Jensen Huang, CEO de Nvidia, se opuso públicamente a la desaceleración del desarrollo de la inteligencia artificial, una postura que reforzó con una inesperada llamada de Donald Trump durante una conferencia. Mientras otros líderes tecnológicos abogan por una pausa, Huang, cuyo negocio depende de la infraestructura de IA, argumenta que la innovación debe continuar sin restricciones. Este debate subraya las tensiones entre la seguridad y el avance tecnológico en la industria.
Jensen Huang, el director ejecutivo de Nvidia, se encontraba en el escenario del All-In Summit, una reunión de inversores tecnológicos en Los Ángeles, debatiendo la solicitud de Dario Amodei para moderar el ritmo de la inteligencia artificial cuando su teléfono sonó. Era Donald Trump. En lugar de colgar, pidió un micrófono y puso al expresidente en altavoz para todo el público. “Estoy en el estrado con los amigos”, le dijo Huang, refiriéndose al apodo con el que se llaman los inversores que conducen el podcast All-In. Entre ellos están Chamath Palihapitiya y Jason Calacanis, quienes habían criticado el plan de Anthropic. Palihapitiya ya había calificado el plan de Amodei como una estrategia de poder que amenaza el progreso del código abierto. El ambiente no era imparcial: Huang estaba entre críticos cuando atendió la llamada.
Trump comenzó con una broma sobre el dispositivo: “Lo bueno de la vida es que Jensen puede diseñar el chip más sofisticado del mundo y no sabe cómo ponerte en altavoz”. Luego se refirió al tema que se estaba discutiendo en el escenario. “Están favoreciendo a muchas personas que no quieren que esto progrese”, dijo sobre quienes solicitan una desaceleración. “Podrían ser políticos. También podría ser China. Y no permitiremos que suceda. Es un engaño”. Agregó que los robots no dominarán el planeta y que los centros de datos son “el combustible de los próximos 20, 25 años”. También añadió una salvedad: “Debemos ser un poco cautelosos, tenemos que actuar con prudencia, pero eso no implica que vamos a detener una industria. Así que estoy contigo hasta el final. Ni siquiera sabía qué pensabas sobre esto”. La respuesta de Huang fue breve: “Tiene razón, señor, no vamos a permitir que ocurra”.
Donald Trump rechazó la ralentización de la inteligencia artificial y afirmó que no permitirá que políticos o China detengan ese avance.
En un lapso de tres días, los directores de Anthropic, OpenAI, xAI, Google DeepMind y Microsoft indicaron, con diversas propuestas, que el sector debe avanzar con más calma. Huang es el primero en oponerse, y no desde una empresa cualquiera: Nvidia fabrica los microprocesadores que las otras cinco utilizan para entrenar sus modelos. Su argumento no ignora los peligros. Según Bloomberg, sostuvo que es un error presentar el asunto como una elección entre innovar rápidamente y ser seguro, y afirmó que Trump había comprendido las complejidades del problema. En el escenario prometió que Estados Unidos “se asegurará de que todos ganen en la carrera de la IA”. Esto es consistente con lo que ha expresado durante años: Huang siempre ha desestimado los relatos apocalípticos sobre la tecnología que comercializa. Lo novedoso es el contexto. Ahora esos relatos son respaldados por sus propios clientes.
Todo esto comenzó hace seis días, cuando un investigador de 27 años renunció a Anthropic y publicó en X que las empresas del sector “están apostando con nuestras vidas”. Un ejecutivo de seguridad de la misma Anthropic le dio la razón y estimó una probabilidad superior al 10% de que la IA aniquile a todos los humanos en una década. Conviene considerar el interés de cada parte, y el de Nvidia es el más directo de todos. El plan de Amodei propone que las empresas se tomen más tiempo entre modelo y modelo, y que evaluadores externos verifiquen el proceso de entrenamiento. Cada mes de retraso en un entrenamiento significa un mes de demora en la compra de chips. Los laboratorios que piden frenar venden modelos y servicios. Nvidia vende la infraestructura con la que se construyen. Un acuerdo de ritmo entre laboratorios les quita velocidad; a Nvidia le reduce la demanda.
El mercado hizo el mismo cálculo. La cotización de Nvidia disminuyó aproximadamente un 3.4% este lunes, según Bloomberg, en una jornada en la que las empresas tecnológicas retrocedieron debido al debate sobre la desaceleración. Ni siquiera el respaldo presidencial en vivo lo evitó. Los inversores no tuvieron en cuenta lo que dijo el presidente: descontaron lo que dijeron los cinco directores de laboratorio antes que él. Huang tiene razón en un aspecto: la discusión de esta semana no se resuelve eligiendo entre celeridad y seguridad. Se resuelve determinando quién asume el costo de cada una. Y por primera vez desde que comenzó, alguien de la industria declaró en voz alta que no piensa pagarlo.