A pesar de las crecientes preocupaciones sobre los riesgos de la inteligencia artificial y los llamados a ralentizar su desarrollo, una encuesta reciente revela una notable contradicción: la industria sigue innovando a gran velocidad. Curiosamente, en este debate público, España se posiciona como el país con mayor apoyo a la continuación del desarrollo de modelos avanzados de IA entre las naciones analizadas, superando incluso a Estados Unidos.
Existe una notable contradicción en el panorama actual de la inteligencia artificial: mientras se intensifican las peticiones para moderar el avance de los modelos más sofisticados y aumenta la inquietud por sus posibles peligros, la industria continúa presentando nuevas herramientas y expandiendo sus capacidades. La pregunta clave surge al llevar este debate fuera de los laboratorios: ¿qué opina la ciudadanía cuando se le presenta la opción de frenar o seguir progresando? Un estudio de POLITICO ofrece una perspectiva cuantitativa sobre esta cuestión, y los resultados de España son particularmente llamativos.
Según el gráfico que acompaña este análisis, el 39,8% de los encuestados en España apoya el desarrollo continuo de modelos de IA más avanzados, en contraste con el 30,6% en Estados Unidos. Esto representa una diferencia de 9,2 puntos porcentuales entre ambos países. Además, España registra el porcentaje más elevado de respaldo a la continuidad entre los seis países examinados, aunque con un empate técnico con Alemania.
Es importante examinar los detalles de este estudio. La encuesta, realizada por la firma independiente Public First entre el 13 y el 15 de septiembre de 2026, consultó a más de 2.000 adultos en cada uno de seis países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, España y Alemania, con un margen de error general de 2,2 puntos porcentuales. Los datos abarcan mucho más que la pregunta inicial, explorando también los riesgos de la IA, su impacto en el empleo, la competencia internacional y la credibilidad de las advertencias de los expertos del sector. En este análisis, nos centramos en una de esas preguntas.
La cuestión central del estudio contrapone dos posturas específicas: por un lado, detener el desarrollo de modelos de IA más avanzados para mitigar los riesgos; por otro, seguir desarrollándolos debido a los beneficios significativos que podrían aportar. A quienes no se decantan por ninguna de las dos opciones, se les ofreció la posibilidad de no saber qué responder. Este matiz es crucial: la encuesta no indaga sobre la confianza en la IA, el entusiasmo por la tecnología o la minimización de sus peligros, sino sobre la inclinación hacia una de estas posiciones frente al progreso de modelos cada vez más complejos.
El gráfico completo ilustra el resultado en perspectiva. España muestra el porcentaje más alto a favor de continuar, con Alemania muy cerca, a solo 0,5 puntos, con un 39,3%. Les siguen Francia con un 33,4%, Canadá con un 33,0%, Reino Unido con un 32,8% y Estados Unidos con un 30,6%. La diferencia con Alemania es, por tanto, mínima, mientras que con Estados Unidos es considerablemente mayor. No obstante, para una comprensión completa, es fundamental señalar que en España la opción de pausar el desarrollo sigue siendo la más respaldada, con un 46,8%.
El resto de la encuesta también ofrece información relevante. En los seis países estudiados, más de la mitad de los participantes consideran que existe al menos un riesgo "moderado" de que la IA pueda llegar a "destruir a la humanidad". POLITICO también destaca una mayor expectativa de que esta tecnología elimine puestos de trabajo en lugar de crearlos. España, además, presenta una particularidad: es el único país donde menos de un tercio de los encuestados afirma utilizar la IA rara vez o nunca. Aunque es una coincidencia interesante, no demuestra que una mayor frecuencia de uso explique la disposición a continuar.
Aquí es donde la comparación con Estados Unidos adquiere otra dimensión. El AI Index 2026 de Stanford posiciona a Estados Unidos a la vanguardia en el desarrollo de modelos de IA prominentes y en inversión privada, mientras que China lidera otros indicadores de investigación, como el volumen de publicaciones y la concesión de patentes. Hablamos, además, del mercado donde operan actores como OpenAI, Anthropic y Google DeepMind. España no ocupa una posición comparable en esta carrera y, sin embargo, en la pregunta analizada, sus encuestados muestran una disposición claramente mayor a que el desarrollo prosiga.
Esto no implica que el ecosistema español carezca de actividad. Freepik, fundada en 2010 y renombrada este año como Magnific, ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma creativa de IA para imagen, vídeo, audio y 3D. Por su parte, la empresa donostiarra Multiverse Computing anunció en julio una Serie C con un objetivo de hasta 500 millones de euros, con una valoración pre-money de 1.500 millones. A esto se suma el Plan IA360, presentado el 21 de septiembre, que establece una hoja de ruta para los próximos 12 meses con el fin de fortalecer las capacidades tecnológicas del país, fomentar la adopción de la IA y abordar su gobernanza y seguridad.