El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, ha manifestado su apoyo a la utilización de grandes complejos deportivos para actividades culturales y sociales, siempre que se establezcan protocolos rigurosos para su cuidado y conservación. Esta estrategia busca no solo diversificar el uso de los espacios, sino también generar ingresos que contribuyan directamente a su mantenimiento, siguiendo modelos internacionales exitosos.
El titular de la cartera de Deportes, Kelvin Cruz, defendió la viabilidad de que los principales recintos deportivos del país puedan ser empleados para eventos culturales, artísticos y comunitarios, siempre que estas actividades se lleven a cabo bajo normativas que garanticen la seguridad y el cuidado de las infraestructuras. Cruz aclaró que, si bien la finalidad primordial del Estadio Félix Sánchez es la práctica, el desarrollo y el fomento del deporte, este tipo de instalaciones es capaz de albergar otras manifestaciones y, al mismo tiempo, producir fondos destinados a su conservación. “El mensaje es que es posible la coexistencia entre el deporte y las actividades que pueden financiar el mantenimiento”, afirmó el funcionario.
Como ejemplo, mencionó experiencias de naciones como Europa, Canadá y Estados Unidos, donde estadios y otros escenarios deportivos también son aprovechados para conciertos y encuentros culturales. El ministro recordó que el Estadio Félix Sánchez ha sido anfitrión de espectáculos como conciertos de Karol G, Romeo Santos y Bad Bunny, además de reuniones religiosas como la Batalla de la Fe. Según Cruz, tras esos eventos, la instalación se mantuvo en óptimas condiciones, lo que, a su juicio, demuestra que el aprovechamiento del recinto para actividades no deportivas puede armonizar con su función deportiva, siempre que se adopten medidas de protección.
Protección de la instalación
Cruz detalló que el Ministerio de Deportes ha implementado mecanismos para salvaguardar la pista y el campo de juego durante eventos que no están relacionados con el ámbito deportivo. Explicó que se adquirió un revestimiento sintético de protección, con un valor cercano al millón de dólares, el cual se coloca sobre la superficie para evitar que los asistentes y el equipo utilizado durante los eventos entren en contacto directo con el césped. “Cuando se realiza un evento cultural o artístico, no se pisa el césped, no se pisa la pista”, explicó. Agregó que la pista también debe ser protegida con cercas para evitar que sea transitada durante las actividades.
Cruz aseveró que el cuidado de las instalaciones es una prioridad y que cualquier actividad que se desarrolle en ellas debe cumplir con las condiciones necesarias para preservar su infraestructura. “La protección de la infraestructura deportiva es fundamental y prioritaria para nosotros”, enfatizó.