Discurso de Abinader en la ONU: Haití Continúa como Prioridad, con Énfasis Creciente en Logros Internos de República Dominicana en 2026

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El presidente Luis Abinader, representando a la República Dominicana, se dirigió a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, donde la situación de Haití mantuvo un papel central, con nuevos llamados a la comunidad internacional. No obstante, en esta ocasión, el mandatario dedicó una parte más extensa de su intervención a destacar los avances económicos y sociales de su país, incluyendo la reducción de la pobreza y el crecimiento en diversos sectores. Su discurso de 2026, aunque enfatiza resultados dominicanos, retoma temas clave de su presentación anterior.

Como es habitual cada año, el presidente Luis Abinader, en su rol de representante de la República Dominicana, pronunció su discurso ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar temas cruciales de la agenda global y presentar la postura de su nación frente a los retos mundiales. En 2026, la crisis en Haití nuevamente ocupó un lugar prominente en su alocución, con renovadas solicitudes a la comunidad internacional para completar el despliegue de la fuerza autorizada por el Consejo de Seguridad y fortalecer las estructuras haitianas. Sin embargo, en esta ocasión, el presidente dedicó una porción mayor de su tiempo a los logros económicos y sociales del país, mencionando la disminución de la pobreza, la salida de la nación del "mapa del hambre", el aumento de la inversión extranjera, las exportaciones y el sector turístico. Al comparar su intervención de 2025, se observa que gran parte de los asuntos expuestos este año ya formaban parte de la agenda internacional defendida por Abinader. La problemática haitiana, la seguridad regional, el apoyo financiero para naciones en desarrollo, la reestructuración de la Organización de las Naciones Unidas, el fenómeno del cambio climático, el sargazo y la urgencia de fortalecer la respuesta multilateral también estuvieron presentes en su oratoria.

Haití, Mención en Ambos Discursos

La situación en Haití se presenta como una de las coincidencias más claras entre las exposiciones de 2025 y 2026. En 2025, Abinader advirtió que la coyuntura haitiana representaba una amenaza para la estabilidad y la tranquilidad de la República Dominicana y de la región. Propuso que la solución residía en una acción internacional constante que permitiera restablecer condiciones mínimas de seguridad y avanzar hacia un acuerdo entre los propios ciudadanos haitianos. Asimismo, instó al Consejo de Seguridad a reforzar la respuesta internacional existente. En 2026, volvió a situar a Haití entre las prioridades de su intervención y recordó que la República Dominicana había alertado desde 2021 sobre las repercusiones regionales de esa crisis. Esta vez, su llamado se centró en finalizar el despliegue de la fuerza aprobada por el Consejo de Seguridad, asegurar el cumplimiento del embargo de armas y potenciar la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema judicial haitianos. De este modo, el tema persiste a lo largo de los dos años, aunque en distintas etapas de la respuesta global: en 2025 el gobernante demandaba nuevas resoluciones para consolidar la misión, y en 2026 solicitaba la plena implementación de las medidas ya acordadas. Los comunicados oficiales de la Presidencia sobre ambas intervenciones también reflejan esta continuidad.

Defensa Fronteriza y Aplicación de Normativas Migratorias

La postura dominicana respecto a sus límites territoriales y su política migratoria también se manifiesta en ambas presentaciones. En 2025, Abinader afirmó que la República Dominicana seguiría protegiendo su integridad territorial y haciendo cumplir su marco legal migratorio. Igualmente, declaró que el país no podía afrontar por sí solo las repercusiones de una crisis que, según su planteamiento, excedía cualquier capacidad nacional. En 2026, esta declaración fue reiterada. El presidente aseveró que “no existe una solución dominicana a la crisis haitiana” y señaló que el país continuaría resguardando sus fronteras, aplicando sus leyes migratorias y fortaleciendo sus Fuerzas Armadas, al mismo tiempo que ubicó la resolución de la crisis dentro del territorio haitiano. Así, la protección de la soberanía territorial y la posición de que la comunidad global debe asumir un rol activo en Haití constituyen un eje común en ambas exposiciones.

Reforma y Fortalecimiento de las Naciones Unidas

Otro asunto compartido es la necesidad de transformar y robustecer la ONU ante los cambios internacionales. En 2025, Abinader advirtió que el multilateralismo enfrentaba desafíos vinculados a la crisis económica de las Naciones Unidas y a las dificultades para alcanzar consensos frente a los conflictos globales. En ese contexto, apoyó la iniciativa ONU80, diseñada para revisar los mandatos, estructuras y el funcionamiento de la organización. En 2026, volvió a respaldar ONU80 y profundizó en tres áreas: renovar la representación, las operaciones de mantenimiento de la paz y el respaldo a los países en desarrollo. También defendió un Consejo de Seguridad que refleje de manera más adecuada la realidad de un mundo multipolar. La continuidad reside, por lo tanto, en la defensa de una ONU más representativa y con mayor capacidad para convertir sus decisiones en acciones concretas.

