El Kremlin ha desestimado la iniciativa del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de suspender los ataques mutuos a infraestructuras vitales. Moscú argumenta que un alto el fuego temporal no lograría su objetivo de una paz duradera y definitiva en el conflicto. Esta postura se reafirma mientras Zelenski busca apoyo internacional en la Asamblea General de la ONU.
MOSCÚ. – La administración rusa declinó este martes la proposición del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, de cesar los ataques dirigidos a la infraestructura esencial de Rusia y Ucrania. El Kremlin considera que una tregua momentánea no conduce a la meta que Moscú persigue: la conclusión definitiva del conflicto. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, aseguró que el presidente Vladímir Putin y el Gobierno ruso mantienen su compromiso con una “paz robusta” y “permanente”, en lugar de una interrupción de las hostilidades que, según Moscú, no resolvería la disputa.
“Nos inclinamos por una paz sólida, por una paz concluyente, y no por un cese al fuego que no aportará nada en esencia”, manifestó Peskov durante su conferencia de prensa telefónica diaria. Estas declaraciones surgen después de la llegada de Zelenski a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde planea reunirse con varios de sus aliados y buscar respaldo para sus propuestas de alto el fuego.
Peskov puso en duda la postura del líder ucraniano y sostuvo que sus declaraciones sobre la continuación o el fin de la guerra varían constantemente. Rusia insiste en una “paz estable”. El portavoz del Kremlin recordó que Zelenski había afirmado días antes que Ucrania necesitaba otros cuarenta días para afectar la economía rusa, algo que, según Peskov, contradice sus actuales llamados a detener los ataques. “Día tras día, sus afirmaciones respecto a prolongar o detener la guerra no concuerdan entre sí”, aseveró.
Peskov atribuyó estos cambios a un empeoramiento de la situación económica y militar de Ucrania. Según el funcionario ruso, la situación “se deteriora cada día más” tanto en el frente de batalla como en la economía del país. “Y así seguirá”, añadió. El portavoz sostuvo además que las autoridades ucranianas conocen las decisiones que, según Moscú, deben tomar para avanzar hacia una solución. “No a un cese al fuego, sino a una paz estable”, afirmó.
Zelenski ha presentado durante meses diversas fórmulas de tregua, entre ellas un alto el fuego total o parcial que incluya el cese de ataques contra instalaciones energéticas y otras infraestructuras civiles. El Kremlin ha rechazado hasta ahora estas propuestas, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos y de países europeos aliados de Kiev. Durante su visita a Nueva York, Zelenski tiene previsto reunirse este martes con el presidente estadounidense Donald Trump, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y líderes de Reino Unido, Japón y Dinamarca. El mandatario ucraniano también tiene previsto intervenir el miércoles ante la Asamblea General de la ONU.
En otro frente, el Kremlin responsabilizó a Ucrania por las dificultades para exportar cereales a través del mar Negro y anunció que trabaja en rutas alternativas para trasladar su producción hacia terceros países. “La situación con los suministros de grano por el mar Negro se ha complicado considerablemente. La causa de esto fueron las acciones de la parte ucraniana”, afirmó Peskov. El portavoz añadió que, por orden de Putin, Rusia está creando “rutas alternativas” para garantizar el transporte de sus cereales.
Los suministros de Rusia y Ucrania tienen importancia para numerosos países, especialmente en África, que dependen de las exportaciones de ambos países para cubrir parte de su demanda de cereales. En las últimas semanas, Rusia ha intensificado sus ataques contra terminales portuarias de la región de Odesa, en el mar Negro, mientras Ucrania ha llevado a cabo ataques contra puertos y otras infraestructuras rusas en esa zona. El deterioro de las exportaciones marítimas de cereales de ambos países ha contribuido a una presión al alza sobre los precios internacionales del grano, en medio de los esfuerzos por mantener abiertas las rutas comerciales del mar Negro.