El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha puesto fin a los diálogos de paz con diversas organizaciones armadas ilegales, iniciados por su predecesor. Esta determinación, plasmada en resoluciones recientes, impacta las conversaciones que no lograron avanzar. La medida subraya la facultad presidencial para definir el curso de los acercamientos de paz en el país.
Bogotá (EFE).- El mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, ha declarado el cese de los procesos de diálogo con distintas facciones armadas al margen de la ley, que habían sido iniciados por el anterior jefe de Estado, Gustavo Petro. Asimismo, ha anulado las designaciones de los delegados gubernamentales y el reconocimiento de los representantes de la contraparte en estas negociaciones, conocidas como la ‘paz total’.
Esta determinación se encuentra detallada en una serie de decretos emitidos el viernes por la noche y divulgados este sábado. Dichas resoluciones inciden directamente en los encuentros con agrupaciones con las cuales Petro había establecido “foros de discusión sociojurídica” que no lograron prosperar.
Subrayando “que la facultad constitucional del Presidente de la República le permite determinar la manera, el momento y las partes con las que puede iniciar acercamientos y negociaciones de paz”, la administración de De la Espriella ha emitido las resoluciones que ponen fin a los contactos con entidades como el Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las extintas FARC, y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), entre otras.