Una Mujer al Frente de la Secretaría General

Una de las similitudes más directas entre ambos discursos es la propuesta de que una mujer ocupe la Secretaría General de las Naciones Unidas. En 2025, Abinader afirmó que correspondía a América Latina y el Caribe ofrecer un liderazgo renovado para la organización y manifestó que había llegado el momento de que una mujer asumiera la Secretaría General. En 2026, retomó explícitamente aquella sugerencia. Recordó que un año antes había defendido desde la misma tribuna tanto el turno de América Latina y el Caribe como la posibilidad de que una mujer encabezara por primera vez la organización, señalando que en más de ocho décadas ninguna había ocupado el cargo. En este punto existe una continuidad prácticamente idéntica entre las dos intervenciones.

Financiamiento para Países en Desarrollo

Los dos discursos también cuestionan las condiciones bajo las cuales las naciones en desarrollo acceden a recursos internacionales. En 2025, Abinader sostuvo que la estructura financiera global no respondía de manera adecuada a esas economías y solicitó acceso a financiación en condiciones favorables, alivio de la deuda, mecanismos innovadores y una mayor colaboración técnica. En 2026, volvió sobre el problema, esta vez señalando que los avances económicos de los países de renta media no deberían convertirse en una restricción para obtener recursos. Propuso medir el progreso más allá del Producto Interno Bruto e incorporar el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional a los criterios utilizados por las instituciones financieras. Aunque las propuestas específicas varían, ambos discursos mantienen una misma línea: demandar mecanismos financieros que consideren las vulnerabilidades de los países y no únicamente sus niveles de ingresos.

Pobreza y Hambre como Logros Presentados ante la ONU

Los avances de la República Dominicana en la reducción de la pobreza y el hambre también se mencionan en los dos años. En 2025, Abinader resaltó los progresos alcanzados dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y señaló que la pobreza moderada había disminuido del 25.8 % en 2019 al 18.05 % durante el primer trimestre de ese año, mientras que la subalimentación se situó en 3.6 %. En 2026, utilizó nuevamente esos dos indicadores, señalando que la pobreza monetaria se había reducido hasta el 14.6 % en el primer semestre y que la FAO había confirmado la salida de la República Dominicana del denominado “mapa del hambre”. La relación entre ambos discursos refleja un seguimiento de los mismos indicadores sociales, presentados cada año para mostrar la evolución registrada por el país.

Cambio Climático, Sargazo y Vulnerabilidad del Caribe

El cambio climático constituye otro eje constante en ambas intervenciones, especialmente desde la condición de la República Dominicana como un pequeño Estado insular en desarrollo. En 2025, Abinader se refirió a la denominada triple crisis planetaria: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. Identificó además al sargazo como una manifestación concreta de esos problemas en el Caribe y reclamó financiamiento accesible, transferencia de tecnología y medidas para proteger los océanos. En 2026, volvió a presentar la vulnerabilidad climática como una realidad directa para los Estados insulares. El sargazo apareció nuevamente, junto con el aumento del nivel del mar, la financiación climática y la protección de los océanos. El mandatario destacó además la resolución global sobre el sargazo promovida por la República Dominicana. De un año a otro, por lo tanto, se mantiene la preocupación por el impacto climático sobre el Caribe y la demanda de una mayor respuesta financiera internacional.

Protección de los Océanos y Biodiversidad Marina

La protección de la biodiversidad marina también conecta directamente los discursos de 2025 y 2026. En 2025, Abinader informó que la República Dominicana avanzaba hacia la ratificación del acuerdo sobre biodiversidad marina en zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales, conocido como BBNJ, y defendió la conservación de los mares como una responsabilidad compartida. En 2026, retomó el mismo instrumento internacional y señaló que la República Dominicana había depositado en marzo su instrumento de ratificación. “El océano es una importante fuente de vida y es nuestra frontera más extensa”, expresó durante la intervención. En este caso, 2026 da continuidad a un proceso que en el discurso de 2025 todavía era presentado como una gestión en curso. En resumen, las intervenciones de 2025 y 2026 muestran una agenda internacional dominicana con varios ejes sostenidos: Haití, defensa de la frontera, reforma de las Naciones Unidas, mayor representación latinoamericana, acceso a la financiación, reducción de la pobreza y el hambre, cambio climático y protección de los océanos. Más que sustituir los asuntos planteados un año antes, el discurso de 2026 retoma buena parte de ellos y los presenta desde la evolución registrada durante los doce meses siguientes.