China ha manifestado su desaprobación ante la reciente normativa de Estados Unidos, que endurece las restricciones contra Rusia y extiende las acciones comerciales hacia Irán. Pekín reitera su postura de rechazo a las sanciones unilaterales, advirtiendo que esta medida podría afectar sus intereses comerciales. La objeción surge previo a un encuentro entre los presidentes de ambas naciones, donde se abordarán temas de comercio y cooperación.
China ha manifestado su desaprobación ante la nueva ley promulgada por Estados Unidos, que intensifica las sanciones contra Rusia y amplía las restricciones comerciales hacia Irán. Esta legislación fue ratificada el viernes por el presidente Donald Trump.
Un representante del Ministerio de Comercio chino indicó que Pekín sostiene su oposición a las penalizaciones unilaterales y aquellas de carácter secundario que no cuenten con la aprobación de Naciones Unidas o que, a juicio de China, carezcan de un respaldo en el marco del derecho internacional.
El Gobierno chino ha alertado que monitoreará de cerca las futuras decisiones de Washington y se reserva la facultad de implementar las acciones pertinentes para salvaguardar su autonomía, sus aspiraciones de progreso y los derechos de sus corporaciones.
La normativa suscrita por Trump posibilita la imposición de gravámenes a naciones que adquieran derivados del petróleo de Rusia. Entre los principales compradores de estos bienes se encuentran China, India y Turquía, por lo que esta disposición podría generar repercusiones comerciales de mayor envergadura.
Las aseveraciones de Pekín se producen escasos días antes de una cumbre entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, programada para el jueves en Washington. Anteriormente, delegados de ambos países llevarán a cabo diálogos sobre intercambio comercial y otras cuestiones que generan fricción en las relaciones entre estas dos potencias.