Donald Trump ha propuesto la prohibición de las exportaciones de diésel para estabilizar los precios internos, una idea que genera controversia. Expertos y asociaciones del sector energético advierten que esta medida podría no solo ser ineficaz para la economía estadounidense, sino también agravar la escasez global y aumentar los precios del combustible a nivel internacional, especialmente en Europa y América Latina.
El pasado martes, antes de su encuentro con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, Donald Trump sorprendió al anunciar su apoyo a la prohibición de las exportaciones internacionales de diésel. Según The Guardian, el mandatario declaró: «Lo he pedido entre mi gente». Esta solicitud surge, en parte, por la presión de representantes republicanos de estados agrícolas, como Chuck Grassley, donde el diésel representa un costo esencial para el sector.
Sin embargo, diversos especialistas, incluyendo la American Fuel & Petrochemical Manufacturers (AFPM) y el Instituto Americano del Petróleo (API), señalan que restringir las exportaciones de diésel no solo no resolvería los problemas de consumo en Estados Unidos, sino que podría tener efectos perjudiciales para su economía.
No es novedad que los precios del diésel hayan alcanzado máximos históricos en Europa y Estados Unidos debido a las limitaciones en el suministro, causadas por conflictos en Irán y Ucrania. Tampoco es nueva la tendencia de Trump a utilizar las ruedas de prensa para expresar ideas espontáneas. En una de sus recientes apariciones, manifestó su respaldo a la prohibición de las exportaciones de diésel con el fin de retener la producción nacional y así contener el aumento de los precios de los combustibles. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que estaban evaluando la viabilidad de una decisión de este tipo.
El precio del galón de diésel este miércoles fue de 6,52 dólares, según la American Automobile Association, y su impacto se extiende a diversas industrias, desde el transporte y la logística hasta la construcción y la agricultura, siendo esta última uno de los sectores que más presión ejerce contra las exportaciones en Estados Unidos.
Estados Unidos es el principal exportador de diésel a nivel mundial. Con las restricciones a las exportaciones rusas tras los ataques con drones ucranianos a sus refinerías, y medidas similares a las propuestas por Trump implementadas por China, el mercado global podría enfrentar una significativa reducción de la oferta de sus tres mayores proveedores. Esto incrementaría exponencialmente la presión sobre los precios del combustible en circulación, afectando especialmente a América Latina y Europa, que son los principales compradores del gasóleo estadounidense, como explica El País.
Sin embargo, ¿sería realmente beneficioso para Estados Unidos? Todo indica que no. La propuesta no ha recibido un respaldo significativo ni de las principales asociaciones del crudo, ni de especialistas, ni del Partido Republicano en su totalidad. La AFPM destaca en un comunicado un problema fundamental del mercado: una refinería no puede decidir libremente producir más diésel si luego no tiene dónde venderlo o almacenarlo de manera rentable. Si las exportaciones cesan y la demanda interna no absorbe el excedente, algunas instalaciones podrían reducir su actividad. En este escenario, la medida diseñada para aumentar la oferta terminaría reduciéndola, lo que en última instancia ejercería una presión al alza sobre los precios.
Otros analistas del Instituto Americano del Petróleo (API) también sugieren que la medida sería ineficaz, dado que los precios del combustible no pueden fijarse al margen de lo que ocurre globalmente, según informa el portal Oil Price.
Aunque la Casa Blanca ha desmentido a medios como Político, que ya daban por sentado un plan de prohibición de exportaciones por 90 días, es difícil ignorar que este debate surge a menos de siete semanas de las elecciones de mitad de mandato. La inflación y los precios récord de este combustible podrían representar un duro golpe para la administración Trump en estas elecciones: la popularidad del millonario está en mínimos y las proyecciones para el Partido Republicano en esta cita son sombrías. De ahí que la desesperación política podría ser un factor clave en la dirección que el país americano tome respecto a sus exportaciones.