El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llegado a Irlanda para una visita de dos días, generando protestas y un considerable despliegue de seguridad. Se esperan reuniones con líderes irlandeses antes de su traslado a Doonbeg. Este viaje, el primero desde 2019, ha provocado un gasto significativo en seguridad y un marcado rechazo entre una parte de la población.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó el sábado en Irlanda, enfrentándose a convocatorias de protesta contra su estancia y a una vasta operación de seguridad. Esta última incluye el despliegue de miles de agentes tanto irlandeses como estadounidenses. La visita, programada para dos días, marca la primera vez que Trump regresa a la isla como presidente desde 2019. Su agenda incluye encuentros con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, y la presidenta Catherine Connolly, antes de dirigirse a Doonbeg, situado en el condado de Clare.
Según la información divulgada, aproximadamente 4,000 efectivos de seguridad de ambas naciones serían asignados durante la visita. El costo estimado de esta operación ascendería a 20 millones de euros, sufragados por los contribuyentes. Trump tiene planeado dirigirse a Doonbeg para presenciar la conclusión del Abierto de Irlanda en su propio complejo turístico y campo de golf, para luego partir del país el domingo por la noche.
La presencia del exmandatario estadounidense ha provocado desaprobación en diversos segmentos de la sociedad irlandesa. Una encuesta reciente, mencionada en el informe, indica que hasta un 69% de los encuestados no apoya su visita. Organizaciones políticas, activistas y grupos defensores de derechos humanos han organizado manifestaciones en Dublín y Doonbeg para expresar su rechazo hacia Trump y las diversas políticas implementadas durante su administración.
Al ser consultado sobre las protestas, Trump minimizó la importancia de las movilizaciones, asegurando que durante su recorrido por Irlanda no había observado manifestaciones significativas. “Tenemos una excelente relación con Irlanda. Estados Unidos e Irlanda mantienen un vínculo fantástico”, declaró el exmandatario durante su visita.
Como parte del dispositivo, se prevé la participación de alrededor de 1,000 miembros del Servicio Secreto de Estados Unidos, además de francotiradores y tecnología antidrones. Phoenix Park, donde Trump mantendría reuniones con las autoridades irlandesas, también fue cerrado como parte de las medidas adoptadas para garantizar la seguridad durante la visita.
Las protestas están programadas tanto en Dublín como en Doonbeg, lugar donde se encuentra el Trump International Golf Links & Hotel, uno de los principales intereses empresariales del exmandatario estadounidense en Irlanda. La visita ocurre en un contexto de cuestionamientos por parte de sectores políticos y sociales irlandeses a las posturas de Trump sobre conflictos internacionales y otros asuntos de política exterior.