Dificultades en la Formación: Rendimiento, Disciplina y Abandonos Impactan a Cadetes de Academias Militares y Policiales

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El ingreso a las academias militares y policiales marca solo el inicio de un riguroso proceso de cuatro años. A pesar de superar las exigentes pruebas de admisión, muchos cadetes no logran completar su formación. Informes de la Academia Aérea, la Policía Nacional y la Academia Militar “Batalla de las Carreras” revelan que un número significativo de jóvenes son dados de baja o abandonan sus estudios debido a rendimiento académico, decisiones personales o infracciones disciplinarias, evidenciando que los filtros persisten más allá de la admisión.

Integrarse a una institución de formación militar o policial representa apenas el inicio de un trayecto que se extiende por cuatro años. Luego de aprobar las evaluaciones de ingreso, los estudiantes deben mantenerse en un sistema que combina exigencias académicas, físicas y de comportamiento hasta concluir su preparación como oficiales. Sin embargo, no todos los que logran acceder consiguen finalizar sus estudios.

Entre 2024 y 2026, la Academia Aérea y la Policía Nacional reportaron deserciones, separaciones y abandonos, principalmente vinculados al desempeño académico, decisiones personales y motivos disciplinarios. La Academia Militar “Batalla de las Carreras” también registró más de cien bajas entre 2024 y 2025. Aunque las entidades emplean clasificaciones diferentes y, por ende, sus cifras no deberían sumarse como si representaran el mismo indicador, los registros permiten observar qué sucede con una parte de los jóvenes después de superar uno de los mayores desafíos: obtener un cupo.

La Academia Aérea “General de Brigada Piloto Frank Andrés Féliz Miranda” registró 74 bajas entre 2024 y el 24 de julio de 2026. La cantidad se incrementó anualmente. En 2024 fueron 18, en 2025 subieron a 22 y, solo hasta el 24 de julio de 2026, ya alcanzaban 34. La institución categoriza estas salidas según cuatro motivos: voluntarias, académicas, disciplinarias y médicas. Los datos muestran que 65 de las 74 bajas se concentraron exclusivamente en dos categorías: renuncias por decisión propia y razones académicas.

Casi la mitad decidió abandonar por voluntad propia. La causa principal de salida en la Academia Aérea no fue por disciplina ni por salud. Fueron los propios cadetes quienes optaron por dejar su instrucción. En 2024 se registraron 13 bajas voluntarias. Otras 12 ocurrieron en 2025 y 11 hasta julio de 2026. En total, 36 cadetes abandonaron la academia por decisión personal, lo que equivale a casi el 49 % de las 74 bajas registradas durante el periodo. Este comportamiento es particular porque, mientras el número total anual de bajas aumentó, las renuncias voluntarias disminuyeron ligeramente: pasaron de 13 a 12 y luego a 11. Esto sugiere que el aumento general de las salidas durante 2026 estuvo principalmente relacionado con otras causas.

Las bajas académicas aumentaron de tres a 18. El cambio más notable se observa precisamente en el rendimiento escolar. En 2024, la Fuerza Aérea registró tres salidas por motivos académicos. Para 2025 la cifra subió a ocho. Hasta el 24 de julio de 2026 ya se habían producido 18. En menos de tres años, 29 cadetes fueron excluidos de la Academia Aérea por motivos académicos. El crecimiento es considerable: los 18 casos registrados durante parte de 2026 representan seis veces los tres reportados durante todo 2024. De este modo, el desempeño académico se convirtió en la segunda causa de baja dentro de la institución en el periodo analizado.

Las razones disciplinarias tuvieron una menor incidencia en el total de la Academia Aérea. La institución informó una baja disciplinaria en 2024, dos en 2025 y cuatro hasta julio de 2026, sumando un total de siete. A estas se añaden dos bajas por motivos de salud. La distribución de las 74 bajas se conforma así: 36 voluntarias, 29 académicas, siete disciplinarias y dos médicas. Es decir, aproximadamente nueve de cada diez salidas estuvieron ligadas a decisiones personales o dificultades en el estudio.

