Empresas tecnológicas enfrentan declive en Wall Street ante llamados a moderar el progreso de la IA

Internacionales
Las acciones de compañías vinculadas a la inteligencia artificial experimentaron una baja significativa en Wall Street, impulsadas por la inquietud de los inversores tras las advertencias de líderes del sector sobre los riesgos del rápido desarrollo de la IA. Estas declaraciones han generado un debate sobre la necesidad de equilibrar la innovación con medidas de seguridad robustas, impactando especialmente a fabricantes de semiconductores e infraestructura de IA.

Las cotizaciones de empresas relacionadas con la inteligencia artificial registraron importantes descensos este lunes en las operaciones previas a la apertura de la bolsa de Nueva York. Esta situación se dio en un contexto de creciente preocupación entre los inversores, quienes reaccionaron a los llamamientos de figuras prominentes de la industria para ralentizar el ritmo de avance de los modelos más sofisticados de IA.

La inquietud se intensificó después de que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, publicara un extenso ensayo de aproximadamente 3,800 palabras durante el fin de semana. En su escrito, Amodei alertó sobre los peligros inherentes al progreso acelerado de la inteligencia artificial y sugirió la necesidad de atemperar el desarrollo de sus capacidades.

Las pérdidas se concentraron principalmente en el sector de fabricantes de semiconductores y en empresas dedicadas a la infraestructura de IA. Firmas como Marvell y SK Hynix vieron sus acciones retroceder cerca de un 7%, mientras que CoreWeave, SanDisk, Intel y AMD sufrieron caídas de aproximadamente un 6%. Micron y Super Micro experimentaron bajas de alrededor del 5%. Las acciones de Nvidia y Broadcom, dos de las compañías con mayor influencia en el auge de la inteligencia artificial, también disminuyeron cerca de un 3% antes del inicio de la jornada bursátil.

Amodei propone desacelerar el avance de los modelos

En su publicación, Amodei argumentó que la velocidad con la que se están incrementando las capacidades de los sistemas de inteligencia artificial exige la implementación de mayores precauciones. “En los últimos meses me convencí de que abordar plenamente los riesgos exige aún más prudencia”, redactó el ejecutivo, quien consideró esencial no solo invertir en mecanismos de seguridad, sino también ajustar la cadencia de desarrollo para que estas medidas puedan progresar al mismo tiempo que la tecnología.

Amodei añadió que sería necesario “desacelerar el ritmo” al que se expanden las capacidades de los modelos, aunque aclaró que el progreso de la inteligencia artificial continuaría siendo rápido. Estas declaraciones fueron posteriormente respaldadas por Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, quien también advirtió sobre los peligros que podría generar una inteligencia artificial de poder extremo.

Altman señaló en una publicación en X que uno de los riesgos principales sería que la humanidad perdiera el control sobre la evolución tecnológica. Asimismo, alertó sobre una posible concentración excesiva de poder si sistemas altamente avanzados quedaran bajo el dominio de una única persona o corporación.

Inversionistas evalúan el impacto en el gasto tecnológico

Aunque las advertencias generaron nerviosismo en el mercado, los analistas consideran que las declaraciones de ambos ejecutivos no implican, por ahora, una interrupción de las inversiones destinadas al desarrollo de inteligencia artificial. La analista Madison Rezaei, de Bernstein, explicó que las propuestas se enfocan principalmente en mecanismos de seguridad, supervisión independiente, estándares comunes y colaboración internacional.

Según la especialista, hasta el momento no existe un llamado a reducir el gasto de capital ni a detener el entrenamiento de nuevos modelos. Sin embargo, reconoció que algunos inversores han comenzado a cuestionarse cuál sería el impacto sobre las empresas tecnológicas si el ritmo de entrenamiento de los sistemas más avanzados llegara a disminuir.

La preocupación resulta especialmente relevante para el sector de semiconductores, que se ha beneficiado de las cuantiosas inversiones realizadas por las grandes tecnológicas para construir centros de datos y aumentar su capacidad de cómputo dedicada a la IA.

Petróleo añade presión sobre los mercados

La caída del sector tecnológico coincidió con una nueva escalada de los precios internacionales del petróleo, lo que añadió presión sobre los mercados financieros. Los precios del crudo subieron tras el cierre del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, a raíz de ataques con drones atribuidos a los rebeldes hutíes de Yemen, en medio de las tensiones en Medio Oriente.

Los dos principales contratos internacionales de petróleo, que ya se cotizaban por encima de los 100 dólares por barril, registraron nuevas alzas. La preocupación también se incrementó tras el ataque contra un buque mercante en el estrecho de Ormuz y las tensiones en torno al estrecho de Bab al-Mandeb, una de las principales rutas marítimas entre Europa y Asia.

En Estados Unidos, el precio promedio del diésel alcanzó los 6.23 dólares por galón, después de haber superado los 6 dólares el viernes. Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell, señaló que la combinación del encarecimiento del petróleo y las dudas sobre el futuro de la inteligencia artificial estaba ejerciendo una doble presión sobre los inversores, al mismo tiempo que aumentaban los rendimientos de los bonos y las bolsas perdían impulso.