A veintinueve años del trágico suceso que le costó la vida a Lady Diana Spencer en París, rememoramos los eventos cruciales que la distinguieron como una figura real atípica y una de las personalidades más influyentes del siglo XX. Su legado perdura, marcado por su compromiso humanitario y su impacto en la percepción de la monarquía.
El 29 de julio de 1981, Diana Spencer, con apenas veinte años, contrajo matrimonio con el entonces príncipe Carlos, heredero al trono británico. La ceremonia, celebrada en la catedral de San Pablo, la elevó a princesa de Gales, creando la ilusión de un cuento de hadas que, con el tiempo, se desmoronaría por completo. La pareja tuvo dos hijos, Guillermo y Enrique.
DIANA SE CONVIERTE EN MADRE
Lady Di experimentó la maternidad por primera vez en 1982 con el nacimiento del príncipe Guillermo. Dos años más tarde, en 1984, llegó su segundo hijo, el príncipe Enrique. Su rol como madre reveló una faceta más cercana y humana de Diana, quien se esforzó por proporcionarles una infancia menos estructurada dentro del entorno real.
UN APRETÓN DE MANOS QUE ROMPIÓ PREJUICIOS
En 1987, en un contexto de miedo y desinformación sobre el VIH/sida, Diana visitó una unidad especializada en el Hospital Middlesex de Londres. Allí, ante las cámaras, estrechó la mano de un paciente con VIH sin usar guantes. Este acto contribuyó a desmentir la creencia errónea de que el virus se transmitía por contacto casual y se convirtió en un hito de su labor filantrópica.
PRINCESA, PERO TAMBIÉN MADRE
En 1991, Diana participó en una carrera de madres durante el día deportivo de la escuela Wetherby, donde estudiaban sus hijos. La princesa corrió descalza, en una imagen que dio la vuelta al mundo y subrayó una característica que la diferenciaba en la familia real: su empeño en ofrecer a Guillermo y Enrique una experiencia de infancia más cercana a la normalidad.
SOLA ANTE EL TAJ MAHAL
Una fotografía que expresó mucho
En febrero de 1992, durante una visita oficial a la India, Diana fue fotografiada completamente sola frente al Taj Mahal, un emblemático símbolo del amor. Su matrimonio atravesaba una profunda crisis, y la fotografía se interpretó como un reflejo de su soledad dentro de la familia real. Meses después, se anunció oficialmente la separación de Diana y Carlos.
DIANA DECIDIÓ CONTAR SU HISTORIA
En 1992 se publicó el libro “Diana: Her True Story”, de Andrew Morton. Años más tarde se confirmó que Diana había colaborado en secreto, enviando grabaciones al autor. En ellas, abordó la crisis de su matrimonio, su bulimia y momentos extremadamente difíciles de su vida. La publicación rompió con la discreción tradicional de los Windsor y reveló que, detrás de la imagen perfecta, había una princesa profundamente infeliz.
EL “VESTIDO DE LA VENGANZA”
En 1994, Diana asistió a una gala de la Serpentine Gallery luciendo un audaz vestido negro de hombros descubiertos diseñado por Christina Stambolian. Esta aparición coincidió con el día en que Carlos admitió públicamente su infidelidad. La prensa bautizó el atuendo como el “revenge dress” o “vestido de la venganza”, y se convirtió en un símbolo de una Diana cada vez más autónoma.
LA ENTREVISTA QUE SACUDIÓ AL PALACIO
“Éramos tres en este matrimonio”
El 20 de noviembre de 1995, millones de británicos vieron a Diana hablar abiertamente en el programa Panorama de la BBC sobre su matrimonio, su bulimia y su relación con la familia real. Allí pronunció una de sus frases más célebres al referirse a la relación entre Carlos y Camila: “Éramos tres en este matrimonio”. Décadas después, una investigación independiente concluyó que el periodista Martin Bashir utilizó métodos engañosos para obtener la entrevista.
CAMINANDO ENTRE MINAS
Una imagen que dio la vuelta al mundo
En enero de 1997, Diana viajó a Angola y recorrió un campo minado, protegida, para visibilizar a las víctimas de las minas antipersonales. La imagen ayudó a transformar un problema considerado principalmente militar en una crisis humanitaria global. Ese mismo año se abrió a la firma el Tratado de Ottawa para prohibir las minas antipersonales.
SU ÚLTIMO VIAJE
La noche que conmocionó al mundo
La madrugada del 31 de agosto de 1997, el vehículo en el que viajaban Diana y Dodi Fayed sufrió un accidente en el túnel del Pont de l’Alma, en París. Dodi Fayed y el conductor Henri Paul fallecieron. Diana fue trasladada al hospital Pitié-Salpêtrière, donde murió horas después. Tenía 36 años. Su guardaespaldas, Trevor Rees-Jones, sobrevivió.
¿POR QUÉ SIGUE SIENDO UN ÍCONO?
Una princesa que redefinió las normas
Diana utilizó su enorme popularidad como una plataforma para abordar temas como el VIH/sida, las minas antipersonales, las personas sin hogar y otras cuestiones que la realeza rara vez trataba de forma tan directa. También mostró públicamente sus vulnerabilidades y desafió la distancia tradicional entre la monarquía y la ciudadanía. Veintinueve años después de su fallecimiento, sus imágenes, su estilo y su labor humanitaria continúan siendo parte de la cultura popular.