Controversia literaria: Acusan a un autor premiado de usar inteligencia artificial en su novela

Tecnologia
Una novela aclamada, 'C'était ça ou mourir', del escritor Thélyson Orélien, ha desatado un intenso debate tras ser acusada de haber sido escrita con inteligencia artificial. La polémica surgió en redes sociales y ha puesto en tela de juicio la autenticidad de la obra, galardonada y con importantes ofertas de traducción. Este incidente plantea serias interrogantes sobre el futuro de la creación literaria y la fiabilidad de las herramientas de detección de IA.

El lunes 21 de septiembre, el escritor Thélyson Orélien recibió el Premio Fnac de novela por su obra 'C'était ça ou mourir'. Ese mismo día, una cuenta anónima en X, con pocos seguidores iniciales pero que rápidamente alcanzó casi 9.000, lo acusó de haber utilizado inteligencia artificial para escribir su novela. El tuit que contenía la acusación superó los tres millones de vistas.

Esta situación ha generado un dilema: por un lado, se encuentra una de las novelas destacadas del año, con reconocimientos, listas de honor, traducciones en curso y elogios generalizados. Su autor es un exiliado haitiano que narra la difícil experiencia migratoria y critica la política de Trump. Sin embargo, se señalan en la obra un exceso de metáforas, finales de párrafo con moraleja y una musicalidad que se percibe como genérica. También se observan 'correctio' (estructuras del tipo 'no es X, es Y'), cuyo uso se ha identificado como un posible indicio.

Orélien, de 38 años, nació en Haití en 1988 y se estableció en Quebec en 2010. No es un autor novel; previamente ha publicado poemarios y un ensayo sobre racismo y memoria. 'C'était ça ou mourir' relata la odisea de Jonas Dorléon, un profesor de historia de Puerto Príncipe que huye de la violencia de bandas y atraviesa doce países, incluyendo el Darién, hasta llegar a Canadá. La novela ha vendido aproximadamente 35.000 ejemplares, ha recibido ofertas para ser traducida a unas veinte lenguas y compite por prestigiosos premios como el Goncourt, el Médicis, el Femina y el Renaudot.

Entre las 'pruebas' presentadas se encuentran frases como: "No era todavía un exilio. Tampoco un refugio. Más bien un umbral.", "No doblado. No asfixiado. Solo escondido bajo la ropa.", y "No intacto. Ni orgulloso. No del todo.". Estas expresiones aforísticas son citadas como evidencia. Usuarios como Alphaleer en Babelio comentan que es una "lástima que el libro entero esté escrito con… inteligencia artificial. Da la impresión de ser bonito, pero es vacío". En Facebook, el autor Fabrice Colin destacó "tics estilísticos cuando menos descalificadores". La crítica se centra en un criollismo percibido como artificial y en el estilo, con ejemplos como: "La libertad no tiene frontera, sino cadencia.", "La lluvia golpeaba la lona como un ejército de mosquitos con esteroides.", y "La normalidad es un milagro repetido hasta el infinito.".

Medios como Radio-Canadá, que premiaron a Orélien en 2012, han realizado análisis comparativos de su producción literaria utilizando herramientas de traducción como DeepL, buscando posibles plagios, lo que el autor ha calificado como un acto de acoso.

La cuenta que inició la acusación se denomina Balance ton Claude, en referencia al asistente de Anthropic, y fue creada en junio. Utiliza Pangram, un conocido detector de IA estadounidense, que arrojó un veredicto de 100% IA en la mayoría de los pasajes analizados. Otras personas que repitieron la prueba obtuvieron conclusiones similares. Al analizar la novela completa (64.103 palabras), el resultado fue un 94% de IA. Otro medio francés reportó entre 95 y 100%. Lucide, un detector francés, coincidió con estos hallazgos. Sin embargo, InVID-WeVerify evaluó los mismos pasajes como "muy probablemente humanos", y otros siete detectores ofrecieron resultados inconsistentes.

Para quienes defienden los detectores de IA como Pangram, es importante señalar que es relativamente sencillo 'engañar' a estos modelos introduciendo errores sintácticos o inconsistencias. La necesidad de un mecanismo de arbitraje es evidente, ya que las marcas de agua o los errores intencionales no son suficientes para una auditoría fiable.

Un análisis rápido de la tasa de falsos positivos de Pangram indica un 0,0041%. Sin embargo, al analizar veinte pasajes de la misma novela, si el detector identifica una característica del autor como 'IA', la detectará repetidamente. Además, se mezclan dos tipos de probabilidades: la cifra mide cuántos textos humanos son clasificados como IA, no cuántos textos marcados como IA son en realidad humanos. Esta proporción se considera sesgada, ya que se basa en un millón de textos web en inglés, no en muestras de una novela francesa contemporánea. Las cifras provienen de la propia empresa, y los estudios independientes que avalan su eficacia, uno de Chicago Booth y otro de Bruselas, son anteriores a Pangram 4, lanzado en julio de 2026.

