El gobierno cubano ha cuantificado en 8,083.3 millones de dólares el perjuicio económico atribuido al embargo de Estados Unidos durante el último año, marcando la cifra más alta hasta la fecha. Este informe anual, presentado por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, busca denunciar ante las Naciones Unidas las repercusiones de las sanciones sobre la economía de la isla. La situación se agrava en un contexto de creciente tensión y una profunda crisis energética en Cuba.
En La Habana, el Gobierno de Cuba calculó que el impacto monetario causado por el bloqueo de Estados Unidos alcanzó los 8,083.3 millones de dólares durante el lapso comprendido entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026. Esta cantidad es considerada la más elevada registrada históricamente. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, divulgó este dato mientras presentaba el informe anual que La Habana elabora para exponer ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) los efectos de las acciones estadounidenses en la economía de la nación caribeña.
Según el reporte cubano, los daños estimados tuvieron un incremento del 7% en comparación con el período precedente. Desde el comienzo del embargo en 1962, el total acumulado de pérdidas excede los 178,700.5 millones de dólares a precios actuales, lo que representa un aumento del 4.7% respecto al informe anterior.
Una cifra que no incluye todo el impacto de 2026
Rodríguez aclaró que los 8,083.3 millones de dólares no abarcan la totalidad del impacto de las disposiciones adoptadas por Washington con posterioridad. El período evaluado solamente integra el primer mes de los efectos del bloqueo energético que Estados Unidos anunció el 29 de enero de 2026. El ministro de Exteriores cubano aseguró que los perjuicios posteriores son considerablemente mayores. Esta afirmación cobra especial relevancia en medio de una crisis de energía que ha ocasionado cortes eléctricos prolongados en diversas áreas de la isla y dificultades para asegurar el suministro de combustible y los servicios esenciales. El Gobierno cubano sostiene que las restricciones impuestas por Estados Unidos afectan de manera particular la habilidad del país para importar productos, acceder a financiamiento y ejecutar transacciones comerciales a nivel global.
Salud, transporte y vida cotidiana
Durante la presentación del documento, Rodríguez enfatizó que las consecuencias de las sanciones no se limitan a los indicadores económicos. El funcionario indicó afectaciones en sectores como la salud y el transporte, y argumentó que las medidas terminan repercutiendo directamente en la población. El Gobierno cubano ha sintetizado esta postura al afirmar que el embargo no solo perjudica a las autoridades, sino también las condiciones de vida de los ciudadanos. No obstante, la situación económica de Cuba también está influenciada por factores internos. Medios de comunicación internacionales han señalado problemas estructurales que se han acumulado a lo largo de los años, además de los efectos de la pandemia, las dificultades monetarias y las decisiones de política económica implementadas por el propio Gobierno.
Washington mantiene la presión
Las cifras difundidas por La Habana coinciden con una nueva etapa de endurecimiento de las medidas estadounidenses contra Cuba. En septiembre, Washington aplicó nuevas sanciones a empresas cubanas relacionadas con sectores como la banca, la energía y la minería, mientras mantiene las restricciones diseñadas para presionar al Gobierno de Miguel Díaz-Canel. Estados Unidos afirma que sus acciones buscan promover cambios políticos y cuestiona las condiciones de derechos humanos y libertades en la isla. El Departamento del Tesoro estadounidense también mantiene las regulaciones que limitan ciertas transacciones con entidades cubanas sancionadas, en el marco de las medidas implementadas por Washington.
El informe llegará a Naciones Unidas
El informe presentado por Rodríguez será empleado por Cuba en su tradicional campaña ante la ONU para solicitar el levantamiento del embargo económico, comercial y financiero estadounidense. La Asamblea General de la ONU discute anualmente una resolución sobre este asunto. La próxima votación está programada para el 28 de octubre. En julio pasado, Cuba logró que la ONU celebrara un debate especial sobre las nuevas medidas estadounidenses, con 136 votos a favor, nueve en contra y 30 abstenciones. El nuevo cálculo de La Habana se produce en uno de los momentos de mayor tensión entre ambos gobiernos en años, con una crisis energética que se profundiza en Cuba y una política estadounidense de mayor presión económica sobre la isla.