Cilia Flores, ex primera dama venezolana, ha declarado haber perdido más de once kilogramos durante su encarcelamiento en Estados Unidos. Sus abogados han solicitado arresto domiciliario en Nueva York, argumentando que necesita atención médica especializada para problemas cardíacos. Alegan que las condiciones de detención obstaculizan su recuperación y que su salud se ha deteriorado significativamente desde su aprehensión.
Cilia Flores, quien fuera primera dama de Venezuela, ha manifestado haber bajado más de once kilogramos desde que se encuentra bajo custodia en Estados Unidos. Por ello, solicitó a la justicia neoyorquina que le conceda la reclusión en su hogar mientras se recupera de problemas del corazón. La petición fue presentada este miércoles ante el juez federal Alvin K. Hellerstein por los letrados Mark E. Donnelly y Andrés Sánchez, quienes propusieron que Flores, de 69 años, fuera trasladada a una vivienda privada con vigilancia armada las veinticuatro horas, monitoreo por GPS, restricciones de visitas y llamadas telefónicas intervenidas.
La defensa sostiene que Flores gozaba de buena salud física y no utilizaba medicamentos antes de su arresto, pero que actualmente tiene cuatro fármacos recetados y presenta varios síntomas que, según sus abogados, requieren atención médica especializada.
Según la documentación judicial, el 29 de julio pasado, Flores experimentó un episodio de aproximadamente treinta minutos caracterizado por una fuerte opresión en el pecho. La defensa indicó que especialistas médicos externos consultados no descartan que haya sido un infarto leve y afirmó que la detenida necesita al menos un procedimiento cardíaco invasivo, como un cateterismo. Los abogados también señalaron que Flores padece debilidad, episodios ocasionales de taquicardia, dificultad para respirar, dolor en el pecho y mareos. Aunque las palpitaciones han disminuido, aseguran que su estado de salud sigue afectado y que duerme entre tres y cuatro horas por noche.
De acuerdo con la defensa, las condiciones del centro de detención dificultan su recuperación, ya que comparte el espacio con más de cuarenta detenidas y, según el documento, enfrenta ruidos y perturbaciones que le impiden descansar durante el día. “La señora Flores de Maduro es una mujer de 69 años que necesitará el tiempo suficiente para recuperarse de cualquier procedimiento médico en un entorno propicio para recuperar su salud”, argumentaron sus defensores.
La defensa afirmó, además, que la solicitud de arresto domiciliario fue dialogada con el Gobierno de Estados Unidos, el cual se opuso a la medida. Los abogados también rechazaron que Flores represente un peligro para la comunidad o que exista riesgo de fuga. Argumentaron que no posee antecedentes penales y que está comprometida a continuar el proceso judicial, además de permanecer junto a su esposo, Nicolás Maduro, mientras ambos enfrentan el proceso en Estados Unidos.
Flores y Maduro enfrentan acusaciones relacionadas con narcotráfico, lavado de dinero y corrupción, cargos ante los cuales ambos se han declarado inocentes. La defensa de Flores también incorporó argumentos relacionados con la inmunidad internacional y sostuvo que la ex primera dama fue “secuestrada” y sufrió lesiones durante su captura. El proceso judicial se encuentra actualmente en una fase previa al juicio. El inicio del juicio está programado para el 1 de junio de 2027, mientras que el 17 de noviembre está fijada una audiencia en la que se presentarán ante el juez Hellerstein los argumentos sobre las mociones para desestimar el caso.