Tribunales iraníes han dictado sentencias de muerte contra dos mujeres en procesos judiciales separados, vinculados a las movilizaciones antigubernamentales de enero. Estas condenas se suman a un incremento en las ejecuciones de participantes en dichas manifestaciones. Los casos corresponden a Taraneh Rahimi, de 20 años, y Leila Abolhasani, de 43, y están relacionados con incidentes en Isfahán.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos informaron este lunes que tribunales iraníes han condenado a muerte a dos mujeres, en procedimientos judiciales distintos, en relación con las protestas contra el gobierno que tuvieron lugar en enero. Estas condenas se producen en un contexto de aumento de las ejecuciones de individuos arrestados durante dichas manifestaciones.
Los expedientes judiciales corresponden a Taraneh Rahimi, de 20 años, y Leila Abolhasani, de 43. Ambos están conectados con sucesos ocurridos en Isfahán, una de las ciudades donde las movilizaciones alcanzaron su punto máximo durante las noches del 8 y 9 de enero.
Rahimi fue sentenciada a la pena capital junto con otros nueve hombres por incidentes en la plaza Shohada, donde fallecieron dos personas, incluyendo un miembro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Además, los diez acusados recibieron condenas de prisión de 11 años, según reportes de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) y la organización Hengaw. Otros seis individuos procesados en la misma causa fueron sentenciados a penas de cárcel. Entre ellos se encuentra Romina Rahimi, hermana de Taraneh, quien recibió una condena de 36 años, según HRANA y Hengaw. Los representantes legales de los acusados denunciaron que no tuvieron acceso a una parte considerable del expediente ni dispusieron de tiempo suficiente para revisar las pruebas antes del juicio, de acuerdo con HRANA.
En un proceso judicial diferente, Leila Abolhasani, de 43 años y madre de dos adolescentes, fue condenada por un tribunal de Isfahán, acusada de prender fuego a un establecimiento durante las protestas. Sus familiares refutan esta versión, afirmando que ella se encontraba en el lugar grabando el local en llamas. Abolhasani fue encontrada culpable del cargo de moharebeh, comúnmente traducido como “guerra contra Dios”, una acusación que en Irán puede llevar a la pena capital. Su expediente ha sido remitido al Tribunal Supremo para su revisión. En el caso de Rahimi, las sentencias fueron emitidas en primera instancia y aún pueden ser apeladas. La judicatura iraní no había hecho públicas estas condenas al momento de los primeros informes independientes.
En medio del conflicto con Estados Unidos, Irán ha ejecutado a 29 hombres por cargos relacionados con las protestas, según la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega. Hasta la fecha, no se ha informado de ninguna mujer ejecutada específicamente por su participación en esas manifestaciones, aunque al menos 16 mujeres han sido ejecutadas durante 2026 por otros delitos, de acuerdo con la misma organización.
Las protestas comenzaron a finales de diciembre de 2025 y se extendieron durante enero a diversas ciudades iraníes, constituyendo una de las mayores oleadas de movilización registradas en el país en los últimos años.