Pangram ofrece la ventaja de identificar los fragmentos específicos marcados como IA, en lugar de solo un porcentaje global. No obstante, Pedro Torrijos realizó una prueba: tomó un texto sencillo, 100% humano, le añadió 14 palabras (hasta 230), convirtió una aposición en adversativa y dos series de dos elementos en series ternarias. El resultado fue 100% IA, palabra por palabra. Al repetir con 320 palabras, el resultado fue humano. Con las mismas 14 palabras añadidas, las 334 palabras resultaron IA, incluyendo las 320 que antes habían sido clasificadas como humanas. Después, al eliminar las series ternarias y mantener la adversativa, el texto fue clasificado como humano. Un simple cambio de un punto por una coma hizo que el 49% del texto fuera clasificado como IA, afectando la segunda mitad del texto. Esto ilustra la extrema sensibilidad del detector. La propia documentación de Pangram reconoce que su calificación no es suficiente como prueba única.

También se puede comparar el estilo del autor a lo largo del tiempo. Un análisis posterior de veinte textos de Orélien de 2010 a 2017 mostró que Pangram marcó 14 como humanos, 6 como mixtos y ninguno como IA. Sin embargo, al analizar trece textos posteriores a 2023, incluyendo cuatro artículos de 2026 en un diario de Montreal, ocho resultaron teñidos de IA, cinco mixtos y ninguno humano. En este contexto, los seis textos "mixtos" de la era pre-IA son considerados falsos positivos, ya que Pangram clasifica un texto humano como "mixto" como un error. Esto implicaría una tasa de error del 30%, en contraste con el 0,0041% declarado.

Lo que sí se ha descubierto es que algunos de sus textos antiguos contenían pasajes copiados de otros autores. Un servicio de verificación confirmó que un relato de 2012, premiado en un concurso de la radiotelevisión pública canadiense, copiaba fragmentos de 'El retorno de los brujos' (1960). Otro análisis encontró al menos cinco textos de 2012 y 2013 parcialmente copiados. El autor no ha respondido a las solicitudes de los medios sobre estas acusaciones. Orélien ha defendido que el uso de la repetición forma parte de la tradición haitiana y caribeña, y ha cuestionado si se sospecharía de autores como Césaire, admitiendo que podría ser su estilo. La IA desarrolla ciertos 'tics' porque aprende de millones de datos, a menudo sin respetar los derechos de autor.

Este debate nos obliga a ser cautelosos con ciertas metáforas o aliteraciones en la escritura. Surge la pregunta de si la palabra de un exiliado que escribe sobre el exilio pierde valor. Philippe Claudel, presidente del Goncourt, cuestionó el momento de la noticia y destacó el perfil del autor: haitiano, canadiense, negro, francófono y extranjero, en un clima de tensiones. Orélien ha denunciado ataques racistas desde su llegada a Francia, y la editorial Grasset ha hablado de una campaña de odio. Virginie Despentes, entre otros, lo ha defendido.

Casi toda la crítica ha elogiado el libro. Si el texto delataba a la máquina y el gremio guardó silencio, quizás la lealtad a valores como el antirracismo y el anticolonialismo primó sobre el deber profesional de evaluar la calidad de la obra por sus méritos, y no por una agenda. Si se está juzgando la ética de una persona en lugar de la validez de una herramienta, el debate se desvía, ya que, con o sin xenofobia, esto no desvirtúa la cuestión de si un texto fue o no generado con IA.

La capacidad de los lectores no expertos para distinguir entre poemas de IA y poemas humanos es baja. En un experimento de 2024, los lectores acertaron solo el 46,6% de 16.340 juicios, lo que es peor que el azar, y de hecho valoraron mejor los poemas sintéticos. Además, el estilo humano puede contagiarse: mientras algunos imitan la IA, autores y periodistas evitan ya ciertas estructuras o metáforas. El experto Frédéric Kaplan advierte que los detectores usan como patrón humano textos anteriores a 2018, y esa referencia se vuelve obsoleta con el tiempo.

En 2024, Rie Kudan ganó el Akutagawa y admitió en la ceremonia que ChatGPT había contribuido a su novela. A finales de julio, los agentes del debutante Jerry Falade retiraron su manuscrito de la negociación, con más de 2,4 millones de dólares en juego, ante sospechas de IA. En mayo, Olga Tokarczuk mencionó en un foro de Poznań que usaba IA y llamaba "cariño" al chatbot, aunque después aclaró que la utilizaba para verificar datos. Esto ya se había interpretado como una "sentencia de muerte" literaria.

Más allá del escándalo, esta situación nos lleva a cuestionar la confianza depositada en la calidad de un 'prompt'. Orélien, quien afirma haber comenzado a escribir la novela en 2017 (antes de la existencia de Claude o ChatGPT), dice que "No escribí esta novela con la cabeza, sino con las tripas y el corazón". Parece que lo que importa ahora no es tanto quién lo escribió, sino la incertidumbre que genera la duda o la afirmación. La creciente inmunización al contenido generado por IA sugiere que tendremos que convivir con ella, a pesar de que siga siendo un tabú en ciertos círculos culturales. Mientras algunos abogan por la cautela y la estrategia, y otros avanzan sin permiso, Jensen Huang sostiene que no son necesarias nuevas leyes ni cambios. Sin embargo, en el ámbito literario, nos encontramos en un terreno inestable donde es imperativo legislar y auditar. Aunque no sabemos si la IA nos "matará", por ahora ha minado nuestra confianza, privando a la cultura de algo más que su rigor: la capacidad de observar sin prejuicios. La sombra de la mentira es demasiado profunda.