El CEO de Skoda, Klaus Zellmer, ha destacado que la disponibilidad de energía renovable a bajo coste en España ofrece una ventaja competitiva frente a otras regiones, incluso frente a Europa Oriental, para la fabricación dentro del Grupo Volkswagen. Esta afirmación subraya el papel crucial de las energías limpias en la reconfiguración del panorama industrial europeo y en la atracción de inversiones, a pesar de que algunos estudios muestran que los costes finales de la electricidad para la industria electrointensiva aún son más elevados en España que en otros países europeos.
El sector industrial es responsable de un tercio de las emisiones globales de CO2, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). La electrificación mediante fuentes renovables es fundamental para reducir esta huella, y no solo beneficia al medioambiente, sino que también aumenta la competitividad empresarial al ofrecer precios energéticos más bajos. Esta es la perspectiva expresada por Klaus Zellmer, CEO de Skoda, en relación con las fábricas españolas del Grupo Volkswagen.
Durante la presentación en España del Skoda Epiq, el CEO de la marca del Grupo Volkswagen hizo declaraciones a La Tribuna de Automoción, afirmando que, a pesar de la eficiencia en costes de Europa Oriental, fabricar en España resulta más económico en ciertos aspectos, siendo la energía uno de ellos.
Aunque la planta de Landaben, en Navarra, podría parecer más costosa en comparación con otras del grupo, Zellmer considera que esta comparación es compleja, ya que la electricidad de origen renovable en España es más barata, lo que representa una ventaja sustancial. Factores como este podrían estar contribuyendo a la permanencia de las plantas del grupo en nuestro país, especialmente tras el anuncio del cierre de hasta seis centros en Alemania.
La decisión de Skoda de asignar la producción del Epiq, su pequeño SUV 100% eléctrico, a Landaben, se alinea con el nuevo modelo del grupo que busca optimizar el uso de sus instalaciones. En este contexto, España tiene una oferta significativa. Nuestro país es una potencia europea en energías renovables, particularmente en energía solar, la cual, como señala Expansión, se perfila como un motor económico esencial para el tejido empresarial español y un factor determinante para la competitividad industrial. Según el mismo medio, el parque energético español recibe una media de 2.000 horas de sol al año, duplicando las de potencias como Alemania. Estas horas, combinadas con la economía de escala que el territorio permite, podrían traducirse en un precio energético muy favorable para la inversión industrial.
El caso de Skoda no es el único ejemplo de industria que ve a España con buenos ojos. Según El Economista, la electricidad ha pasado a ser el principal criterio para la localización industrial. Se explica que el consumo eléctrico de la inteligencia artificial, la automatización de procesos, la climatización de edificios y la electrificación de la movilidad alcanzará niveles sin precedentes, y las empresas buscan optimizar sus presupuestos.
Sin embargo, la abundancia de energía renovable no garantiza automáticamente que la industria española pague menos por la electricidad. Estudios como el último informe de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) indican que en la industria electrointensiva, el coste final de la factura en España ha sido de 88,63 €/MWh, mientras que en Francia fue de 61,65 €/MWh y en Alemania de 79,10 €/MWh. A pesar de que el precio de mercado es inferior en España (83,90 €/MWh frente a 90,44 €/MWh y 116,98 €/MWh, respectivamente), los servicios de ajuste y otros componentes del sistema eléctrico incrementan el coste, situándolo por encima de nuestros homólogos europeos. Esto sugiere que, para marcar una diferencia, España debe convertir su potencial para la electricidad renovable de bajo coste en una realidad tangible para la industria.