Cosméticos y pubertad precoz: Investigaciones sugieren una relación en el adelanto del desarrollo en niñas

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La creciente sofisticación de las rutinas de skincare y la influencia de las redes sociales están llevando a niños y adolescentes a usar productos cosméticos que podrían no ser adecuados para su edad. Existe una preocupación creciente sobre la posible relación entre estos productos y el adelanto de la pubertad en niñas, un fenómeno que ha desconcertado a los científicos durante años. Investigadores apuntan a los disruptores endocrinos presentes en muchos cosméticos como posibles causantes de estos cambios hormonales.

La rutina de cuidado de la piel de generaciones anteriores, a menudo, se limitaba a un producto multifuncional. En contraste, hoy en día, el mercado ofrece una vasta gama de cosméticos y las redes sociales promueven rutinas de belleza con múltiples pasos, prometiendo resultados como una piel perfecta. Navegar este panorama es un desafío para los adultos, pero se vuelve aún más complejo para niños y adolescentes, quienes priorizan las recomendaciones de sus influencers sobre el consejo de expertos.

Muchos de estos jóvenes utilizan cosméticos no aptos para su edad, lo que podría comprometer su piel y su salud general. Por ejemplo, algunos investigadores sugieren que esta práctica podría estar vinculada al adelanto de la pubertad, un fenómeno que ha intrigado a la comunidad científica. El desarrollo mamario en niñas se observa cada vez más temprano, una tendencia notada en varios países que no parece estar relacionada con la obesidad infantil ni con factores genéticos.

Mariana F. Fernández, catedrática de la Universidad de Granada, en un artículo para The Conversation, plantea la hipótesis de que esta precocidad podría deberse a la exposición a un "cóctel químico" a través de los cosméticos en las rutinas de cuidado de la piel de las adolescentes. Aunque los estudios sobre esta conexión son mixtos y no concluyentes, el principio de precaución sugiere que los niños deberían minimizar el uso de este tipo de productos.

La clave reside en los disruptores endocrinos, un amplio grupo de sustancias que alteran el funcionamiento hormonal. Ejemplos conocidos incluyen ftalatos, parabenos y bisfenoles. La exposición a ellos es constante en la vida diaria, a través de cosméticos, productos de limpieza, envases de alimentos e incluso el polvo doméstico. Aunque evitarlos por completo es difícil, es posible reducir y controlar su uso, por ejemplo, evitando el abuso de cosméticos innecesarios.

Los disruptores endocrinos pueden afectar la salud de diversas maneras y en distintos momentos de la vida. Sin embargo, sus efectos son más pronunciados durante etapas cruciales donde ciertas hormonas desempeñan un papel fundamental, como el embarazo, la lactancia o la pubertad. Por ello, aunque es recomendable reducir la exposición a estas sustancias en general, se debe prestar especial atención durante estas fases vitales.

Fernández hace referencia a una investigación de la Universidad de Granada, de la cual formó parte, que encontró que las niñas que usan productos de skincare regularmente presentan niveles urinarios más altos de ciertos bisfenoles y parabenos. Estos hallazgos coinciden con los resultados de un estudio epidemiológico realizado en Estados Unidos. La publicación no confirma si estos resultados están directamente relacionados con el adelanto de la pubertad, pero subraya la importancia de investigar esta conexión.

Es crucial estudiar el efecto acumulativo y combinado de estas sustancias. Muchas investigaciones se centran en los efectos de un solo disruptor endocrino o de unas pocas combinaciones. Sin embargo, Fernández indica que los efectos pueden ser aditivos o sinérgicos. Es decir, una sustancia por sí sola podría no generar un efecto, pero al acumularse con el tiempo o combinarse con otros disruptores endocrinos, podría producir un efecto más palpable, como el adelanto de la pubertad.

Para una investigación más profunda, se realizan estudios de biomonitorización, donde se analizan muestras de fluidos corporales de la población para detectar compuestos sospechosos, incluyendo el "cóctel" de disruptores endocrinos. Dado el aumento en la tendencia de estos estudios, es probable que en el futuro se disponga de más información al respecto.

Algunos estudios encuentran una correlación entre el adelanto de la pubertad y el aumento de los niveles de estas sustancias en la orina. Otros simplemente constatan que un mayor uso de cosméticos se asocia con una mayor presencia de disruptores endocrinos. En cualquier caso, y en virtud del principio de precaución, se recomienda que los niños utilicen la menor cantidad posible de cosméticos y que aquellos que usen contengan pocos ingredientes. Productos esenciales como el protector solar deben usarse, optando siempre por opciones recomendadas por pediatras.

Los dermatólogos han advertido durante mucho tiempo sobre este problema, que se ha exacerbado con el auge de las redes sociales. Un estudio de 2025 analizó 100 videos de rutinas de skincare de 82 creadores menores de edad en TikTok, simulando tener 13 años. Se observó que las rutinas incluían un promedio de 6 productos, con un costo medio de 168 dólares, y en algunos casos hasta 21 ingredientes activos en una sola rutina, muchos de ellos potencialmente irritantes.

No es necesario recurrir a estudios para observar este fenómeno. Basta con navegar por las redes sociales para ver a jóvenes de poco más de 20 años utilizando ingredientes como el retinol, cuya función principal es estimular la síntesis de colágeno y mejorar la firmeza de la piel, tratando signos de la edad que a esas edades son inexistentes. El retinol es un producto altamente irritante y debe introducirse gradualmente en la rutina, además de requerir el uso esencial de protector solar debido a su alta sensibilización cutánea. No vale la pena asumir estos riesgos cuando no son necesarios. Por ello, la moderación es fundamental en el uso de cosméticos, especialmente cuando involucra a niños y adolescentes.