Antes de la omnipresencia de internet, los hogares dominicanos confiaban en una vasta colección de remedios caseros transmitidos de generación en generación. Estas soluciones, preparadas con ingredientes cotidianos y respaldadas por la costumbre, ofrecían alivio para diversas dolencias. Aunque algunos métodos persisten en la memoria popular, otros hoy se perciben con curiosidad o incluso como potencialmente riesgosos, reflejando una parte distintiva de la cultura dominicana.
¿Padecimiento de oído, malestar post-fiesta, lesiones por calor, inflamación ocular o aroma desagradable en los pies? Prácticamente para cada afección existía una cura doméstica: una planta, una infusión, una combinación o un componente extraído directamente de la cocina. Y casi siempre venía con la misma aseveración: “Eso es sumamente efectivo para eso”. En numerosos hogares dominicanos, bastaba con mencionar la dolencia para que surgiera una receta conocida de memoria. Eran tratamientos que pasaban de abuelos a padres y de padres a hijos, elaborados con lo que se tenía a mano y sustentados más por la tradición y la vivencia familiar que por una explicación científica. Algunos todavía se utilizan y forman parte de la memoria colectiva; otros, observados en la actualidad, pueden parecer peculiares, desmedidos o incluso peligrosos. Más allá de su eficacia, todos narran un fragmento de la idiosincrasia dominicana y de un periodo en el que, para casi cualquier malestar, la matriarca siempre tenía algo que sugerir.
OÍDO
El tratamiento: orégano poleo calentado en una cuchara y presionado para extraer el líquido en el oído. Porque si estaba caliente y era una hierba, “eso tenía que solucionar el problema”. Pero precaución: introducir preparados caseros dentro del oído puede ser arriesgado, especialmente si existe una lesión o perforación.
QUEMADURAS
El tratamiento: vinagre blanco o papa cruda rallada. Porque, al parecer, la papa también funcionaba como especialista de la piel. Lo aconsejado: enfriar la quemadura con agua corriente fresca y evitar aplicar remedios domésticos sobre la piel afectada.
ORZUELO
El tratamiento: una compresa tibia con infusión de manzanilla. Aquí la abuela estuvo más cerca de lo correcto: las compresas tibias sí pueden proporcionar alivio. La manzanilla, es mejor reservarla para beber.
RESACA
El tratamiento: limón + bicarbonato + agua. O zumo de naranja. Lo que verdaderamente ayuda: agua, reposo y tiempo. La familia dominicana: “¡Tráeme el bicarbonato!”.
ESTÓMAGO
El tratamiento: infusión de los dos oréganos y melón de greña. Porque si tenía un sabor intenso, era amargo y dejaba una sensación extraña en la lengua… claramente debía poseer propiedades curativas.
LOS RIÑONES
El tratamiento: aceite de oliva con limón o infusión de barba de maíz. El propósito: “limpiar los riñones”. Pero atención: las llamadas limpiezas renales no reemplazan una evaluación médica y algunas hierbas pueden interactuar con fármacos.
PARA “SUBIR LAS DEFENSAS”
El menú podía incluir: Jugo de guayaba con pimiento morrón. Sopa de paloma. Habichuelas negras con leche Carnation. La lógica dominicana: si nutría abundantemente, entonces “aumentaba las defensas”.
PARA LOS PULMONES
El tratamiento: leche con berro. Si se tosía dos veces seguidas, ya alguien estaba calentando la leche. También son tradicionales las preparaciones con cebolla, ajo, orégano y limoncillo para la tos y la gripe. Pero cuidado: que un remedio sea tradicional no garantiza su eficacia.
PARA LA AMEBA
El tratamiento: jugo de zanahoria con ajo. También: semillas de auyama tostadas con zanahoria. Una de esas combinaciones que se transmitían de generación en generación como respuesta a los problemas intestinales.
MAL OLOR EN LAS AXILAS
El tratamiento: leche de magnesia. Otra versión: una hoja de guandul machacada dentro de una media. Mientras tanto, el desodorante observaba todo desde la farmacia.
CONJUNTIVITIS
El tratamiento: jugo de cereza madura directamente en los ojos. Aquí la respuesta es simple: NO. Nada de frutas, miel, limón ni otras soluciones caseras dentro del ojo.
MAL OLOR EN LOS PIES
Para el famoso “sicote”: El tratamiento: café o bicarbonato. La lógica: si despertaba al dueño, también podía “despertar” el pie.
Y ESPÉRATE, QUE HAY MÁS
La lista de tratamientos tradicionales dominicanos es mucho más extensa:
- Cardo santo: hinchazón e inflamaciones.
- Cebolla: tos.
- Sábila: quemaduras.
- Guayaba: malestares digestivos.
- Ajo: parásitos.
- Tua-túa: indigestión y parásitos.
Pero entre tanta receta heredada hay algo que no debe olvidarse: Natural no equivale a seguro. Algunas plantas y preparaciones tradicionales pueden causar intoxicaciones, efectos adversos o interactuar con medicamentos. La tradición forma parte de nuestra cultura, pero cuando se trata de bienestar, no todo lo que hacía la abuela debe replicarse sin cautela.