McDonald's, tradicionalmente conocido por sus hamburguesas de ternera, está pivotando su estrategia hacia el pollo, identificándolo como un motor de crecimiento crucial para el futuro. Esta decisión responde a factores como el menor costo del pollo, su mayor dinamismo en el mercado de comida rápida y la necesidad de adaptarse a los hábitos de consumidores que utilizan medicamentos GLP-1. La cadena aspira a expandir significativamente su cuota de mercado en este segmento para 2030.
En el futuro de McDonald's, el pollo empieza a consolidarse como un nuevo protagonista. Aunque la cadena ha construido su imperio sobre hamburguesas de ternera, sus directivos han observado que el negocio de la comida rápida se orienta hacia la carne de pollo, la cual ofrece al menos cuatro ventajas significativas en el mercado estadounidense: es más económica, genera mayores ingresos, crece a un ritmo más acelerado y atrae a clientes que consumen medicamentos análogos del GLP-1 como Ozempic y Wegovy. La multinacional está tan comprometida con esta expansión que se ha propuesto aumentar su cuota de mercado en 1,5 puntos porcentuales para el año 2030.
El negocio de las hamburguesas de carne de ternera picada es multimillonario, y McDonald's lo sabe bien, ostentando una cuota de mercado superior al 40%. Según datos proporcionados por Jill McDonald, directivo de la cadena, este mercado tiene un valor aproximado de 50.000 millones de dólares y crece un 3% anual. Si bien estos datos son positivos, palidecen en comparación con los de la industria del pollo en el sector de la comida rápida. Sus diez mercados principales generan ventas de 130.000 millones de dólares con un crecimiento del 5%. Solo McDonald's genera miles de millones con productos como sus Chicken Nuggets, McChicken y McCrispy, lo que le permite alcanzar una cuota de negocio del 20% en ventas de pollo. Sin embargo, para la cadena, este porcentaje es insuficiente.
El objetivo de McDonald's es expandirse. La cadena tiene un gran interés en aumentar su presencia en el negocio del pollo, y el primer objetivo mencionado en el comunicado emitido tras un evento para inversores es precisamente ese: incrementar su cuota de mercado en 1,5 puntos porcentuales hasta 2030. Este horizonte aplica tanto para la categoría de pollo y comida rápida como para los refrescos, todo ello sin descuidar su posición de liderazgo en la carne de res. Para lograrlo, la multinacional planea enfocarse en alimentos con pollo empanado, un segmento ya explorado por otras cadenas como Chick-fil-A, Popeyes o Raising Cane's. La estrategia incluye la adición de nuevos sándwiches y wraps a la parrilla, así como nuevos sabores y salsas para los Chicken McNuggets. El propósito es dar mayor relevancia al pollo, que, aunque presente en la carta de McDonald's desde hace años, ha ocupado hasta ahora un lugar secundario, eclipsado por las hamburguesas de res.
Existen varias razones para este cambio. La principal es que el negocio del pollo ofrece una perspectiva de crecimiento superior a la que actualmente brindan las hamburguesas de ternera. Esto es crucial para una empresa que en el segundo trimestre vio cómo sus ventas en Estados Unidos se estancaban, registrando un aumento testimonial del 0,8%, muy por debajo de los incrementos de al menos el 1,5% de sus divisiones internacionales. Este estancamiento en la facturación explica en gran medida la caída del precio de sus acciones durante meses. Además, el precio de la carne de res no ha dejado de encarecerse en Estados Unidos. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, el precio de la libra de carne picada alcanzó los 6,9 dólares en agosto, un 9,6% más que en el mismo mes de 2025 y muy por encima de la inflación general. Las importaciones de vacuno no han logrado contener esta escalada. El precio de la libra de pollo fresco entero también ha aumentado, pero en agosto se mantuvo en 2,01 dólares.
Otro factor clave que explica el creciente interés de McDonald's por el pollo es el GLP-1. Como señala Financial Times, el 84% de las familias estadounidenses con un miembro que consume medicamentos análogos del GLP-1 también visita McDonald's. Esto impulsa a la cadena a explorar nuevos menús de carne y pescado que ofrezcan más proteínas a estos clientes. "Estamos explorando la posibilidad de crear bowls, pollo a la parrilla y bocaditos de huevo para ampliar las opciones ricas en proteínas en el desayuno, el almuerzo y la cena", afirma Skye Andersen, presidente de McDonald's en Estados Unidos, en declaraciones recogidas por CNBC. La directiva reconoce que los clientes actuales "quieren más proteínas, mayor flexibilidad en las porciones y alimentos que les dejen saciados sin sentir que han comido mucho".
Esta reflexión es importante porque, durante un tiempo, los inversores temieron el impacto que medicamentos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro podrían tener en las ventas de las grandes cadenas de comida rápida. Se cuestionaba si cambiarían los hábitos de consumo o si se perderían clientes. Tras recordar que el 84% de los hogares con al menos un usuario de GLP-1 sigue acudiendo a McDonald's, Anderson señaló: "No necesitamos atraer a una nueva base de clientes. Necesitamos seguir dándoles más razones para que McDonald's sea su primera opción a medida que evolucionan sus hábitos de alimentación". En su opinión, el sector tiene ante sí "una oportunidad".
El pollo no es la única estrategia que McDonald's empleará para seguir creciendo. La multinacional planea mejorar sus instalaciones, con una inversión de hasta 8.500 millones de dólares de aquí a 2036. La mayor parte de estos fondos (5.000 millones) se movilizarán antes de 2030. La iniciativa busca apoyar a los franquiciados mediante respaldo financiero y reducción de alquileres. La empresa apuesta por lo que denomina "Restaurant > Next", que implica mejoras en equipos, tecnología y operaciones para aumentar la eficiencia en la toma de pedidos, la gestión de inventarios y la programación de turnos.