El Kremlin ha rechazado categóricamente la posibilidad de un encuentro entre el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y su homólogo ruso Vladímir Putin durante la próxima cumbre del G20 en Miami, a pesar de la disposición expresada por Zelenski. Moscú insiste en que cualquier diálogo entre ambos líderes debe tener lugar en la capital rusa, lo que plantea un desafío significativo a los esfuerzos diplomáticos en curso para resolver el conflicto.
La administración rusa ha descartado la posibilidad de que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se reúna con su contraparte ruso, Vladímir Putin, en la cumbre del G20 programada para diciembre en Miami. Esta postura se mantiene a pesar de que el líder ucraniano había manifestado su interés en celebrar un encuentro. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que tal reunión es “imposible” al ser cuestionado sobre la propuesta de Zelenski. Moscú mantiene su posición de que cualquier encuentro entre los dos jefes de Estado debe realizarse en su capital.
Al ser consultado por la agencia AFP sobre si Rusia considera algún otro escenario, Peskov reiteró la disposición a reunirse con Zelenski, pero únicamente dentro de la capital rusa.
Zelenski había declarado a la cadena alemana Deutsche Welle que estaría dispuesto a encontrarse con Putin durante la cumbre del G20, siempre y cuando ambos recibieran una invitación. “Sí, por supuesto”, respondió el presidente ucraniano al ser preguntado sobre la eventualidad. “Debemos asistir. Es necesario que nos reunamos, conversemos y tomemos decisiones”, añadió.
El mandatario ucraniano subrayó que lo crucial de un posible encuentro no radicarían en las declaraciones de los líderes, sino en los resultados concretos que pudieran obtenerse para avanzar hacia una resolución del conflicto. La posibilidad de esta reunión surge en un momento en que Estados Unidos intensifica sus gestiones diplomáticas para desbloquear las negociaciones dirigidas a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, la cual comenzó con la invasión rusa en 2022.
Estados Unidos ostenta este año la presidencia del G20, un grupo compuesto por las principales economías del mundo, además de la Unión Europea y la Unión Africana. La cumbre de líderes está programada para los días 14 y 15 de diciembre en Miami. La participación rusa en las actividades del G20 ya ha generado cierta incomodidad entre algunos aliados europeos de Ucrania. El ministro de Finanzas de Rusia participó recientemente en una reunión del grupo, mientras que una delegación rusa tiene previsto asistir a un encuentro de ministros de Energía en Houston, según informó un diplomático ruso.
Paralelamente, Jared Kushner, enviado y yerno del expresidente estadounidense Donald Trump, aseguró que espera anunciar en las próximas semanas nuevos avances en las negociaciones promovidas por Washington. “Realmente espero poder anunciar en unas semanas cuáles serán los próximos pasos. Y esperemos que eso nos acerque a una vía para progresar”, afirmó Kushner durante el foro Yalta European Strategy, celebrado en Kiev. Kushner y el enviado estadounidense Steve Witkoff viajaron recientemente a Moscú y posteriormente a Kiev, en un intento por reactivar las conversaciones diplomáticas entre Rusia y Ucrania.
En medio de estos esfuerzos, Zelenski anunció además que tiene previsto reunirse con Donald Trump a finales de septiembre, mientras Washington busca impulsar nuevas conversaciones directas entre Moscú y Kiev. El posible encuentro entre Zelenski y Putin en el G20 se enfrenta, por tanto, a un obstáculo fundamental: mientras el presidente ucraniano propone utilizar la cumbre internacional como plataforma para el diálogo, el Kremlin insiste en que cualquier reunión debe celebrarse en territorio ruso.