Un legislador dominicano ha presentado un proyecto para incorporar el idioma creole en el currículo escolar del país, argumentando la necesidad de comunicación con la fuerza laboral haitiana. Esta iniciativa ha generado controversia y rechazo, incluso por parte del presidente, pero el diputado defiende su propuesta como una solución a una realidad social y económica ineludible.
Julio César Beltré, diputado del Partido Revolucionario Moderno, ha propuesto una iniciativa legislativa para incorporar el creole en el sistema educativo dominicano. Esta propuesta ha sido objeto de críticas por diversos sectores y rechazada por el presidente Luis Abinader. El representante de Azua argumentó que la oposición a su proyecto no considera la situación desde una perspectiva realista.
Beltré destacó que en numerosas áreas del país predomina la mano de obra haitiana, quienes se encuentran en todas partes. Sin embargo, los dominicanos a menudo no logran comprenderlos, dependiendo frecuentemente de intérpretes de la misma nacionalidad, sin garantías de la exactitud de la traducción. “O se prohíbe a los haitianos hablar creole en el país, o nosotros aprendemos su idioma, puesto que ellos han contribuido al progreso de esta nación, y eso es un hecho”, declaró Beltré durante una entrevista en El Despertador.
El diputado señaló que el presidente Abinader ha intensificado los esfuerzos para reducir la presencia de inmigrantes haitianos indocumentados. No obstante, debido a la proximidad geográfica entre ambas naciones, esta es una responsabilidad que debe asumirse con seriedad.
Cuando un entrevistador le preguntó si no sería más apropiado abordar la situación desde la perspectiva migratoria en lugar de la lingüística, Beltré mantuvo que su propuesta surge de la realidad que él observa, independientemente de la opinión presidencial.
Además, el legislador reflexionó sobre cómo la falta de conocimiento del creole ha influido en la cesión de más de cuatro mil kilómetros de territorio dominicano a Haití a lo largo de la historia de la isla compartida. “Nadie entiende el idioma en que ellos se comunican. Estamos negando a nuestros hijos y al país desarrollado en que deseamos convertirnos la oportunidad de aprender este idioma”, enfatizó.
Beltré afirmó que no se debe ver a los vecinos con desprecio, sino como socios comerciales, como individuos que han contribuido al desarrollo de esta nación y con quienes es necesario coexistir mientras la isla exista.