HRW Acusa a China de Restringir Información Tras Inundación Masiva

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Human Rights Watch (HRW) denunció que las autoridades chinas han implementado censura y control informativo después de una gran inundación que afectó el Tíbet y Nepal. La organización exige que las víctimas puedan expresar sus experiencias y que periodistas independientes accedan a la zona, señalando que la narrativa oficial domina los medios mientras los testimonios de los afectados son silenciados.

La organización Human Rights Watch (HRW) afirmó este martes que el gobierno chino ha empleado la 'censura y el control' tras la inundación que afectó el norte de Nepal y el condado tibetano de Gyirong, al suroeste de China. La entidad solicitó que las personas afectadas 'sean escuchadas' y que periodistas y medios independientes puedan acceder a la zona damnificada. 'Las voces de las propias víctimas están prácticamente ausentes', declaró HRW en un comunicado emitido este martes, indicando que el contenido más difundido en las plataformas chinas se enfoca en los reportes oficiales, las tareas de rescate y la respuesta gubernamental, mientras que los relatos de las víctimas y sus familias apenas aparecen. 'Como en catástrofes anteriores, la estrategia es predecible: limitar la información, manejar la narrativa y elogiar la determinación y los esfuerzos de rescate de las autoridades', señaló HRW.

La organización aseguró haber recibido reportes sobre periodistas a quienes se les impidió el acceso a la zona afectada o la posibilidad de entrevistar a parientes de las víctimas, y afirmó que 'extranjeros, incluyendo periodistas e investigadores independientes, no pueden ingresar sin autorización' a ciertas áreas. El Tíbet, bajo administración china desde los años 50, es una de las regiones de China con mayores restricciones para la cobertura de noticias, y los viajes de medios extranjeros a la zona requieren aprobación previa.

Después del desastre, las autoridades chinas suspendieron temporalmente la emisión de permisos para las áreas fronterizas bajo control especial en el municipio de Shigatse, incluyendo Gyirong. Además, pidieron a quienes ya tenían permisos válidos que evitaran viajar a la zona, justificando la medida por los riesgos para la población, las operaciones de rescate y la posibilidad de nuevos desastres secundarios.

Desde la tragedia, las redes sociales chinas han difundido numerosos vídeos oficiales, recreaciones del desastre e imágenes de las labores de rescate. Una de las principales críticas se ha centrado en un vídeo de una cámara de seguridad del puesto fronterizo de Gyirong, que muestra el momento en que la inundación destruye el complejo. La grabación ha circulado ampliamente fuera de China, pero no aparece en búsquedas realizadas en Douyin (el equivalente chino de TikTok), Xiaohongshu (similar a Instagram) y WeChat (una aplicación parecida a Whatsapp), aunque sí se podían encontrar fragmentos, reconstrucciones animadas e imágenes posteriores a la devastación. La ausencia de la grabación completa impide determinar si fue retirada por las plataformas o si sus sistemas de moderación y recomendación dificultan su localización. Sin embargo, sí circulan imágenes de la destrucción en territorio nepalí, donde se observan viviendas y áreas habitadas arrasadas por la riada.

'La información de China se publica de manera abierta, transparente y oportuna', manifestó este lunes en rueda de prensa el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Guo Jiakun, quien añadió que 'difamar maliciosamente y especular' con el desastre 'no encontrará apoyo'. El vocero respondió de esta forma a una pregunta sobre la posible retirada de vídeos de la catástrofe y sobre acusaciones, atribuidas a grupos tibetanos en el extranjero, de que las autoridades estarían subestimando las cifras de muertos y desaparecidos.

El desastre ocurrió el pasado miércoles tras un colapso glaciar que provocó un alud de hielo, rocas y lodo que llegó a Gyirong, destruyendo el paso fronterizo con Nepal. Según los últimos recuentos separados de ambos países, la catástrofe ha dejado al menos 955 fallecidos y más de 4.400 personas desaparecidas.