Tres años después de que la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE) identificara 55 planteles escolares con riesgos estructurales, el Ministerio de Educación (Minerd) no ha intervenido el 80% de estas edificaciones. La situación actual revela grietas, filtraciones y obras inconclusas, manteniendo en peligro a miles de estudiantes en un país sísmicamente activo. Una investigación reciente expone la lenta respuesta y la falta de coordinación entre las entidades.
El ochenta por ciento de las instituciones educativas que la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE) señaló como frágiles y necesitadas de refuerzo, aún no han sido reparadas por el Ministerio de Educación (Minerd). Esto ocurre tres años después de que la entidad emitiera sus sugerencias. El informe, presentado en 2023, abarcaba 55 centros, que equivalen a 195 construcciones escolares, donde se detectaron deficiencias que requerían trabajos para disminuir sus peligros estructurales. No obstante, el paso del tiempo no ha eliminado estas fragilidades. Fisuras, goteras, concreto desprendido, barras de acero expuestas, salones inoperativos y proyectos sin terminar son parte de la realidad en varios de estos complejos educativos. Una investigación periodística visitó varios establecimientos incluidos en el listado de ONESVIE para verificar el seguimiento de las recomendaciones y conocer cuáles fueron reparados, cuáles siguen pendientes y qué condiciones presentan actualmente. Los resultados indican que, mientras algunos trabajos nunca se iniciaron, otros fueron comenzados y posteriormente paralizados o dejados sin finalizar.
ONESVIE identificó 195 edificios con vulnerabilidades. El director de ONESVIE, Leonardo Reyes Madera, explicó que en 2023 se entregaron al Ministerio de Educación 55 establecimientos escolares, que representan 195 construcciones, para las cuales se aconsejaban tareas de refuerzo. “Nosotros entregamos al Ministerio de Educación, en el 2023, 55 recintos escolares, equivalentes a 195 estructuras educativas, las cuales considerábamos que debían ser reforzadas.” El interés de ONESVIE se vincula con la susceptibilidad sísmica del territorio. El sismo de Puerto Plata en 2003 causó daños y derrumbes en recintos educativos, una vivencia que motivó la detección de condiciones de riesgo en otras construcciones escolares. Entre las debilidades halladas se encuentran columnas cortas, filtraciones, fisuras, deterioro del hormigón, problemas en muros de mampostería y defectos en las uniones que separan distintos bloques. Para Reyes Madera, las escuelas exigen particular atención debido a la gran cantidad de individuos que permanecen diariamente en ellas. “Para nosotros las escuelas son edificaciones esenciales, es decir, son como un hospital. Son estructuras que bajo ninguna circunstancia pueden colapsar en un terremoto.” Los 55 recintos entregados en 2023, sin embargo, constituyen solo una muestra de las construcciones que podrían requerir intervención.
Tres años después, las reparaciones avanzan lentamente. La investigación corroboró varios de los centros que figuran en el listado de ONESVIE. Uno de ellos es la Escuela Emma Balaguer de Vallejo, en Las Palmas de Herrera, donde estudian cerca de 985 jóvenes. Durante el recorrido se observaron fisuras, inconvenientes en el techo y separaciones evidentes en diversas áreas. Un ingeniero estructuralista consultado indicó que ciertas características de las grietas pueden ser señales de advertencia. “Cuando aparecen grietas con ciertas particularidades, por ejemplo, patrones que tienen aberturas considerables y que también van de la mano con el deterioro del concreto…” En Pedro Brand se localizaron otros dos centros incluidos en el listado: la Escuela Gregorio Pérez, con 119 estudiantes, donde se notaron fisuras y problemas en elementos de la edificación, y la Escuela José Francisco Peña Gómez, con 277 alumnos, que muestra deterioros visibles en muros y separaciones entre algunos componentes estructurales. En La Vega, la Escuela Padre Lamarche tenía programado el refuerzo de su bloque 1, pero desde el centro informaron que los trabajos fueron anunciados y finalmente no se materializaron. En Barahona, la Escuela Anaima Tejada, que acoge a 1,162 estudiantes, tenía previsto el refuerzo estructural de sus nueve bloques. Según se informó desde el plantel, los trabajos tampoco se han llevado a cabo. “No, no, no se hizo. Se tenía planeado hacerlo, pero no se hizo.” En ese centro también se reportaron grietas y preocupación por la posibilidad de que alguna esté vinculada a una falla geológica.
Obras sin finalizar y aulas que permanecen inoperativas. En otros establecimientos, los trabajos sí se iniciaron, pero siguen sin concluir. En Bacui Abajo, La Vega, cuatro de los seis bloques estaban considerados para refuerzo. Desde el centro informaron que algunos trabajos se realizaron, pero no han finalizado. “Los 5 y el 6 fueron intervenidos en la parte de atrás. Pero no han terminado. O sea, no podemos usarlos porque están sin terminar.” A esto se suman nuevas filtraciones. “Eso tenemos como cuatro años en lucha y nada, y nada.” En la Escuela Don Pepe Álvarez, también en La Vega, donde estudian unos 930 alumnos, 11 de sus 13 edificaciones requerían intervención. Según el testimonio recabado durante la investigación, 14 aulas no están disponibles para la enseñanza, mientras otras zonas permanecen pendientes de terminación. En Moca, la Escuela Aura Estela Núñez, con unos 600 estudiantes, tenía pendientes los bloques 1, 2, 3 y 4. Tres años después, entre las necesidades reportadas figuran una verja que requiere atención urgente, grietas de gran tamaño y filtraciones. En Santiago, la Escuela Mélida Giralt, con 775 estudiantes, también permanece con trabajos pendientes. En este caso, el Ministerio de Educación inició las intervenciones, pero la obra quedó paralizada desde 2023.
