Múltiples pacientes se han unido a las denuncias contra el cirujano plástico Orlando Vargas Almonte, alegando complicaciones severas tras cirugías de reducción mamaria. Estas mujeres, quienes buscaban alivio para la gigantomastia, reportan heridas persistentes, infecciones, pérdida de tejido y deformidades. Los testimonios también cuestionan la gestión de procedimientos y pagos adicionales, incluso con cobertura de seguro médico, lo que reaviva el escrutinio sobre el médico.
Más pacientes han presentado quejas formales contra el cirujano plástico Orlando Vargas Almonte, a quien responsabilizan de supuestas complicaciones después de someterse a cirugías para reducir el tamaño de sus senos, una condición conocida como gigantomastia. Esta afección les causaba dolores en la espalda y el cuello, además de limitaciones físicas. Entre los relatos recopilados, se mencionan heridas que no sanan, infecciones, pérdida de tejido, deformidades y gastos imprevistos. La investigación también encontró inconsistencias en la forma en que se manejaron algunos procedimientos y pagos de pacientes que contaban con seguro médico.
Estas nuevas acusaciones dirigen nuevamente la atención hacia el cirujano, quien ya había sido objeto de señalamientos públicos en años anteriores por pacientes que le atribuyeron diversas complicaciones.
Nuevas pacientes reportan problemas
Una de las afectadas es una estudiante universitaria que el 27 de marzo fue operada por Vargas Almonte en la Clínica Rodríguez Santos para una reducción mamaria. Según la Dirección de Habilitación de Salud Pública, consultada para este informe, el médico no aparece registrado como parte del personal de ese centro. La joven explica que, aunque conversó con el cirujano antes de la operación, después de entregar el dinero, prácticamente no lo volvió a ver hasta que despertó de la cirugía. “Él estuvo solamente cuando volvió y me hizo la medición en los senos… Ya cuando desperté, ya estaba operada y todo.”
Aproximadamente 20 días después, comenzó a observar señales que consideró inusuales: una herida que drenaba pus y otras lesiones debajo de los senos que no cicatrizaban. De acuerdo con su declaración, buscó ayuda del médico, pero inicialmente solo recibió instrucciones para seguir aplicando cremas. La afectada asegura que no se le realizó un cultivo microbiológico para identificar la causa de la infección y que, con el paso de las semanas, las heridas se hicieron más grandes. Cinco meses después de la cirugía, afirma que aún presentaba secreción, además de dolor y una alteración en la posición de los pezones que impacta su vida diaria. “Hasta la ducha, que me caiga el agua, todavía ese pezón me duele.”
Una reducción que, según la paciente, culminó en una emergencia
Otro caso es el de Darlenys Moreta Rodríguez, de 28 años, quien conoció los servicios de Vargas Almonte a través de Instagram. Su cirugía se llevó a cabo el 4 de julio en el Centro Policlínico Nacional, en Santo Domingo Este. Similar al caso anterior, Salud Pública informó que el cirujano no está registrado como personal médico de dicho centro. Moreta sostiene que, al despertar, sus senos mantenían prácticamente el mismo tamaño y que, en vez de la reducción esperada, se le habría realizado principalmente un levantamiento.
Las complicaciones surgieron alrededor de una semana y media después, cuando notó una secreción blanquecina en uno de los drenajes. Según su relato, intentó comunicarse con el médico, pero al no obtener respuesta, acudió junto a su esposo al centro donde había sido operada. “Yo dije: ‘Pero esto no es normal’. Entonces, fui al policlínico con mi esposo de emergencia.” Posteriormente, acudió al Hospital Darío Contreras y fue referida al Hospital Salvador B. Gautier, donde comenzó a recibir evaluaciones y estudios relacionados con las complicaciones.
Más mujeres afirman haber sufrido problemas
El caso de Moreta adquirió otra relevancia cuando, tras publicar una queja en la cuenta de Instagram del cirujano —publicación que, según su testimonio, fue eliminada posteriormente—, empezó a recibir mensajes de otras mujeres que aseguraban haber tenido experiencias similares. “Después ya yo vi que había muchas más y yo dije: ‘No, pero esto no se puede quedar así’.” A partir de esos contactos, creó las cuentas doctororlandovargasdenuncia en Instagram y TikTok, donde comenzaron a compilar testimonios, audios e imágenes de otras pacientes. Algunas de las mujeres contactadas para la investigación prefirieron no hablar públicamente. La investigación tuvo acceso a fotografías y testimonios donde se observan heridas abiertas, pérdida de tejido y lesiones de considerable extensión. Una de las pacientes describió una lesión que, según su percepción, afectó una parte importante del tejido de uno de sus senos. Determinar si estas lesiones corresponden a necrosis, infección u otra complicación médica requiere una evaluación clínica individual y documentación médica.
Interrogantes sobre las condiciones de las operaciones
Entre los testimonios recopilados, también surgen señalamientos sobre la forma en que supuestamente se desarrollaban algunas intervenciones. Una de las mujeres afirmó haber escuchado que en ciertos procedimientos intervenía una familiar del cirujano y cuestionó quién realizaba realmente las operaciones. “Uno le paga a él, no a la hermana. Entonces necesitamos las cámaras de cuando sale y entra al quirófano.” Otro testimonio difundido en redes sociales y obtenido por la investigación describe heridas abiertas, mal olor y pérdida de tejido después de una reducción mamaria. Sin embargo, estas afirmaciones corresponden a testimonios de las pacientes y no establecen por sí mismas que se hayan incumplido protocolos quirúrgicos o de esterilización. Para determinarlo, serían necesarias evaluaciones, expedientes médicos y las correspondientes investigaciones de las autoridades sanitarias.
