El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su apertura a un encuentro con su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, durante la venidera Asamblea General de la ONU en Nueva York. Este posible acercamiento surge en un contexto de elevadas tensiones entre ambas naciones. No obstante, la asistencia de Pezeshkian y la concreción de la reunión aún no están aseguradas, mientras Trump evalúa diversas estrategias hacia Irán.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó la posibilidad de coincidir con su par iraní, Masud Pezeshkian, durante la próxima sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. Esta eventual cumbre se daría en un periodo de crecientes fricciones entre Washington y Teherán. La opción de un encuentro fue comunicada por el periodista Trey Yingst de Fox News, quien indicó que Trump estaría dispuesto a sostener una reunión con el líder iraní. Sin embargo, todavía no hay confirmación de que Pezeshkian vaya a asistir a Nueva York ni de que ambos mandatarios logren reunirse durante la cumbre.
Trump aseguró que actualmente se encuentra en una fase de discernimiento con respecto a Irán y expuso tres posibles vías: intensificar las acciones contra el país, mantener la presión económica o alcanzar un acuerdo. “Espero que se comporten”, declaró el presidente estadounidense al referirse a Teherán. El mandatario también profirió críticas contra las autoridades iraníes, a quienes acusó de “esconderse como ratas”. Al mencionar a los hutíes de Yemen, un grupo apoyado por Irán, añadió que Washington mantiene comunicación con ellos y afirmó que existe un entendimiento para que no se enfrenten a Estados Unidos.
Estas declaraciones se producen después de que el Comando Central Khatam al-Anbiya de Irán amenazara con ataques a bases e intereses estadounidenses en la región si Washington, según sus palabras, comete un error. A esto se suma la postura del Parlamento iraní, que mantiene sus condiciones para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, entre ellas el cese de las hostilidades, la liberación de fondos congelados y el levantamiento de sanciones. La confrontación entre Washington y Teherán se mantiene en un escenario de gran tensión desde hace meses, tras los ataques israelíes y estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes. Desde entonces, el estrecho de Ormuz permanece en el epicentro de la disputa, debido a su importancia para el transporte internacional de petróleo y gas, mientras Estados Unidos continúa ejerciendo presión sobre la economía iraní.