China insta a EE. UU. e Irán a desescalar la tensión y restaurar la navegación en Ormuz

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El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, ha instado a Irán y Estados Unidos a moderar sus acciones y reanudar las negociaciones para la paz. Además, ha solicitado la pronta reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, un punto clave para el tránsito de energía global. Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente inestabilidad en Oriente Medio.

Pekín (EFE).- El canciller chino, Wang Yi, hizo un llamado el miércoles a Irán y a los Estados Unidos para que demuestren moderación. Solicitó que retomen lo antes posible el acuerdo de Islamabad para avanzar hacia la estabilidad y tomen las medidas necesarias para restablecer la circulación por el estrecho de Ormuz con la máxima celeridad. Wang se reunió en Pekín con su homólogo iraní, Abás Araqchí, a quien pidió a ambas naciones que "restablezcan el proceso de diálogo basándose en los acuerdos previos y sostengan conversaciones sustantivas sobre los asuntos de interés mutuo", según un comunicado de la Cancillería china.

La visita de Araqchí, de solo un día de duración, se produce en un período de alta tensión en la región de Oriente Medio. Esto ocurre después de que la nación persa rechazara dialogar con Washington hasta que se cumplan sus exigencias, y pocos días antes de que el presidente chino, Xi Jinping, se encuentre en Washington con su homólogo estadounidense, Donald Trump.

Desescalar el conflicto

Wang declaró que la prolongación continua de la confrontación "no beneficia los intereses compartidos de las partes involucradas ni los de la comunidad internacional". El principal diplomático chino animó a Irán y a los Estados Unidos a mantener una actitud racional y enfatizó que la nación asiática también respalda el diálogo entre Irán y otras naciones del Golfo, y que ambas partes "resguarden de manera constructiva los intereses comunes de la zona", indica la comunicación oficial.

Asimismo, instó a todos los actores a implementar acciones efectivas para reabrir el estrecho de Ormuz lo antes posible, garantizar la seguridad de las rutas marítimas internacionales y proteger la estabilidad del transporte global de energía y de las cadenas de producción y suministro. China no desea que las tensiones regionales se extiendan aún más hacia Yemen y el mar Rojo, señaló el ministro, quien solicitó a las partes abstenerse de acciones que compliquen más la situación y resolver los problemas mediante la conversación.

Segunda visita del canciller iraní

La visita de Araqchí a Pekín, donde ya estuvo en mayo, es la segunda que realiza al país asiático desde que comenzó la disputa entre Irán, Estados Unidos e Israel en febrero pasado. Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, los ministros también discutieron las relaciones bilaterales y "los principales asuntos regionales e internacionales".

El encuentro coincide con la celebración en Pekín del Foro Xiangshan, el principal evento chino de diplomacia militar, en el que un alto representante castrense iraní acusó hoy a Estados Unidos e Israel de violar la soberanía de Irán y de agravar la crisis de seguridad en Oriente Medio. La reunión en la capital china llega en un momento de incertidumbre en el conflicto, después de que Irán afirmara el martes que no negociará con Washington hasta que se cumplan las condiciones acordadas en el documento firmado por ambos en Islamabad en junio, en respuesta a la disposición al diálogo manifestada poco antes por Trump.

El domingo, Araqchí ya había exigido que EE. UU. regrese a sus "compromisos estipulados en el Memorando de Islamabad", firmado con la mediación de Pakistán, como condición para reabrir Ormuz, bloqueado desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. Desde el estallido de las hostilidades, el gigante asiático ha abogado por una resolución negociada, ha hecho reiterados llamamientos al cese de la violencia y al diálogo entre las partes, y ha condenado los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, pidiendo respetar la soberanía y la seguridad de los países del Golfo, con los que mantiene fuertes lazos políticos.