuido entre un veinticinco y un treinta y cinco por ciento en los últimos meses, en medio de las sanciones y las limitaciones al comercio marítimo. El líder declaró que el país atraviesa una “situación bélica” y sostuvo que la población debe asumir las condiciones económicas derivadas del conflicto iniciado el veintiocho de febrero de dos mil veintiséis, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Sus declaraciones representan un cambio respecto a la postura expresada días antes, cuando aseguró que Estados Unidos no lograría sus objetivos mediante el endurecimiento de las medidas económicas contra Teherán.
Estados Unidos intensifica la presión económica. El reconocimiento se produce después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunciara una nueva ofensiva destinada a incrementar el aislamiento financiero y comercial de Irán. Bessent describió la estrategia como una política de “asfixia económica” y advirtió que Washington podría adoptar medidas contra países, bancos y empresas que continúen facilitando operaciones financieras con Teherán.
La nueva campaña estadounidense contempla acciones sobre sectores considerados cruciales para la economía iraní, entre ellos tecnología, activos digitales, oro, aviación y transporte marítimo. Las medidas amplían el régimen de sanciones reforzado por Estados Unidos desde dos mil dieciocho, cuando el presidente Donald Trump, durante su primer mandato, retiró a Washington del acuerdo nuclear firmado con Irán en dos mil quince. La presión económica se desarrolla mientras continúa el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel y permanecen estancados los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una salida a las hostilidades. Puede interesar: EE.UU. afirma que Irán no ha exportado “ni un solo barril” de petróleo desde bloqueo de Ormuz