La inteligencia artificial evalúa la viabilidad de taxis autónomos en el tráfico de Santo Domingo

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Ante la reciente iniciativa gubernamental para optimizar el tránsito en República Dominicana, surge la interrogante sobre cómo se desenvolvería un vehículo sin conductor en las complejas calles de Santo Domingo. La inteligencia artificial ha simulado diversos escenarios, destacando los desafíos que enfrentaría un sistema autónomo como el Cybercab de Tesla, desde maniobras inesperadas hasta la interacción con otros conductores y peatones.

A raíz del reciente anuncio del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) respecto a la implementación de fotomultas e inspecciones vehiculares, medidas destinadas a mejorar el comportamiento de los conductores, y a pesar de los esfuerzos gubernamentales para optimizar el flujo vehicular en el país, surge una pregunta relacionada con el porvenir de la movilidad: ¿cómo operaría un coche sin conductor en el sistema de tránsito dominicano? Considerando la dinámica actual del movimiento urbano en el Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional, caracterizada por un vasto parque automotor, embotellamientos frecuentes y patrones de conducción complejos, la introducción de un Cybercab se encontraría con uno de los ambientes más desafiantes para un sistema de manejo autónomo, de acuerdo con el análisis de la inteligencia artificial. En este contexto, la IA recreó diversas situaciones cotidianas del tráfico dominicano a las que un modelo autónomo como el Cybercab debería ajustarse. Maniobras súbitas, cambios constantes de carril, motocicletas que circulan entre los automóviles, paradas improvisadas y una congestión intensa, entre otros factores, pondrían a prueba la capacidad de respuesta y adaptación de este innovador sistema digital.

A principios de septiembre, Tesla presentó en Austin, Texas, una nueva exhibición de su Cybercab, el vehículo eléctrico concebido para operar como taxi autónomo, sin necesidad de conductor, volante o pedales. Elon Musk, el director ejecutivo de la compañía, compartió imágenes de varios Cybercabs congregados en la ciudad donde Tesla tiene su sede principal. “Un enjambre de Cybercabs”, escribió el empresario junto a una fotografía en la que se observa una decena de estos vehículos. El modelo forma parte de la apuesta de Tesla por expandir el uso de la conducción autónoma y desarrollar servicios de transporte que puedan funcionar sin intervención humana.

Estas son las simulaciones:

1. Cambios repentinos de carril sin señalización. En ciudades como Santo Domingo, es habitual que los conductores crucen múltiples carriles en pocos segundos para girar o tomar una salida. Un vehículo autónomo tendría que reaccionar constantemente a movimientos impredecibles.

2. Motocicletas circulando entre vehículos. Las motocicletas suelen desplazarse entre carriles, por los laterales e incluso en sentido contrario en algunas vías. Para una inteligencia artificial, esto incrementa la cantidad de objetos en movimiento que debe predecir simultáneamente.

3. Intersecciones donde prevalece la negociación visual. En muchos cruces, los conductores avanzan paulatinamente, establecen contacto visual y “negocian” el paso. Un Cybercab, programado para respetar rigurosamente las normas, podría quedarse detenido más tiempo o generar congestión al esperar condiciones ideales para avanzar.

4. Paradas informales. Vehículos de transporte público, autobuses y motoconchos suelen detenerse fuera de las áreas designadas para recoger pasajeros. El coche autónomo tendría que anticipar frenadas inesperadas.

5. Peatones cruzando fuera de los pasos peatonales. En numerosas zonas urbanas, las personas cruzan entre vehículos o en cualquier punto de la vía, lo que exige una capacidad de detección y reacción muy elevada.

6. Infraestructura variable. Baches, señalización deteriorada, carriles poco visibles y obras en construcción representan desafíos adicionales. Incluso en países con infraestructura más estandarizada, los desarrolladores de conducción autónoma reconocen que la detección de baches y condiciones irregulares sigue siendo un reto técnico.

Sin embargo, el mayor desafío del Cybercab en República Dominicana no sería la velocidad ni la tecnología del vehículo, sino adaptarse a un ecosistema vial donde muchas decisiones se toman de manera informal, mediante la experiencia, la intuición y la negociación constante entre conductores, motociclistas y peatones.