La NASA lanza el telescopio Roman para desvelar enigmas cósmicos

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La NASA ha puesto en órbita el telescopio espacial Nancy Grace Roman, una ambiciosa iniciativa diseñada para investigar la energía y materia oscura, exoplanetas y otros misterios del universo. Lanzado desde Florida a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, el observatorio se dirige al punto de Lagrange L2, a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra, prometiendo una nueva era en la exploración espacial.

La NASA ha enviado al espacio el telescopio Nancy Grace Roman, una de sus misiones más desafiantes en astronomía, con el propósito de investigar la energía oscura, la materia oscura, exoplanetas y otros grandes enigmas del cosmos. El observatorio fue lanzado a las 7:26 de la mañana, hora del este de Estados Unidos (11:26 GMT), utilizando un cohete Falcon Heavy de SpaceX, desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida. A las 7:58 de la mañana, el Roman se separó de la segunda fase del Falcon Heavy y comenzó su trayectoria de forma autónoma hacia el punto de Lagrange L2, ubicado a aproximadamente 1.6 millones de kilómetros de nuestro planeta.

El observatorio, cuyo desarrollo se prolongó por más de diez años, representa una inversión total estimada en 4.300 millones de dólares. Una vez desplegado, tendrá una longitud superior a los 12.7 metros y contará con un espejo principal de 2.4 metros de diámetro, similar al del telescopio espacial Hubble. La misión inicial está programada para durar cinco años, aunque el observatorio fue diseñado con la posibilidad de una extensión por otros cinco. Su propósito será examinar desde cuerpos celestes de nuestro sistema solar hasta galaxias situadas en los límites del universo observable.

Una de las grandes ventajas del Roman será su campo de visión, al menos 100 veces más amplio que el del Hubble, manteniendo una resolución infrarroja comparable. Esta capacidad permitirá estudiar vastas áreas del firmamento en mucho menos tiempo. Su instrumento principal, el Wide Field Instrument (WFI), hará posible la creación de extensos mapas del universo y el estudio de miles de millones de galaxias. La NASA calcula que el telescopio podrá investigar el cielo hasta 1.000 veces más rápido que el Hubble en ciertas investigaciones.

Entre sus principales metas científicas se encuentra determinar con mayor exactitud cómo ha progresado la expansión del universo y ofrecer nuevas claves sobre la naturaleza de la energía oscura y la materia oscura. El Roman también llevará a cabo un extenso estudio de sistemas planetarios en la Vía Láctea y buscará miles de nuevos exoplanetas. Sus observaciones de supernovas y galaxias permitirán a los científicos investigar la estructura y evolución del cosmos con un nivel de cobertura sin precedentes.