Los Testigos de Jehová han revisado su doctrina en 2026, permitiendo a sus miembros decidir individualmente sobre la aceptación de los principales componentes sanguíneos durante tratamientos médicos. Esta flexibilización abarca glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas. A pesar de este cambio, la prohibición de transfusiones de sangre completa permanece inalterada, manteniendo un límite claro en su política.
Los Testigos de Jehová efectuaron en 2026 una nueva modificación a una de sus doctrinas religiosas más reconocidas y discutidas: a partir de ahora, cada integrante podrá elegir, según su propia conciencia, si acepta durante un procedimiento médico los componentes sanguíneos fundamentales de un tercero, una postura más flexible que incluye eritrocitos, leucocitos, plasma y plaquetas. Este anuncio fue emitido el 18 de septiembre por el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, quienes aclararon que la prohibición de recibir transfusiones de sangre total sigue en vigor.
La entidad explicó que esta reciente determinación convierte en una cuestión de elección personal la utilización médica de estos cuatro componentes esenciales, tanto si provienen de un donante como en ciertas circunstancias relacionadas con la donación. Esta alteración representa un distanciamiento de la postura que la organización había sostenido por varias décadas. Los Testigos de Jehová basan su posición respecto a la sangre en su interpretación de pasajes bíblicos que mandan "abstenerse de sangre". Hasta el momento, dicha interpretación había llevado a sus seguidores a rechazar no solo la sangre completa, sino también los cuatro componentes primarios. La propia organización ahora indica que la Biblia no especifica cómo se debe decidir sobre estos componentes cuando se emplean en la atención sanitaria.
El comunicado de septiembre no es el primer ajuste realizado este año. En marzo, el Cuerpo Gobernante ya había comunicado una modificación referente al uso de la propia sangre del paciente, permitiendo que cada Testigo decidiera si autoriza que su sangre sea extraída, almacenada y posteriormente empleada durante un procedimiento médico o quirúrgico. La nueva adaptación extiende ahora el principio de decisión personal a los componentes principales derivados de la sangre de otra persona. La organización sostiene que las elecciones sobre estos componentes deben recaer en cada creyente y que las congregaciones no deben interferir en ellas. En su comunicado, también señaló que los profesionales de la salud deben consultar directamente con cada paciente Testigo para conocer y registrar sus decisiones individuales sobre el tratamiento.
Sin embargo, la modificación posee un límite definido: los Testigos de Jehová continúan rechazando las transfusiones de sangre total y mantienen que sus miembros no deben donar sangre para que sea usada en transfusiones de sangre completa a otra persona. La organización también sigue estableciendo una distinción entre los componentes principales y las fracciones sanguíneas, algunas de las cuales ya estaban sujetas a decisiones personales bajo sus normativas previas. Este cambio doctrinal ocurre en una organización que supera los nueve millones de miembros en más de 200 naciones y territorios. Debido a su alcance, esta modificación tiene implicaciones especialmente significativas en el ámbito hospitalario, donde los profesionales deberán conocer las decisiones particulares de cada paciente en lugar de asumir que todos los Testigos de Jehová rechazarán automáticamente cualquier tratamiento que involucre componentes sanguíneos.