Madre de menores recluidos contradice acusaciones de maltrato en fundación, afirmando que sus hijos deseaban quedarse

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Una madre defiende la Fundación “Restaurando Vida, un Muerto que Revive” de Haina, donde sus dos hijos residieron por años. Tras un reciente operativo y rescate de niños por denuncias de maltrato, ella niega que sus hijos hayan sufrido y asegura que, por el contrario, disfrutaban de su estancia allí. Su testimonio ofrece una perspectiva diferente a las acusaciones actuales contra la institución.

Durante varios años, Eliza Carballo mantuvo una estrecha conexión con la Fundación “Restaurando Vida, un Muerto que Revive” en Haina, lugar donde sus dos hijos permanecieron. Actualmente, luego de que la denuncia de un niño de doce años desencadenara un operativo y el rescate de otros trece menores, Carballo defiende su vivencia en la institución y niega que sus hijos hayan sido maltratados durante su tiempo allí. En una conversación telefónica con N Digital, Carballo compartió que llevó a uno de sus hijos a la fundación a principios de dos mil dieciocho, debido a dificultades con su comportamiento. Según su relato, antes de llegar a la fundación, el menor había estado alrededor de dos meses en un centro del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), pero ella insistió en que sus problemas de conducta persistían. Explicó que un abogado le sugirió la posibilidad de llevarlo con el pastor Ángel Gabriel Capellán.

Carballo afirmó que, después de la llegada de su hijo, comenzó a notar cambios positivos en él, especialmente en su conducta, responsabilidad y rendimiento académico. De acuerdo con su testimonio, el menor empezó a pedir permiso para salir, a cuidar sus pertenencias, a cumplir con sus tareas y a asistir a la iglesia, transformaciones que ella catalogó como beneficiosas.

Seguimiento constante a sus hijos

La madre explicó que, mientras se encontraba en Italia, realizaba videollamadas diarias con sus hijos para estar informada sobre su bienestar. Cuando viajaba a República Dominicana y se alojaba en Hato Nuevo, los visitaba los fines de semana y, en ocasiones, varias veces entre semana. Según su relato, este contacto frecuente le permitió observar directamente la dinámica del lugar. Aseguró que sus hijos nunca le expresaron temor o ansiedad y que, por el contrario, manifestaban el deseo de quedarse allí. “Mis hijos siempre querían estar allí”, sostuvo. Comentó que incluso a veces tenía que pedirles que se retiraran del área donde se encontraba el pastor porque se quedaban hasta altas horas de la noche conversando o realizando actividades.

Carballo también indicó que sus hijos participaban en diversas tareas de la finca, como el cuidado de animales, la cosecha o el corte de hierba, además de cumplir con sus actividades escolares. Según su explicación, nunca recibió ninguna queja de sus hijos sobre maltrato.

Una experiencia que, según dice, fue diferente

La madre sostuvo que durante sus visitas también observó la presencia de menores de distintas edades y de familias que atravesaban situaciones complicadas. Según su relato, algunos padres acudían al lugar porque no encontraban cómo manejar los problemas de conducta de sus hijos. Carballo también afirmó haber presenciado visitas de personal de CONANI al establecimiento. Explicó que, en una de esas ocasiones, se indicó que los niños debían estar separados de los adultos y que posteriormente se construyeron espacios específicos para los menores. “Yo cuestiono que se hable tan mal de una persona y por otro se hable tan bien”, expresó Carballo al referirse a las versiones que actualmente giran en torno al pastor. Aseguró que, desde su experiencia, Capellán era una persona disciplinada y respetuosa, y que tenía la capacidad de ganarse el respeto de jóvenes con problemas de conducta.

La mujer relató además que uno de sus hijos, quien posteriormente falleció en Italia a causa de cáncer, mantuvo contacto con el pastor antes de morir. El otro permaneció en la fundación hasta aproximadamente los diecisiete años, momento en que ella decidió llevarlo a Italia. Según explicó, actualmente es un adulto que trabaja y lleva una vida independiente. Carballo reconoce que la situación actual es distinta a la que ella vivió y que corresponde a las autoridades determinar lo que sucedió con los menores rescatados recientemente. Su testimonio, dijo, se limita a la experiencia que tuvo durante los años en que sus hijos permanecieron en el lugar.

Una fundación que ya había sido intervenida

La vivencia narrada por Carballo se da a conocer mientras las autoridades investigan nuevamente el funcionamiento del establecimiento. La presidenta ejecutiva del CONANI, Ligia Pérez Peña, informó que el organismo ya había intervenido el lugar aproximadamente un año atrás, tras detectar que había menores bajo su cuidado sin la autorización pertinente. Según explicó Pérez Peña, en aquella ocasión los niños fueron entregados a sus familiares y se hizo un seguimiento a esas familias para evitar que volvieran a enviarlos al establecimiento. La funcionaria también señaló que la fundación nunca había sido habilitada por CONANI como centro de protección para niños, niñas y adolescentes. La situación volvió a salir a la luz después de que un menor de doce años escapara del lugar y acudiera a un destacamento policial, donde denunció presuntos maltratos. Posteriormente, las autoridades realizaron un operativo en la fundación y rescataron a catorce menores, cuyas edades oscilaban entre tres meses y trece años. El caso continúa bajo investigación para determinar las circunstancias en que se encontraban los niños y las posibles responsabilidades.

Pastor permanece detenido

Por el caso, el pastor Ángel Gabriel Capellán permanece detenido, junto a Isaías Ramón Muñoz Rodríguez, otra de las personas vinculadas a la investigación. De acuerdo con las declaraciones ofrecidas por Claudio Domínguez, abogado del pastor, ambos están detenidos desde la tarde del sábado y serán presentados este jueves ante el Palacio de Justicia de San Cristóbal, donde se conocerá la solicitud de medida de coerción. Mientras avanza la investigación, las autoridades deberán determinar si las condiciones denunciadas por el menor corresponden a los hechos que se investigan y las eventuales responsabilidades penales de las personas involucradas.