Cataluña Propone Prohibir la Inteligencia Artificial en las Escuelas y se Une a una Tendencia Europea

Tecnologia
La Generalitat de Cataluña ha anunciado una propuesta para prohibir el uso de la inteligencia artificial en las escuelas hasta los 14 años, revirtiendo una postura anterior de integración. Esta medida se enmarca en un plan de "bienestar digital" más amplio y refleja una tendencia creciente en Europa y otros lugares, donde las autoridades educativas debaten cómo gestionar el impacto de la IA en el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes. La decisión pone de manifiesto la incertidumbre y la necesidad de una regulación clara en un campo en constante evolución.

En enero de 2023, tan solo dos meses después del lanzamiento de ChatGPT, la ciudad de Nueva York implementó una prohibición de su uso en las aulas. No obstante, en mayo del mismo año, esta prohibición fue levantada, admitiendo que había sido un "miedo reflejo". Este evento se convertiría en un precedente, ya que, desde entonces, la relación entre los sistemas educativos y los chatbots ha estado marcada por cambios normativos constantes. Un claro ejemplo de esta situación no se encuentra al otro lado del Atlántico, sino en Cataluña.

En 2024, la Generalitat publicó directrices para incorporar la inteligencia artificial en el sistema educativo, argumentando la necesidad de "ser proactivos", según las palabras de la entonces consellera Anna Simó. Sin embargo, esta misma semana, el Presidente ha anunciado una prohibición total de la IA. Salvador Illa ha explicado que el Govern planea prohibir todo tipo de IA en las escuelas hasta los 14 años. Esta medida forma parte de un proyecto de "bienestar digital" para menores de 16 años, que incluye otras 59 iniciativas.

Entre estas iniciativas se contemplan la prohibición de las redes sociales hasta los 15 años, el veto a los teléfonos móviles, la retirada progresiva de dispositivos en la educación infantil, la promoción de la lectura de clásicos y el retorno de los libros de texto en papel. Aunque aún es una propuesta con muchos detalles por definir, la intención general es clara.

La mayoría de los sistemas educativos no fueron proactivos en la gestión de los teléfonos inteligentes, con la notable excepción de Italia. Si bien es cierto que los centros educativos comenzaron a autorregularse tempranamente y existen numerosas excepciones, la discusión sobre los móviles en la política educativa general no cobró relevancia hasta 2018. De hecho, tras la pandemia, el tema se ha convertido en un eje central de los debates educativos, a pesar de que algunos expertos sostienen que, pese al revuelo, se está desviando la atención hacia un asunto menor.

En este contexto, la irrupción de la inteligencia artificial en nuestras vidas y las interpretaciones de los últimos resultados de PISA han redefinido el panorama: el problema ya no son (solo) los móviles, sino (sobre todo) los chatbots. Y nadie quiere quedarse atrás.

¿"Nadie"? Aunque es una generalización, la tendencia internacional parece muy definida: en junio, Noruega desaconsejó su uso entre los 6 y los 13 años; Italia exigirá desde octubre de 2025 el consentimiento parental para menores de 14 años; y, volviendo a Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani ha defendido durante semanas que "los niños necesitan profesores y conexión humana para aprender". Jonas Gahr Støre, primer ministro noruego, señaló que "la IA permite a los niños saltarse pasos cruciales", una afirmación que podría ser acertada. Lo que sí es evidente es que, en este caso, la regulación avanza más rápido que la evidencia.

No es que falten estudios al respecto. El más citado actualmente es el realizado por Bastani y sus colegas con aproximadamente 1.000 alumnos de bachillerato en Turquía. Proporcionarles acceso sin restricciones a GPT-4 resultó en un aumento del 48 % en el rendimiento en ejercicios prácticos, pero una disminución del 17 % en exámenes estándar (sin acceso a IA). Este efecto también se ha observado en China. No obstante, con un 'tutor IA' diseñado específicamente para apoyar el proceso educativo, la práctica de los estudiantes turcos mejoró un 127 %, y el rendimiento en el examen no sufrió un daño significativo. Este patrón se repite: la misma herramienta puede perjudicar o mejorar el rendimiento, dependiendo de cómo se utilice. Sin embargo, aún no sabemos cómo usarla de manera óptima.

Los movimientos de Cataluña no pueden entenderse sin considerar la profunda crisis que ha supuesto para la Generalitat la exclusión de los alumnos catalanes de PISA. No obstante, la tendencia general sugiere otra cosa: que el sistema no está preparado para usar la IA de forma adecuada y que no esperará a que los centros educativos aprendan a gestionarla por sí mismos. Se comenzó con Nueva York porque, previsiblemente, será el sistema educativo que marcará el ritmo. La prohibición vigente de la IA lleva asociada una evaluación en profundidad que, si se realiza correctamente, proporcionará el marco para la discusión.