Remuneración Militar en República Dominicana: Un Análisis de Salarios por Rango y Cargo

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Los ingresos de los miembros de las Fuerzas Armadas en nuestro país no solo dependen de su jerarquía, sino también de las funciones que desempeñan y las condiciones especiales de servicio. Desde el inicio de su formación hasta los rangos más altos, la estructura salarial es compleja, incorporando el sueldo base, compensaciones por cargo y beneficios adicionales. Este análisis desglosa cómo se determinan las percepciones económicas de los militares.

Integrarse a las Fuerzas Armadas implica más que superar un proceso de selección y varios meses de instrucción. Una vez dentro, cada soldado se incorpora a un esquema de ingresos donde sus percepciones pueden variar a medida que asciende en su grado, ocupa ciertas posiciones o realiza labores que generan compensaciones extras. Desde un novato que inicia su recorrido militar hasta los oficiales que alcanzan las máximas graduaciones, no todos perciben la misma cantidad, y el rango no es el único factor que define cuánto puede recibir un miembro de las Fuerzas Armadas mensualmente. Las nóminas institucionales permiten diferenciar, por ejemplo, entre el salario asociado a la jerarquía y las retribuciones ligadas al puesto ocupado. Esto significa que dos militares con la misma graduación podrían recibir montos diferentes según las responsabilidades que les sean asignadas. A esto se pueden añadir incentivos o bonificaciones por determinadas condiciones de servicio. El presidente Luis Abinader destacó recientemente que los sueldos militares han pasado de aproximadamente RD$9,000 a alrededor de RD$27,000, y añadió que los efectivos destinados a la frontera pueden obtener compensaciones adicionales por especialización.

La percepción de ingresos puede empezar incluso antes de que el joven sea formalmente un raso. En el Ejército, los documentos facilitados para esta investigación establecen un sueldo fijo mensual de RD$17,159.29 para un conscripto durante su etapa inicial. Esto implica que mientras cursa aproximadamente seis meses de formación, el Estado no solo invierte en su alimentación, uniformes, calzado y equipo, sino que también comienza a pagarle una remuneración. A ese sueldo se suman otros componentes asumidos por el Estado. Los cálculos presentados incluyen contribuciones relacionadas con seguro de salud y riesgo laboral, además del sueldo 13 correspondiente. Una vez que el conscripto finaliza su preparación y se convierte en raso, se inicia una nueva fase salarial.

El paso de conscripto a raso representa un aumento significativo. Los registros del Ejército fijan un sueldo base por rango de RD$29,025.07 mensuales para el raso, en comparación con los RD$17,159.29 previstos durante la fase de conscripto. La diferencia es de RD$11,865.78 mensuales, lo que equivale a un incremento de aproximadamente el 69 %. Sin embargo, el sueldo por rango no siempre representa la totalidad de lo que puede generar ese militar. En los cálculos proporcionados, también aparece un sueldo fijo por cargo de RD$4,400 y un incentivo por riesgo laboral de RD$1,522, además de las contribuciones correspondientes al seguro de salud y riesgo laboral. Al sumar los elementos contemplados por el Ejército, el costo mensual asociado a un raso en esas tablas asciende a RD$38,358.25. Esto no significa que los RD$38,358.25 sean íntegramente dinero recibido en efectivo por el militar, ya que dentro de esa cantidad figuran contribuciones asumidas como parte del costo laboral.

A partir del grado de raso se establece una estructura jerárquica en la que el militar puede progresar a lo largo de su trayectoria. En el Ejército y la Fuerza Aérea, la progresión continúa por los grados de cabo, sargento, sargento mayor, segundo teniente, primer teniente, capitán, mayor, teniente coronel y coronel, hasta alcanzar los grados de oficiales generales. En la Armada existen equivalencias propias de la estructura naval, por lo que las denominaciones cambian en varios niveles. El ascenso no solo implica mayor autoridad y responsabilidad. También puede significar una modificación en el sueldo correspondiente al rango, al cual posteriormente se pueden añadir otras remuneraciones dependiendo del puesto ocupado.

Una de las claves para comprender el ingreso de un militar radica precisamente en distinguir estos dos términos. El rango representa la posición jerárquica alcanzada dentro de la carrera militar. El cargo, en cambio, es la función o posición que desempeña ese miembro en un momento específico. Por ello, conocer únicamente el rango de una persona no siempre permite determinar cuánto finalmente percibe. Las propias nóminas oficiales del Ejército publican las remuneraciones correspondientes a los cargos y permiten observar que las responsabilidades asumidas pueden constituir una parte considerable del ingreso. El portal de transparencia institucional mantiene una sección específica para sus nóminas y remuneraciones.