Más del 80% de las recomendaciones de ONESVIE seguía sin atenderse. Los casos hallados durante el recorrido coinciden con lo reconocido por el director de ONESVIE: tres años después de entregar sus recomendaciones, más del 80% de las construcciones incluidas no había sido intervenido. Durante la evaluación de las imágenes, el ingeniero estructuralista también identificó deterioro visible en elementos de acero de refuerzo, particularmente en columnas. “Aquí, naturalmente, se aprecia un deterioro avanzado del acero de refuerzo de esa columna, que también es una característica que debe ser evaluada.”
Educación identifica 57 planteles que requieren intervención. Mientras la investigación se desarrollaba, la Dirección de Infraestructura Escolar del Ministerio de Educación comunicó que había identificado 57 planteles con debilidades estructurales y que había dispuesto medidas para evitar que continuaran siendo utilizados. De acuerdo con la dependencia, 34 de esos planteles requerían demolición total, mientras los restantes necesitaban demoliciones parciales. “Tomamos con la responsabilidad que se amerita la decisión de detener el uso de unos 57 planteles. De estos 57 planteles, 34 ameritan que sean demolidos totalmente, mientras que la diferencia de manera parcial.” Ante esta información, la investigación solicitó el listado de los 57 centros para compararlo con los planteles identificados por ONESVIE en 2023. Después de varias semanas, el Ministerio entregó la información solicitada. El resultado arrojó un dato relevante: ninguno de los 57 planteles coincidía con los 55 centros remitidos por ONESVIE en 2023. Reyes Madera explicó que ONESVIE solo había recomendado la demolición de uno de los planteles evaluados.
Planteles que figuran como vulnerables todavía imparten docencia. Educación también informó que los estudiantes de los 57 planteles identificados habían sido reubicados en otros centros o espacios mientras se realizaban las intervenciones. Para comprobarlo, la investigación seleccionó siete escuelas al azar y las contactó directamente. En la Escuela Colorado, en La Vega, el plantel aparece en el listado entregado por Infraestructura Escolar, pero continúa impartiendo docencia. “Sí, estamos dando clases hasta el mediodía… porque el patio está destruido totalmente.” En Santiago, la Escuela Isaías Franco, donde estudian alrededor de 400 alumnos, también continúa funcionando pese a presentar áreas deterioradas. “Se han abierto las paredes, el piso se está hundiendo… Hay partes que están agrietadas, sí, que se están usando.” La investigación también verificó la situación de la Escuela Miguel Yanguela, en Cabrera; Una Mirada de Fe, en San Cristóbal, y otros tres centros incluidos en el listado. En estos casos, a pesar de figurar entre los planteles señalados por Infraestructura Escolar, la docencia continuaba desarrollándose. La revisión también encontró que algunas escuelas incluidas en el listado habían sido demolidas o llevaban años cerradas. La Escuela La Mina, en Miches, fue demolida aproximadamente tres años atrás. En Luperón, la Escuela Francisco Cruz lleva cerca de cuatro años cerrada, mientras la Escuela Hermógenes Sánchez, en Villa Isabela, Puerto Plata, fue demolida en 2022.
Escuelas fuera de los listados también presentan deterioro. Los dos registros revisados tampoco cubren todos los planteles que enfrentan problemas. Durante la investigación se identificaron otras escuelas cuyos padres y comunidades exigen evaluaciones y soluciones. Una de ellas es la Escuela República del Paraguay, en Ciudad Nueva, donde se observaron grietas, desprendimientos de concreto y deterioro visible. Ernesto Blanco, padre de uno de los estudiantes, cuestionó que algunas intervenciones se limiten a trabajos de apariencia. “Sí veo que la pintan, la arreglan, pero hay cosas que son visibles, que son daños estructurales, que no tienen que ver nada con pintura.” La preocupación también alcanza a las familias ante la posibilidad de que los daños continúen avanzando. Ángela María Morado, madre, expresó: “La grieta está saliendo… de verdad necesitamos que solucionen eso inmediatamente, ya que eso puede provocar cualquier daño mayor… no queremos algo peor.”
La ADP denuncia problemas en cientos de centros. La Asociación Dominicana de Profesores sostiene que las deficiencias de infraestructura se repiten en numerosos centros educativos. Su presidente, Eduardo Hidalgo, aseguró que cientos de centros educativos presentan problemas de distinta naturaleza, entre ellos filtraciones, grietas y deficiencias en servicios básicos. “Doscientos y tantos hoy presentan filtración en techos, grietas profundas en paredes, columnas y vigas, problema de verja perimetral que no tienen.” También cuestionó las condiciones de los servicios sanitarios en algunos planteles.
Más aulas nuevas, pero persisten las vulnerabilidades. El Ministerio de Educación asegura que durante los últimos seis años se han inaugurado 1,425 nuevas aulas, como parte de los esfuerzos para ampliar y mejorar la infraestructura educativa. Sin embargo, los hallazgos de esta investigación muestran que persisten obras que nunca comenzaron, intervenciones inconclusas, aulas fuera de servicio y planteles que continúan funcionando pese a las condiciones de deterioro observadas. Tres años después de las recomendaciones de ONESVIE, más del 80% de las edificaciones incluidas continúa sin intervención. En un país sísmicamente vulnerable, donde terremotos como el ocurrido en Puerto Plata en 2003 han dejado evidencia de las consecuencias que puede tener un evento de gran magnitud, el problema trasciende una grieta o una filtración.