Manifestantes rodearon el Kennedy Center en Washington D.C. para oponerse a la posible demolición del icónico centro cultural, una amenaza proferida por el presidente Donald Trump si su nombre no era restablecido en el edificio. La movilización surgió después de que el nombre de Trump fuera retirado de la fachada en junio por una orden judicial, intensificando la disputa sobre la dirección y futuro de la institución.
Activistas crearon una cadena humana el viernes alrededor del Kennedy Center, ubicado en Washington, en respuesta a las advertencias del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de arrasar el significativo centro cultural si su apelativo no era devuelto a la estructura. La multitud se congregó en los alrededores del complejo portando pancartas con el mensaje “No toquen el Kennedy Center” y entonando consignas bajo los andamios y las cubiertas instalados en el sitio. El nombre de Trump había sido removido de la fachada en junio, a raíz de una disposición judicial.
Donald Trump asumió el control de la junta directiva del Kennedy Center en 2025, convirtiéndose en su presidente. Desde entonces, ha impulsado una importante modernización del complejo, inaugurado en 1971 como tributo al expresidente John F. Kennedy, argumentando que gestiones previas permitieron su deterioro. La junta directiva, compuesta mayoritariamente por individuos designados por Trump, aprobó en 2025 renombrar la institución como “Trump-Kennedy Center”. No obstante, un juez federal dictaminó posteriormente que solo el Congreso posee la autoridad para modificar oficialmente el nombre del centro. El cambio de denominación y las decisiones tomadas por la nueva administración fueron seguidas por cancelaciones de actuaciones artísticas, protestas y una disminución en los ingresos de la institución.
El edificio principal permanece temporalmente inaccesible mientras se evalúan problemas estructurales y avanza un proyecto de remodelación valorado en 257 millones de dólares, que prevé mantener el recinto cerrado por hasta dos años. El juez federal Christopher Cooper ordenó a la Administración Trump notificar con al menos 30 días de antelación antes de tomar cualquier medida con el propósito de demoler el Kennedy Center. El magistrado también está examinando si los planes de cierre prolongado cumplen con resoluciones judiciales anteriores. Trump eludió confirmar el viernes si finalmente intentaría derribar el complejo y reafirmó su postura de que su gobierno debería ser reconocido por los esfuerzos dedicados a la renovación de la institución.