La diferencia se aprecia con mayor claridad entre los oficiales que ocupan puestos de dirección. Una nómina oficial del Ejército correspondiente a 2025 mostraba que quien ejercía como comandante general tenía un sueldo por rango de RD$70,359.30, pero además figuraban RD$225,000 correspondientes al cargo. En ese caso, la posición desempeñada representaba una cantidad varias veces superior al propio sueldo vinculado a la jerarquía militar. En la misma nómina, un oficial general al mando de una brigada aparecía con RD$54,297.78 por rango y RD$150,000 por el cargo desempeñado. Estos ejemplos permiten comprender por qué preguntar simplemente “¿cuánto gana un general?” puede no tener una respuesta única. Un oficial puede poseer un determinado rango y recibir el sueldo correspondiente a esa jerarquía, pero su ingreso cambia si ocupa simultáneamente una posición con una remuneración adicional.

Esta estructura provoca que la progresión salarial militar avance por dos vías. La primera es el ascenso de rango. Un joven puede comenzar como raso y posteriormente convertirse en cabo, sargento y continuar ascendiendo dentro de la jerarquía. La segunda está relacionada con los cargos y responsabilidades que va asumiendo. Un militar puede ser asignado a una función administrativa, operacional, de mando o especializada y recibir remuneraciones vinculadas a esa responsabilidad. Por ello, dos miembros con una jerarquía similar pueden terminar el mes con ingresos distintos.

A las retribuciones por rango y cargo se pueden añadir compensaciones asociadas a servicios específicos. Una de ellas corresponde al personal que presta servicio en la frontera. Al referirse recientemente a las condiciones de los militares, el presidente Abinader explicó que quienes están destinados a esa zona reciben una compensación adicional por especialidad, además del salario correspondiente. Esto introduce una tercera variable: rango, cargo y condiciones particulares del servicio. Por tanto, determinar cuánto cobra un militar requiere saber no solamente cuál es su jerarquía, sino también dónde presta servicio, qué función desempeña y qué incentivos le corresponden.

La remuneración actual tampoco puede analizarse sin observar los incrementos aplicados durante los últimos años. En 2023, el Gobierno informó que había destinado RD$1,000 millones para un aumento salarial a todo el personal militar, con incrementos que iban desde el 2 % hasta el 20 % del sueldo por rango. Más recientemente, el presidente Abinader aseguró que los salarios de los militares se han triplicado, al pasar de alrededor de RD$9,000 a aproximadamente RD$27,000 en los niveles a los que hizo referencia. Esto ayuda a explicar por qué las cifras actuales no necesariamente coinciden con escalas salariales antiguas que todavía pueden encontrarse publicadas.

Otro elemento que debe considerarse es que el salario bruto y el salario neto no son necesariamente lo mismo. Las nóminas incluyen remuneraciones, pero también pueden reflejar descuentos y aportes correspondientes a distintos conceptos. Por eso, la cantidad asignada a un rango o cargo no necesariamente coincide exactamente con el dinero que el miembro termina recibiendo después de las deducciones. Esta diferencia es particularmente importante cuando se comparan militares con cargos elevados, debido a que sumar el sueldo por rango y el correspondiente al cargo permite conocer la remuneración bruta asociada, pero no necesariamente el monto final recibido.

La comparación entre las tres instituciones también requiere cautela. El Ejército y la Fuerza Aérea comparten gran parte de las denominaciones de sus rangos, aunque dentro de la Fuerza Aérea existen designaciones relacionadas con determinadas especialidades. La Armada, por su naturaleza naval, utiliza denominaciones diferentes para varios de sus oficiales. Por eso, una comparación salarial adecuada debe realizarse mediante rangos equivalentes, y no simplemente comparando los nombres de las posiciones. Las tres instituciones mantienen además sus propios registros y portales de transparencia. La Armada, por ejemplo, dispone de acceso a su portal de transparencia desde su página institucional.

La remuneración mensual tampoco representa el costo completo que tiene un miembro para el Estado. Como hemos mostrado en los trabajos anteriores de esta serie, antes de que un conscripto se convierta en raso ya existe una inversión en su selección, alimentación, entrenamiento, uniformes, calzado, ropa deportiva y pertrechos. En el Ejército, alimentar y equipar a un conscripto durante su etapa inicial puede representar hasta RD$139,707, de acuerdo con los cálculos analizados para esta investigación. A eso se suma el salario que comienza a recibir como conscripto y, posteriormente, el incremento que se produce al convertirse en raso. Después aparecen los costos recurrentes relacionados con remuneración, seguro, riesgo laboral y otros componentes. De esta manera, el costo de incorporar a un militar puede dividirse en dos grandes momentos: primero hay que seleccionarlo, entrenarlo, alimentarlo y equiparlo; después hay que mantenerlo dentro de una estructura salarial durante toda su carrera.