Historial de quejas contra el cirujano
Los nuevos testimonios evocan un caso presentado en 2022, relacionado con una mujer que aseguró haber sufrido graves complicaciones después de someterse a una liposucción, abdominoplastia, levantamiento de senos y transferencia de grasa a los glúteos. La paciente afirmó entonces que permaneció más de diez horas en el quirófano y que posteriormente sufrió complicaciones que atribuyó a una bacteria y a la presunta colocación de biopolímeros sin su consentimiento. La mujer demandó a Vargas Almonte por 50 millones de pesos por daños y perjuicios, pero su demanda fue rechazada por el tribunal, según los antecedentes presentados en el reportaje.
Vargas Almonte también ha sido vinculado públicamente con el centro Caribbean Plastic Surgery, ubicado en Arroyo Hondo, que fue clausurado definitivamente por Salud Pública en 2019, según los antecedentes del caso, después de determinarse que no contaba con licencia para realizar cirugías. El cierre ocurrió tras la muerte de Manuel Núñez, de 28 años.
La cirugía que debía ser un alivio
El contexto adquiere especial importancia porque las pacientes entrevistadas no se sometieron al procedimiento por razones exclusivamente estéticas. La gigantomastia, caracterizada por un crecimiento excesivo del tejido mamario, puede provocar dolor de espalda y cuello, dificultades para realizar actividades cotidianas y limitaciones físicas. Vargas Almonte ha enfocado parte de su actividad profesional en esta problemática. A través de la Fundación Vargas Almonte (FUNVA), establecida en 2006, se han promovido jornadas médicas y quirúrgicas dirigidas a mujeres con gigantomastia y pacientes sometidas a mastectomías.
En septiembre de 2024, Vargas Almonte presentó, junto al senador de Barahona y médico oncólogo Moisés Ayala, un proyecto para que la reducción mamaria por gigantomastia fuera incluida en la cobertura de la Seguridad Social. El 3 de noviembre de 2025, el Consejo Nacional de Seguridad Social anunció la incorporación de la reducción mamaria dentro de la cobertura correspondiente. En diciembre de ese mismo año, Vargas Almonte presentó como la primera cirugía por gigantomastia cubierta por un seguro médico el caso de una joven, Alicia Scarlet, realizada en la Clínica Rodríguez Santos bajo la cobertura de ARS Primera.
Pacientes denuncian pagos adicionales a pesar de tener seguro
Precisamente en este punto surge otro de los hallazgos de la investigación. Las dos mujeres entrevistadas que se sometieron a reducciones mamarias aseguraron que, a pesar de contar con cobertura de seguro, tuvieron que realizar pagos adicionales en efectivo directamente al médico. Una de ellas afirmó que el procedimiento tuvo un costo total de 200 mil pesos, de los cuales el seguro habría cubierto 190 mil, mientras que adicionalmente se le cobraron 30 mil pesos por concepto de honorarios médicos. “Uno paga de diferencia como diez mil y algo. Pero aparte de eso, hay que pagarle a él honorarios médicos.”
Moreta asegura que su pago adicional fue aún mayor. Según su testimonio, habría entregado alrededor de 60 mil pesos adicionales, bajo el concepto de honorarios médicos. La situación genera interrogantes debido a que la reducción mamaria por gigantomastia fue incorporada a la cobertura de la Seguridad Social. El propio Vargas Almonte había defendido públicamente la necesidad de evitar que la nueva cobertura fuera utilizada de manera irregular y había señalado que trabajaba con las autoridades para impedir que el proyecto se distorsionara.
Otros cuestionamientos sobre su trayectoria
En enero de 2020, Vargas Almonte fue destituido de la dirección del Hospital General Dr. Vinicio Calventi, en Los Alcarrizos, después de denuncias de comunitarios y personal médico relacionadas con la gestión del centro. Entre los señalamientos figuraban retrasos en pagos a empleados y problemas financieros. Posteriormente, el Servicio Nacional de Salud dispuso recursos para cubrir compromisos pendientes y reducir parte de las deudas acumuladas.
También surgieron testimonios sobre presuntos cobros privados vinculados a jornadas quirúrgicas promovidas por la Fundación Vargas Almonte como procedimientos gratuitos. Una fuente consultada por la investigación aseguró que, aunque oficialmente se comunicaba al hospital un número determinado de pacientes, algunas mujeres podrían haber obtenido espacios adicionales mediante pagos privados. Uno de esos testimonios señala un supuesto ofrecimiento de un cupo por aproximadamente 200 mil pesos.
Una pregunta que sigue sin respuesta
Para las mujeres entrevistadas, la reducción mamaria representaba la posibilidad de dejar atrás años de dolor y recuperar parte de su calidad de vida. En cambio, describen un proceso marcado por heridas abiertas, infecciones, dolor, deformidades, nuevos gastos y afectaciones emocionales. Una de las pacientes resume así el impacto de lo ocurrido: “Yo sé que te dolía mucho la espalda… pero mejor que te hubieras quedado con los senos como tú los tenías y no así.” Ahora varias de las afectadas aseguran que evalúan emprender acciones legales.