La forma en que los dominicanos llegan al mundo ha experimentado una transformación significativa, pasando de partos domiciliarios asistidos por comadronas a una predominancia de nacimientos en instituciones de salud. Este cambio, impulsado por la profesionalización médica y la expansión de la infraestructura sanitaria, ha redefinido la atención materna y neonatal en el país, consolidando un modelo más especializado y seguro.
Es probable que en varias ocasiones haya escuchado a alguien relatar que vino al mundo en su propia residencia y no en un hospital o clínica, con el apoyo de una partera tradicional o comadrona. Estas mujeres, a menudo, carecían de formación académica formal para ejercer su labor, adquiriendo sus conocimientos a través de la observación y la práctica al asistir otros alumbramientos.
Durante muchas décadas, esta fue una situación habitual en República Dominicana, especialmente en áreas rurales y zonas con acceso limitado a servicios médicos. La ausencia de hospitales cercanos, las dificultades de transporte y la escasa presencia de profesionales de la medicina eran algunas de las razones principales por las que numerosos nacimientos ocurrían en los hogares. En otros casos, el alumbramiento sucedía antes de que la madre pudiera llegar a una instalación sanitaria.
El rol de las parteras fue crucial a principios del siglo XX, particularmente en comunidades del interior del país, donde el acceso a médicos y centros de salud era restringido. Según datos de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología (SDOG), históricamente los nacimientos eran atendidos por parteras, generalmente mujeres que practicaban el oficio siguiendo la tradición, y cuya experiencia provenía, principalmente, de haber participado en otros alumbramientos. Esta práctica se desarrolló en un contexto caracterizado por la escasez de personal sanitario. Desde los inicios de la República Dominicana, una de las principales carencias del sistema de salud fue precisamente la limitada cantidad de profesionales disponibles. De hecho, según información citada por la SDOG, alrededor de 1917 había solamente 95 médicos en todo el territorio nacional. Esta cifra también se encuentra documentada en estudios históricos sobre el sistema de salud dominicano de esa época.
En el mismo siglo XX, diversas normativas sanitarias comenzaron a regular la práctica de las parteras. Un avance importante se logró con la Ley General de Estudios de 1902, que estableció en República Dominicana los estudios de obstetricia para obtener el título de partera en el Instituto Profesional. Con el desarrollo del sistema de salud, la expansión de los centros médicos y los progresos de la obstetricia, los nacimientos fueron trasladándose progresivamente de los hogares a las salas de maternidad.
Ese cambio modificó de manera significativa no solo la forma en que nacían los dominicanos, sino también la atención que recibían las madres antes, durante y después del alumbramiento. Cuando los partos se efectuaban en casa, el cuidado posterior de la madre recaía principalmente en familiares y personas de su entorno. Con la profesionalización de la atención obstétrica, se incorporaron especialistas capacitados para acompañar a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto. La SDOG indica que actualmente existen enfermeras obstétricas con formación universitaria especializada, aptas para asistir partos sin complicaciones. Asimismo, menciona a las doulas, y las define como mujeres preparadas para ofrecer soporte emocional, físico e informativo a la madre antes, durante y después del nacimiento.
La transición hacia los centros sanitarios ya era evidente durante la década de 1990. Datos de la Organización Panamericana de la Salud señalan que el 95 % de los partos ocurridos entre 1990 y 1995 en República Dominicana se produjo en establecimientos médicos, aunque persistían diferencias entre regiones y según las condiciones socioeconómicas de las madres.
Más de tres décadas después, los datos demuestran que el parto institucional se ha consolidado como la forma predominante de atención en República Dominicana. El Informe Básico de Resultados de la ENHOGAR-MICS 2025, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con el apoyo de UNICEF, establece que el 98.2 % de las mujeres de 15 a 49 años que tuvieron un hijo nacido vivo en los dos años anteriores a la encuesta tuvo su parto más reciente en un establecimiento de salud. Asimismo, el 98.8 % recibió asistencia de personal de salud calificado durante el alumbramiento. El informe también señala que el 97.6 % recibió atención prenatal de personal de salud calificado, mientras que el 51.2 % de los partos fue atendido en establecimientos del sector público. De esta manera, estos datos corroboran que una práctica que durante décadas estuvo estrechamente vinculada a las parteras tradicionales y a los hogares fue dando paso a un modelo en el que hospitales, clínicas y personal sanitario especializado desempeñan un papel central en la atención de los nacimientos.