La Policía registra 175 separaciones o deserciones. La Policía Nacional utiliza una categorización diferente para registrar a quienes abandonan durante el proceso de formación. Según la información proporcionada, en 2024 se reportaron 25 separados o desertores. Para 2025 el documento consigna 46, mientras que en 2026 aparecen 104. Tomadas individualmente, las cifras representan 175 registros durante los tres años. El comportamiento muestra un aumento considerable, especialmente en 2026. Los 104 casos registrados ese año cuadruplican los 25 reportados en 2024. Sin embargo, esta cifra general no debe equipararse automáticamente con las 74 bajas de la Academia Aérea, debido a que ambas instituciones emplean categorías distintas para organizar sus registros.

52 bajas voluntarias en la Policía. Al analizar específicamente las salidas por decisión propia, la Policía reporta cifras mucho menores durante los primeros dos años y un incremento pronunciado posteriormente. En 2024 hubo dos bajas voluntarias y en 2025 se registraron cuatro. Para 2026 aparecen 46, lo que suma 52 bajas voluntarias reportadas durante los tres años. Solo los 46 casos de 2026 representan casi el 89 % de todas las salidas voluntarias registradas por la institución en el periodo.

Las dificultades académicas aparecen con mayor frecuencia entre las causas de separación policial. En 2024 se reportaron 17 separaciones por razones académicas. Para 2025 existe una inconsistencia dentro del documento entregado: una parte registra 36 casos y otra 37. Por esa razón, el dato debe mantenerse como 36/37 hasta obtener una precisión institucional. En 2026 se reportaron 46 casos. Esto significa que, incluso tomando la cifra menor correspondiente a 2025, la Policía acumula al menos 99 separaciones académicas durante los tres años. Los números muestran que aprobar el proceso de admisión no elimina el filtro académico. Una vez dentro de la academia, el rendimiento continúa determinando quién puede permanecer en la carrera.

22 salieron por razones disciplinarias. El cumplimiento de las normas constituye otro requisito para permanecer en la formación policial. En 2024 se registraron cinco separaciones por disciplina y otras cinco en 2025. Para 2026, la institución reportó 12 casos por incumplimiento del reglamento. En total, son 22 registros relacionados con disciplina o incumplimiento de las normas durante el periodo estudiado. Aunque esta cifra se encuentra por debajo de las separaciones académicas y voluntarias, demuestra que permanecer dentro de la academia depende también del comportamiento del cadete durante su formación.

La Academia Militar “Batalla de las Carreras” tampoco está exenta de salidas durante la formación. En 2024 se reportaron 65 bajas, mientras que en 2025 se registraron otras 43. En apenas esos dos años, 108 cadetes causaron baja durante su formación en la academia del Ejército. En este caso, el dato permite establecer la cantidad total de bajas reportadas, mientras que el análisis detallado de las causas debe mantenerse separado de la Fuerza Aérea y la Policía cuando las categorías suministradas no sean equivalentes.

Los datos completan una parte del proceso que comienza mucho antes de que los jóvenes se conviertan en cadetes. Primero deben competir por una de las plazas disponibles y superar evaluaciones académicas, físicas, psicológicas, médicas y de depuración. Quienes lo consiguen comienzan entonces una carrera de cuatro años. Pero dentro de las academias los filtros continúan. Las asignaturas deben aprobarse, las normas disciplinarias deben cumplirse y el cadete debe decidir permanecer hasta completar su preparación. Algunos abandonan voluntariamente; otros son separados por su rendimiento académico, por incumplimientos disciplinarios o por condiciones médicas. Por eso, conseguir entrar no significa necesariamente llegar a la graduación. Para quienes aspiran a convertirse en oficiales, superar el proceso de admisión es apenas el primer filtro de un camino que continúa durante los cuatro años de formación.